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Cataluña se debate entre la ilusión y la indignación tras el referéndum por la independencia

Señora mayor increpa a la Policía Nacional durante el referendum catalán, el 1 de octubre de 2017. Foto de Vicens Forner Puig, usada con autorización.

Con etiquetas como #votarem (votaremos), ciudadanos con derecho a voto en Cataluña publicaron en los medios sociales sus fotos y testimonios mientras participaban en el polémico referéndum por la independencia de España convocado para el pasado 1 de octubre de 2017, y calificado de ilegal por el gobierno central de Madrid por considerarlo inconstitucional.

El actual proceso independentista catalán comenzó en 2012, cuando el Parlamento catalán resolvió pedir autorización al gobierno de Madrid para celebrar un referéndum de autodeterminación. A pesar de las continuas negativas desde Madrid, amparadas por el Tribunal Constitucional, el gobierno catalán decidió unilateralmente convocar una consulta no vinculante en 2014 y, finalmente, el referéndum del 1 de octubre, en 2017.

Frente a las críticas sobre la cobertura informativa por parte de la televisión pública y otros medios masivos, la jornada electoral pudo vivirse minuto a minuto desde las calles a través de las redes sociales. Estas se llenaron de testimonios de ilusión, gente que pernoctó frente a los colegios electorales para impedir que se desmantelaran o videos de largas colas y esperas durante horas para votar.

Especial ternura despertaron las imágenes de personas mayores entrando o saliendo del colegio electoral entre aplausos del vecindario. Su protagonismo durante todo el procés se ganó consignas como “sense les àvies no hi ha revolució” (sin las abuelas no hay revolución) o “nuestros abuelos no se tocan“.

En momentos de tanta represión, hay determinaciones que aligeran.

La actuación violenta de las fuerzas de seguridad del estado fue sin duda uno de los sucesos más debatidos. Desde videos de autobuses cargados de policías saliendo desde Córdoba, al otro lado del país, hasta imágenes de bomberos vascos que llegaron para unirse a bomberos catalanes en defensa de las urnas. Innumerables comentarios se amontonaban bajo los tuits, videos y artículos, a favor y en contra de la represión, y en un ardiente debate sobre la ilegalidad o no del referéndum.

La indignación frente a la represión policial no sólo vino de parte de catalanes. Como ejemplo, en un tuit viral, Patricia Horrillo, activista y periodista en Madrid, defendía que la crítica a la represión policial debía ser ajena a posiciones políticas personales:

Esta reacción también se materializó en las calles, donde se convocaron manifestaciones en solidaridad con el pueblo catalán desde diferentes partes del país, como Madrid, Sevilla o Granada.

Más allá de los resultados del referéndum y de la crispación a nivel nacional, las redes sociales se hicieron eco de diversas anécdotas conciliadoras, como las fotos y videos virales de personas yendo a votar ataviadas con la bandera española, la republicana o la camiseta de la selección nacional; imágenes que se reprodujeron también durante la huelga convocada dos días después en protesta por la represión policial.

Muchos ciudadanos decidieron no participar en la votación por considerarla ilegítima o inútil. Sin embargo, tras ser testigos de las imágenes de represión, otros muchos que no tenían intención de votar, expresaron su determinación de hacerlo como gesto de protesta y se unieron a la huelga en solidaridad.

Asimismo, algunos de los votantes que optaron por el “no” a la independencia, explicaron en los medios sociales su decisión de participar en el referéndum como ejercicio de lo que siguen considerando un derecho democrático a defender.

El referéndum también despertó ciertas contradicciones dentro de sectores de la ciudadanía en Cataluña que no se sintieron en un principio interpelados por el proceso, o que directamente no tuvieron el privilegio de participar en él. En un artículo en el diario El Salto, la activista feminista de la región de Andalucía afincada en Cataluña, Ana Burgos, se preguntaba “Qué hace una andaluza, con toda la mandanga andaluzofóbica que sufro cada día, defendiendo nada aquí”:

Durante el inicio y desarrollo del procés nunca me sentí interpelada: un liderazgo convergente que poco tenía que ver conmigo en una sociedad –como tantas otras– profundamente clasista, racista y patriarcal cuyo proyecto político nacional, poco autocrítico, no me representaba. (…)

Entonces, las ofensas al pueblo por parte de Rajoy [el presidente] y sus secuaces nos hicieron salir a defender un proceso del que desconfiábamos y unas instituciones en las que no creíamos, o al menos problematizábamos, muchas de nosotras. (…) Y es que más bien nos estábamos echando a las calles a defender a nuestras hermanas y vecinas, a un pueblo al que le está cayendo la del pulpo.

Otra de las críticas y contradicciones destacadas hizo referencia a los cientos de miles de personas migrantes residentes en Cataluña, pero sin nacionalizar, excluidas de participar en el referéndum. Sohaib Takkal Hassani, activista y portavoz de la asociación Juventud Multicultural Musulmana, se expresó así en una publicación en Facebook:

Ella: ¿Iras a votar el domingo?
Yo : No, no tengo el derecho a voto
Ella: Y si lo tienes, irías a votar?
Yo : No Tengo el derecho a voto
Ella: Si, Si, entiendo. Pero en el caso que tengas, irías a votar?
Yo : No tengo el derecho a voto
Ella: Enserio… ¿Irías a votar?
Yo : Iré a vomitar porque votar no puedo.

Fàtima Aatar, antropóloga y activista, reflexionó sobre la no inclusión de residentes extranjeros en la votación para la revista La Directa:

…com és possible que en un exercici de desobediència política, jurídica i social no s’hagi desobeït en aquesta qüestió concreta? Per què s’ha escollit heretar la Llei d’estrangeria espanyola tenint en compte que és de les qüestions més característiques del règim? Desobediència? Quan i per a qui?

…¿cómo es posible que en un ejercicio de desobediencia política, jurídica y social no se haya desobedecido en esta cuestión concreta? ¿Por qué se ha escogido heredar la Ley de extranjería española teniendo en cuenta que es de las cuestiones más características del régimen? ¿Desobediencia? ¿Cuándo y para quién?

Haciendo un paralelismo entre la violencia física y administrativa ejercida por el estado español contra las personas migrantes y la represión durante el referéndum, Moha Gereou, periodista y activista desde Madrid, comentaba:

Queda aún mucho que ocurrir en los próximos días, semanas y meses. Es difícil predecir qué podría pasar, pero está claro que España y Cataluña enfrentan uno de los procesos más complejos y determinantes de su historia democrática reciente, y la manera en la que respondan las instituciones marcará el futuro del estado, de los pueblos que lo conforman y, sobre todo, de sus ciudadanos de a pie.

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