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Refugiados burundeses enfrentan difícil dilema: Quedarse en campos sobrecargados o regresar a la incertidumbre

Campo de refugiados de Mahama en el distrito de Kirke, al este de Ruanda, que alberga a más de 53,000 refugiados burundeses, 29/08/2017. Foto: Alan Whelan/Trócaire (IMG_5459).

El 7 de septiembre, un convoy de 301 refugiados del campo Nduta en Tanzania regresaron a Burundi, y más burundeses hicieron lo mismo días después. En total, hay 12,000 registrados para regresar de manera voluntaria este año. Aunque no son los primeros en volver, el número es grande y su regreso está organizado por los Gobiernos de Burundi y Tanzania y el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

Sin embargo, la crisis, que se desencadenó por los disturbios tras las elecciones 2015 y que llevó a tantos burundeses a huir está lejos de resolverse. Mientras algunos refugiados, impacientes en su espera, realizaron plantones en Tanzania para exigir que el proceso se acelere, muchos otros temen volver.

El ACNUR tiene aún más de 400,000 refugiados registrados, de los que solamente en Tanzania hay 240,000. Además, los campos ven frecuencia nuevos llegados. SOS Médias Burundi, colectivo local de medios, informó que 180 refugiados nuevos llegaron a Nduta el 15 de septiembre. De ellos, tres acababan de regresar a Burundi, pero volvieron.

El Gobierno ha pedido a los refugiados que regresen, con el mensaje de que el país es seguro ahora. El presidente de Tanzania también ha exhortado la repatriación. Los funcionarios burundeses sostienen que las cifras de Naciones Unidas son inexactas, hasta manipuladas, y que más de 150,000 ya han regresado. Incluso acusaron a ACNUR de impedir que los burundeses regresen.

Gobierno pide medición internacional sobre cifras exactas de refugiados burundeses
El Gobierno de Burundi dice que se pregunta por qué ACNUR sigue evitando que los refugiados regreses a casa y continúa publicando cifras inexactas.

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Burundi “La cifra de 400,000 refugiados burundeses de la Agencia de Refugiados de Naciones Unidas es descabellada”, Philippe Nzobonariba [portavoz del Gobierno de Burundi].

Aquí o allá, la vida para los burundeses sigue siendo difícil

Los refugiados salieron de Burundi por diferentes razones, y también evaluarán regresar por diferentes razones, incluida reconciliación política, rendición de cuentas y acceso a bienes básicos. No obstante, Amnistía Internacional informó que muchos se sienten presionados a regresar.

La vida en un campo de refugiados es difícil; los recursos y espacio son limitados y la inseguridad es un problema. En el campo Nduta, las raciones fueron recortadas sustancialmente este año –las redujeron cuatro veces en seis meses. Los refugiados protestaron por la mala nutrición, incluso hubo algo de violencia, y algunos hasta sospecharon que fue con la intención de presionarlos a volver. ACNUR pidió mayor financiamiento con urgencia, y señalaron que solamente se había cumplido el 6% de la meta para septiembre.

Marc Ntukamazina, cuya casa fue quemada y huyó originalmente de Burundi por la inseguridad, ya regresó. Le dijo a SOS Médias Burundi:

La vie en Tanzanie n'est pas aussi facile. J'espère qu'aujourd'hui je pourrais avoir la tranquillité plus qu'avant

La vida en Tanzania tampoco es muy fácil. Espero que ahora pueda tener más tranquildad que antes.

En Sud-Kivu, República Democrática del Congo, 39 burundeses y un soldado murieron el 15 de septiembre en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad –civiles que protestaban contra volver a Burundi según testigos y Naciones Unidas, un ataque, según los funcionarios.

En Burundi, continúa el problema económico del que muchos huyeron, en gran parte causado por inseguridad política, y se informa que enfrentan inseguridad alimentaria, caída en las inversiones, alta tasa de desempleo, frecuentes cortes de electricidad y de combustible, y controvertidos cobros,  y tambiéncontribuciones”. El periodista Esdras Ndikumana, que huyó de su país tras una violenta golpiza mientras estaba detenido en 2015, tuiteó:

El Gobierno de Burundi y los petroleros aseguran que “no hay problemas de existencias”. Pero en este caso, ¿cómo explicar la actual escasez de gasolina?

La inseguridad política continúa. Diversos informes acusan al Gobierno de autoritarismo y sistemáticos abusos de derecho, que el Gobierno rechaza. En agosto de 2017, la Iniciativa Internacional de Derechos de los Refugiados, según entrevistas a los refugiados en Uganda, criticó la violencia contra los opositores. Y en julio, la Federación Internacional para los Derechos Humanos registró más de 1,200 muertos desde 2015, y advirtió que la escalofriante dictadura restringe la libre expresión.

Las ONG y los medios críticos siguen enfrentando cierres, procesos judiciales e incluso acoso. El opositor político Léopold Habarugira fue secuestrado a plena luz del día el 12 de septiembre y muchos otros siguen en el exilio. Algunos partidos fueron suspendidos por supuestas irregularidades financieras. En particular, el ministro del Interior, Pascal Barandagiye, solicitó en agosto la disolución judicial del principal partido de oposición, Movimiento por la Solidaridad y la Democracía (MSD).

La comisión investigadora (UNCOI) ha solicitado una investigación completa de la Corte Penal Internacional (ICC), pedido que han acogido las ONG y la oposición de Burundi, pero no la Unión Africana. Sin embargo, en una decisión sin precedentes, en 2016 Burundi se retiró de la ICC, retiro que será efectivo a partir del 27 de octubre, lo que complica el inicio de las investigaciones.

Un ‘clima de temor’ que sigue a los refugiados

Fatsah Ouguergouz, presidente de UNCOI, dijo que hay un “clima de temor” que sigue a los refugiados en el exilio, y que no hay condiciones adecuadas para regresar. La violencia política se ha vuelto más clandestina pero sigue siendo sistemática, con denuncias de desapariciones, tortura y arrestos arbitrarios.

Los ministros rechazan vigorosamente esta descripción, y la Asamblea Nacional se comprometió a investigar, mientras el asesor presidencial de comunicaciones, Willy Nyamitwe, lo denunció como una complot de Occidente. Se organizaron varias protestas contra las Naciones Unidas, aunque SOS Médias Burundi informó que algunas personas las presionaron para que asistieran.

Mujeres burundesas piden al Gobierno de Burundi llevar ante la justicia a Fatsah Ouguergouz, Reine Alapini Ganspu y François Hampson por difamación.
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Burundi: Manifestación de mujeres a favor del Gobierno pide iniciar proceso judicial contra los miembros de la comisión investigadora de Naciones Unidas.

Las esperanzas de un diálogo entre la fragmentada oposición “radical” y el Gobierno, que ha consolidado su control, para resolver las divisiones están tirantes. El diálogo con mediacion regional se ha estancado, y el mediator Benjamin Mkapa ha criticado el compromiso de los participantes. Por su parte, el enviado especial de Naciones Unidas, Michel Kafando, enfrenta las dificultades de las tensas relaciones de Bujumbura con Naciones Unidas y la Unión Europea, y las divisiones internacionales sobre el tema.

El Gobierno impulsó controvertidas reformas constitucionales que permitirían que el presidente Nkurunziza ejerciera otro mandato. También pidió contribuciones públicas para financiar las elecciones de 2020 y evitar depender de donantes, que se retiraron poco antes de las elecciones de 2015 por la violencia política. Muestras de apoyo de Imbonerakure –rama juvenil del partido gobernante, acusados de violencia y de pertenecer a una estructura paralela de seguridad controlada por la presidencia– aparentemente fortalecen la posición del presidente.

Muchos de los que huyeron se oponían a extender el mandato del presidente más allá del límite de dos mandatos, lo consideran un alejamiento del arreglo posterior a la guerra de llegar a la paz acuerdos de compartir el poder y hacia un estado monopartidario.

Estos problemas central de inseguridad política y económica siguen sin resolverse, lo que deja a muchos refugiados enfrentando difíciles decisiones sobre el riesgo de regresar a Burundi o permanecer en los campos.

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