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La protesta del Miss Perú contra la violencia de género fue celebrada internacionalmente, pero no todos los peruanos la aplaudieron

Captura de pantalla del reportaje hecho por Al Jazeera: “Miss Peru contenders turn pageant into gender violence protest.” Disponible en YouTube

Cuando las participantes del Miss Perú de este año expusieron alarmantes cifras de violencia contra las mujeres durante el certamen, los medios internacionales dieron una ovación de pie, pero a Perú le costó aplaudir.

Durante el concurso, imágenes de la campaña #niunamenos y fotografías de casos de violencia contra las mujeres que llegaron a la prensa hicieron un fondo gigante mientras las participantes desfilaban en traje de baño. Jessica Newton, la organizadora principal del evento, dijo que se le había ocurrido la idea al enterarse que muchas de las 30 finalistas del concurso habían sido víctimas de abuso o de acoso. Como respuesta, los medios de internet peruanos explotaron con comentarios a favor y en contra de este modo de protesta.

La ola de opiniones sobre el certamen trajo en su avalancha el controversial hashtag #PeruPaisdeVioladores, que ya causaba controversias en línea. Este hashtag había sido creado como respuesta al caso de una trabajadora del censo nacional que fue violada mientras reunía datos para el censo de 2017.

Para muchos, este hastag representaba una generalización abusiva y una representación injusta del país. Mientras tanto, para muchos otros los números representan una realidad alarmante, mucho más importante que la imagen del país. A los autores de tuits que decían que no todos los hombres eran violadores puesto ni que ellos ni sus padres lo eran, usuarios como Giselle respondieron:

La discusión se extendió hasta el significado y la contradicción que quedan tras la idea de un concurso de belleza que se une a una campaña contra el sexismo y la violencia contra las mujeres. Quienes criticaban la iniciativa encontraron que era una forma de ganar raiting y de llamar la atención. A pesar de la severidad con la que las participantes denunciaron las cifras, no se mostraron tan asertivas al momento de las preguntas y respuestas:

Sensibilizar sobre la violencia contra las mujeres mientras se desfila en bikini fue algo difícil de tragar para quienes criticaron la movida del certamen. Para estas personas, eventos como el Miss Perú forman parte de las estructuras que objetivizan a las mujeres y que contribuyen a generar el clima de violencia que las rodea:

“Merecemos más”

La autora y activista feminista “Pamela” profundizó sobre estas contradicciones en su pieza en Medium a la que tituló Miss Peru: Exijamos más, merecemos más. En ella Pamela explica por qué no todos en Perú celebran el modo en el que los organizadores del evento protestan contra la violencia:

Primero, hay que reconocer el contexto de la situación. Miss Perú 2017. Un concurso que elige a su ganadora en base a su apariencia física y capacidad de responder preguntas en tiempo record. Donde todas las mujeres son casi idénticas: altas, delgadas […] Lima, Perú. La 5ta ciudad más peligrosa para las mujeres en el mundo […] Estas dos cosas están relacionadas, ambas son producto de una sociedad machista. La cosificación de la mujer es una forma de violencia que nace de una sociedad que solo nos valora por nuestros cuerpos y que piensa que pueden hacer lo que les da la gana con ello.

Y continúa:

Si Latina.pe y Miss Perú en verdad les importara el bienestar de las mujeres peruanas y realizar un cambio potente en nuestra sociedad machista y violenta, hubieran utilizado ese tiempo que dedicó para emitir el certamen para algo más productivo que nombrar a otra reina de “belleza” (física, específica, occidental y que no representa la apariencia de la mayoría de peruanas). Yo no le voy a tirar flores a un certamen porque por fin se dio cuenta que las mujeres peruanas estamos sufriendo en una situación crítica. Nosotras no decimos “nos están matando” o “#PerúPaísDeVioladores” porque nos gusta. Nos duele. Mucho. Nos deprime. Nos parte el alma pero lo gritamos porque es la verdad y no podemos ignorar lo que estamos viviendo.

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