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Periodistas marroquíes continúan lucha para informar sobre el movimiento Hirak, pesea intimidación estatal

Manifestantes en un plantón en Imzouren, a 14 km de la ciudad de Alhucemas en la región de Rif. Foto de AlhoceimasOfficie, usada con autorización.

Un año después del surgimiento de las protestas en la ciudad de Alhucemas, al norte de Marruecos, los medios de ese país siguen luchando para informar al respecto, a pesar de la intimidación y amenazas legales de las autoridades marroquíes.

El movimiento de protesta en la región marroquí del Rif empezó con la muerte del vendedor de pescado Mohsin Fekri el 29 de octubre de 2016. Fekri murió aplastado por un camión de basura cuando trataba de recuperar su pescado, que la autoridades locales habían confiscado. Las protestas aumentaron hasta llegar a un “Hirak” o un movimiento por desarrollo laboral y económico, y contra la marginación y corrupción. A pesar de una prohibición gubernamental contra las manifestaciones, hubo protestas en el último fin de semana de octubre para conmemorar la muerte de Fekri.

Mientras el malestar continúa, los periodistas enfrentan muchísimas restricciones, incluidas prohibiciones en los medios, expulsiones y amenazas legales.

El periodista independiente marroquí Omar Radi, que ha estado informando sobre las protestas, dijo a Global Voices que cuando se trata de informar sobre malestar social en la región del Rif, “hay un clima de terror”.

“Quienes hablan a la prensa se arriesgan a terminar en la cárcel”, dijo. “Las personas tienen miedo de salir de su casa y los policías están por todas partes”.

Ahora, al menos siete trabajadores de medios están tras las rejas por su cobertura de las protestas del Rif.

Al periodista y comentarista Hamid Mahdaoui, que administra el sitio web independiente Badil.info, lo arrestaron en la ciudad de Alhucemas, a donde viajó a informar sobre las protestas. El 20 de julio de 2017, las autoridades marroquíes le prohibieron asistir a las protestas. Cuando los transeúntes lo reconocieron, iniciaron una conversación sobre el Hirak, y Mahdaoui criticó la prohibición. Lo acusaron y condenaron por “incitar” a una protesta.

En la apelación, una corte aumentó la sentencia de Mahdaoui de tres meses a un año el pasado septiembre, por lo que inició una huelga de hambre de dos semanas.

Badil.info que informa sobre diversos temas en Marruecos que incluyen política, derechos humanos y corrupción, es uno de los pocos sitios web independientes que han podido informar sobre las protestas. Pero el 22 de octubre de 2017, los colaboradores anunciaron que el sitio web dejaría de publicar, debido a lo que describieron como restricciones financieras.

Mahdaoui también es conocido por su abierta crítica en línea a las autoridades marroquíes, que expresa principalemente en su canal de YouTube, donde analiza la situación política y de derechos humanos en el país.

En otro caso, Mahdoui ha sido acusado de “no informar sobre un crimen que pone en peligro la seguridad del Estado” a las autoridades, por una conversación telefónica (una grabación oficial que se obtuvo por interceptación telefónica) entre él y un marroquí activista contra la monarquía que vive en los Países Bajos, donde le activista describió un plan para llevar armas al país.

Además de Mahdaoui, seis periodistas ciudadanos que fueron arrestados por su cobertura de las protestas en el Rif están actualmente tras las rejas. Entre los arrestados están Mohamed El Asrihi y Jawad Al Sabiry de Rif24.com, sitio web local de medios ciudadanos que brindó extensa cobertura de las protestas en Alhucemas y otras ciudades.

El Asrihi, editor y director de Rif24.com, está acusado de “practicar ilegalmente el periodismo” porque no tiene una credencial de prensa. La página no se actualiza desde mediados de junio, pero la página de Rif 24 en Facebook sigue ofreciendo información sobre Hirak y las protestas.

Aunque han visto consecuencias menos serveras, la represión también ha afectado a los trabajadores de medios extranjeros. El 27 de septiembre, la policía detuvo al periodista iraní-británico Saeed Kamali Dehghan en Alhucemas y lo expulsó del país con el argumento de que no tenía “autorización” para informar desde Marruecos. Dehghan, que trabaja para The Guardian, viajó a la región del Rif para informar sobre el movimiento de protesta y entrevistar a los activistas.

Marruecos se ubica en el puesto 133 en la edición de 2017 del Índice de Libertad de Prensa de Reporteros sin Fronteras. El ente vigilante de la libertad de prensa internacional notó “una disminución lenta pero estable en la libertad de medios” en el país donde “las autoridades usan presión política y económica para impedir que medios de comunicación locales independientes informen sobre temas muy delicados”.

El cierre de Badil y la represión a diversos trabajadores de medios que han tenido un papel clave en la cobertura de las protestas en la región del Rif ha dejado a los marroquíes –y a otros fuera del país– con menos medios para estar informados sobre el movimiento social.

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