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Emiratos Árabes Unidos: Siete meses después de cumplir su condena, el bloguero Osama Al-Najjar sigue en prisión

Detrás de los ostentosos rascacielos de Emiratos Árabes Unidos, hay una persistente tendencia de violaciones a los derechos humanos. Foto de L Constantino vía Wikimedia (CC BY-SA 4.0).

Este artículo fue escrito por Khalid Ibrahim, director ejecutivo del Centro del Golfo para Derechos Humanos, organización independiente y sin fines de lucro que promueve la libertad de expresión, asociación y asamblea pacífica en la región del Golfo y sus países vecinos.

Mientras la familia gobernante de Emiratos Árabes Unidos busca promover una imagen brillante de un estado civil que respeta los derechos civiles y humanos de sus ciudadanos, la realidad en el terreno –para cada vez más defensores de derechos humanos, activistas y académicos– es mucho más oscuro.

Un ejemplo emblemático es un caso conocido como UAE 94, grupo de defensores de derechos humanos, activistas políticos, empresarios, estudiantes, blogueros y otros, todos arrestados y maltratados –y algunos incluso torturados– por pedir reformas democráticas en el país. Este ejercicio pacífico y legítimo de libertad de asociación y libertad de expresión no recibió ese trato.

El juicio a los detenidos de UAE 94 empezó el 4 de marzo de 2013 ante la Cámara de Seguridad Especial en la Corte Suprema Federal en Abu Dabi, donde se les acusó de establecer una organización con la finalidad de derrocar al régimen, acusación que todos negaron. La corte aceptó y consideró satisfactorias las confesiones logradas a la fuerza, a pesar de las objeciones de los enjuiciados y de sus declaraciones de que se usó la tortura para que el Aparato de Segjuridad del Estado obtuviera esas confesiones.

El 2 de julio de 2013, la Corte Suprema Federal emitió sus sentencias contra UAE 94, donde 56 personas, incluidos destacados abogados de derechos humanos Mohammed Al-Roken y Mohammad Al-Mansouri, fueron sentenciados a diez años de prisión. Otros ocho fueron sentenciados en ausencia a 15 años de prision. Este juicio se caracterizó por frecuentes y serias violations de las normas aceptadas de juicio justo y debido proceso, según la Comisión Internacional de Juristas y otros grupos. Los acusados no tuvieron el derecho de apelar sus sentencias.

Este caso ha avanzado y ha afectado no solamente a los acusados sino también a sus seguidores.

Al momento de las sentencias, un joven bloguero llamado Osama Al-Najjar, de 25 años en ese momento, tuiteó su defensa a los detenidos de UAE 94, entre quienes estaba su padre. Hussain Al-Najjar, que es maestro, fue sentenciado a diez años de prisión.

Cuando el gobernador de Sharjah se dirigió a las familias de los detenidos de UAE 94 a través de Sharjah Radio que no llenaran a “sus hijos con odio y malicia contra el país”, Osama Al-Najjar publicó el siguiente tuit en respuesta:

Su Alteza, no odiamos nuestro país y no olvidamos la injusticia del opresor aunque nuestras madres lo olviden. Los responsables por apresar y acosar a mi padre los últimos 20 meses tienen una deuda con él.

Al día siguiente, el 17 de marzo de 2014, Osama Al-Najjar fue arrestado por diez oficiales de seguridad del Estado en una incursión a su casa. Lo mantuvieron en confinamiento solitario en un lugar no revelado durante cuatro días sin acceso a su familia ni su abogado. Mientras estuvo detenido, Osama fue torturado y maltratado: le dieron un puñetazo en la cara y lo golpearon con un cable hasta que una herida en su pierna por una cirugía que tuvo el día anterior a su arresto, empezó a sangrar.

Osama Al-Najjar sigue en prisión a pesar de haber cumplido su condena.

Lo llevaron a la Cámara de Seguridad del Estado de la Corte Suprema Federal en Abu Dabi el 23 de septiembre de 2014 y lo acusaron de “ofender e instigar el odio contra el Estado”, y de “difundir mentiras” sobre su padre, Hussain Al-Najjar. Las  acusaciones se relacionaban con los tuits donde expresaba su preocupación por el maltrato a su padre en prisión y pedía que lo liberaran.

El 25 de noviembre de 2014, Osama Al-Najjar fue sentenciado a tres años de prisión y al pago de una multa de 500,000 dirham emiratíes (cerca de US $136,100). Le negaron el derecho de apelar la sentencia. Según el artículo 44 de la Ley Federal n° 43 sobre Regulación de Instalaciones Punitivas, tenía derecho a ser puesto el libertad en agosto de 2016, por haber cumplido tres cuartas partes de su sentencia, pero solamente si su familia pagaba la multa de dirham. Pero su familia no pudo hacer el pago.

En enero de 2017, Al-Najjar fue transferido de la prisión de Al-Wathba a la prisión Al-Razeen, cárcel de máxima seguridad en medio del desierto de Abu Dabi donde están docenas de activistas.

Osama Al-Najjar sigue en prisión, aunque su liberación estaba programada para el 17 de marzo de 2017 luego de cumplir sus tres años de prisión en su totalidad. A pesar de haber cumplido su condena, la Cámara de Seguridad del Estado de la Corte Suprema Federal decidió extender su detención a solicitud del fiscal con el pretexto de que representa una “amenaza”. Las autoridades no han especificado el plazo de esta detención arbitraria e ilegal, que constituye una violación flagrante a los derechos humanos de Al-Najjar.

Con Osama Al-Najjar aún en prisión luego de haber cumplido su sentencias, las autoridades de Emiratos Árabes Unidos están violando el derecho internacional y las propias leyes emiratíes, pues retienen en prisión a personas más allá de la fecha de su liberación. Parece que las autoridades están usando el pretexto de la seguridad nacional, pues dicen que los defensores de derechos humanos y los activistas de internet son una “amenaza” el Estado para mantenerlos en prisión.

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