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Justicieros de vacas asesinan a otro musulmán en Rajastán, India

“Los vedas dicen que la vaca es como nuestra madre”. Captura de pantalla del video de YouTube sobre Gau Rakshaks, de 101 India.

Con el aparente aumento de los justicieros de vacas y el afianzamiento de un implacable nacionalismo hindú, los vándalos que se hacen llamar “Gau Rakshaks” (“protectores de vacas”) abatieron a tiros a un musulmán a quien acusaron de contrabandear vacas.

El asesinato de Umar Mohammad en el distrito de Alwar, Rajastán, el 10 de noviembre fue otro ejemplo de la violencia que enfrenta la comunidad musulmana en India.

Varios estados de India poseen regulaciones que prohíben la matanza, la venta y la migración de vacas. El estado de Rajastán prohíbe la matanza y la exportación o migración de bovinos para la matanza. No obstante, según algunos informes, Rajastán, sobre todo las ciudades de Alwar y Bharatpur, es uno de los mayores contribuyentes de contrabando de bovino a mataderos de estados de India.

La mujer de Umar Mohammad contó a los medios que le había pedido a su marido que comprase las vacas no para matarlas, sino para contar con un suministro regular de leche y así alimentar a sus ocho hijos y a sus ancianos padres, lo cual es legal.

Muchos hindúes consideran a la vaca como símbolo sagrado de vida, y por ende no comen su carne. India también cuenta con una población significativa de otras religiones cuyos fieles en general comen carne de res, incluidos los musulmanes. En la situación actual, este hecho ha supuesto cada vez más en una excusa para ataques contra los musulmanes.

“Los Gau Rakshaks son una mancha colectiva en nuestro país, en nuestra historia y en nuestra memoria”

Pese a que los culpables han sido arrestados, tal como destaca la agencia internacional Reuters, la realidad en el terreno sigue igual. Desde 2015, después de que Narendra Modi, político de derecha, se convirtiera en primer ministro, ha habido un aumento de la violencia en los justicieros de vacas, atribuida al auge del nacionalismo hindú en el país, nacido a raíz de la victoria de Modi en las elecciones.

Ashwaq Masoodi explica en LiveMint:

The term Gau Rakshak has slipped into the country’s lexicon of politics and culture over the past two years, in step with increasing activism by self-styled protectors and vigilante groups.

El concepto Gau Rakshak se ha introducido en el léxico de la política y la cultura nacional durante los dos últimos años, al ritmo del aumento del activismo de grupos de protectores y justicieros.

En India hay cada vez más grupos de justicieros e incluso una federación de protectores de ganado, llamado Bhartiya Gau Raksha Dal (Organización de Protección de las Vacas Indias).

Los GauRakshaks son una mancha colectiva en nuestro país, nuestra historia y nuestra memoria. Me siento silenciada e impotente porque estos asesinatos persisten.

En un video ciudadano realizado por 101 India, portal con contenidos dirigidos a jóvenes, el doctor VC entrevista a algunos equipos de Gau Rakshak:

Tras hablar con el líder de un grupo de Gau Rakshak, el doctor VC comenta en el video:

They held on to their religious belief (about cows) so rigidly, it made me feel uncomfortable even though I am a Hindu.

Se aferraban a sus creencias religiosas (sobre vacas) tan rígidamente que me hicieron sentir incómodo pese a ser también hindú.

Cuando se dirigió a la comisaría de Ramgarh para preguntar sobre los Gau Rakshak, el oficial encargado dijo que actuaban principalmente como informantes de la policía y que no debían tomar la ley por sus propias manos.

“Esto no lo aprobaría Mahatma Gandhi”

En abril de 2017, el granjero Pehlu Khan fue golpeado hasta la muerte Alwar, Rajastán, violenta muerte que fue grabada en video. El caso obligó al Observatorio de Derechos Humanos a advertir al gobierno indio de que debía actuar contra los justicieros de vacas:

Indian authorities should promptly investigate and prosecute self-appointed “cow protectors” who have committed brutal attacks against Muslims and Dalits over rumors that they sold, bought, or killed cows for beef, Human Rights Watch said today. Instead of taking prompt legal action against the vigilantes, many linked to extremist Hindu groups affiliated with the ruling Bharatiya Janata Party (BJP), the police, too often, have filed complaints against the assault victims, their relatives, and associates under laws banning cow slaughter.

Las autoridades indias deberían investigar de inmediato y procesar a los autodenominados “justicieros de vacas”, quienes han cometido ataques brutales contra musulmanes y parias por rumores de que compraron, vendieron o mataron vacas para obtener carne, según indica hoy el Observatorio de los Derechos Humanos. En lugar de emprender acciones legales inmediatas contra los justicieros, muchos relacionados con grupos extremistas afines al partido gobernante Bharatiya Janata, la policía ha denunciado con demasiada frecuencia a las víctimas de las agresiones y a sus familiares amparándose en la ley que prohíbe la matanza de vacas.

A su vez, esto provocó la respuesta del primer ministro Narendra Modi en julio, quien dijo:

Killing people in the name of ‘gau bhakti’ (love of cow) is not acceptable. This is not something Mahatma Gandhi would approve.

Matar gente en nombre del “gau bhakti” (amor hacia la vaca) no es aceptable. No es algo que Mahatma Gandhi aprobaría.

Sin embargo, muchos indios creen que las palabras del primer ministro no son suficientes, teniendo en cuenta lo que han dicho otras figuras destacadas, incluido el vicesecretario general del nacionalista, Vishvá Hindú Parishad:

If the sentiments of the majority community are respected, there would be no such incidents. Can we demand pork in any Gulf country?

Si se respetara el sentir de la mayoría no sucederían estos incidentes. ¿Podemos pedir cerdo en cualquier país del Golfo?

Un informe reciente de Reuters destacó cómo, además de la violencia, han robado vacas a familias musulmanas para repartirlas entre familias hindúes, lo que ha agravado aun más la división económica.

Casi un 86 % de los muertos en casos de violencia relacionados con las vacas eran musulmanes

En India, los musulmanes llegan al 14 % de una población de 1.300 millones y gozan de los mismos derechos, según la Constitución del país tras la separación entre India y Pakistán en 1947. Mientras que Pakistán se convirtió en hogar para los musulmanes y pasó a ser un estado islámico, los padres fundadores de India, incluidos a Jawaharlal Nehru y Mahatma Gandhi, apostaron por valores democráticos y seculares que garantizasen la igualdad de derechos a todos los ciudadanos independientemente de la casta, la religión o el credo.

Sin embargo, crecientes ejemplos de nacionalismo avivados por un lamentable menosprecio por la ley ha creado una situación peligrosa para las minorías en India.

Según datos del portal Indiaspend de periodismo de datos en India, casi un 86 % de los muertos en casos de violencia relacionados con las vacas eran musulmanes. Un 97 % de los ataques han tenido lugar a partir de 2014. Modi ganó las elecciones en mayo de 2014.

Los datos indican que en un 13 % de los casos, la policía registra casos contra las víctimas. Las noticias sugieren que los agentes de policía han utilizado el mismo método para destacar los casos contra Umar Mohammad tras su muerte.

“La violencia solo ha intensificado la violencia… mientras el Gobierno da ánimos”

El 28 de junio de 2017, miles de personas de toda condición salieron a las calles de todo el país para protestar contra los ataques hacia musulmanes, con mensajes como “No en mi nombre”, “Basta de terrorismo bovino” y “Di no al terrorismo hindú”. Las protestas tuvieron lugar tras la muerte de un joven de 16 años, acusado de llevar carne de res en un tren.

El 28 de junio de 2017, miles se reunieron en muchos lugares de toda India para declarar que las recientes muertes de musulmanes no eran EN SU NOMBRE. Al pretender proteger a las vacas, los justicieros de derechas han linchado a los musulmanes. El mensaje de esta joven dice claramente “Los protectores de vacas son devoradores de hombres”. Imagen de la cuenta Flickr de Mukul Dube. CC BY-SA 2.0.

También hubo protestas por el asesinato de Umar Mohammad (al que se refieren erróneamente en el siguiente tuit como “Umar Khan”).

Protestas en Bikaner House por la muerte de Umar Khan en Alwar.

En Scroll.in, Ipsita Chakrabarty alegó que la situación solo estaba empeorando:

In Alwar in particular, the political acquiescence that accompanied Pehlu Khan’s lynching has emboldened murderous bullies. For instance, when activist Harsh Mander tried to take his Karwan-e-Mohabbat or Caravan of Love to Behror, the site of the lynching, they received threats from right-wing groups. When they pressed on, protesting crowds gathered at the spot as the local police claimed they were helpless to stop them. Never mind contrition, violence has only strengthened violence in Alwar, while the administration cheers on.

En Alwar en particular, el consentimiento político que acompañó al linchamiento a Pehlu Khan ha animado a los matones asesinos. Por ejemplo, cuando el activista Harsh Mander intentó llevar su Karwan-e-Mohabbat o Caravana del Amor a Behror, lugar de la muerte, recibió amenazas de grupos de derechas. Cuando continuaron, una muchedumbre se reunió para protestar en el lugar, mientras la policía local decía que no podía detenerles. No importa el arrepentimiento, la violencia solo ha intensificado la violencia en Alwar, mientras el Gobierno da ánimos.

Y Aarti Tikoo escribió en Facebook:

This is what the Hindutva radicalism has unleashed in India. And the loony Hindu Right wing will justify such nauseating murders. Shame!

Esto es lo que el radicalismo Hindutva ha provocado en India. Y la loca derecha india justificará estos repugnantes asesinatos. ¡Vergüenza!

En julio, el tribunal supremo de India suspendió la prohibición gubernamental a nivel nacional de compraventa de ganado para matanza. La prohibición marginaba a los musulmanes y a las castas y tribus registradas del país, así como dañaba la industria de la ternera y del cuero, que da trabajo a millones de personas.

Mientras en India se intensifica el debate sobre hipernacionalismo, fanatismo e intolerancia religiosa, son las minorías las que se enfrentan una y otra vez al impacto de los ataques inhumanos relacionados con la protección de vacas.

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