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Atletas y políticos respaldan apoyo de futbolista georgiano a a los derechos LGBT

Ludovic Bertron Ciudad de Nueva York, Estados Unidos. CC BY 2.0.

Esta es una publicación de nuestro sitio web asociado EurasiaNet.org escrita por Giorgi Lomsadze. Se reproduce con autorización.

El futbolista georgiano Guram Kashia se enfrenta a desaprobación en casa por haberse mostrado a favor de los derechos de los homosexuales en los Países Bajos. No obstante, el apoyo de los fans, atletas y políticos georgianos, incluido el alcalde electo de Tiflis, Kakha Kaladze, el futbolista más famoso del país, hace pensar que la opinión publica sobre este espinoso asunto cultural está cambiando.

Después de Kashia, Vitesse Arnhem, defensa de un equipo holandés de 30 años de edad, apareció con un brazalete de arcoíris en un partido del 15 de octubre en los Países Bajos, y las redes sociales georgianas estallaron con críticas. El grupo Marcha de Georgianos, de extrema derecha, realizó una escandalosa reunión cerca de la Federación Georgiana de Fútbol el 31 de octubre. Llevaban antorchas y pancartas, y exigían la expulsión de Kashia de la selección nacional geogiana de fútbol.

Al frente de la batalla se encontraba el extravagante cantante Gia Korkotashvili, también conocido como Korkota, autoproclamado defensor de los valores tradicionales que apareció en la televisión proclamando a gritos un inminente apocalipsis homosexual. “Espera y verás a los homosexuales irrumpir en tu casa”, dijo a canales georgianos de televisión desde la manifestación.

En un país donde la homosexualidad ha sido rechazada durante mucho tiempo, estas reacciones son completamente normales. Sin embargo, las amplias y generalizadas reacciones a favor de la no discriminación son algo nuevo.

Si bien el apoyo a los derechos LGBT se ha dado siempre por parte de un reducido círculo de acitvistas y progresistas, ahora, muchos otros, como el presidente Giorgi Margvelashvili,y  destacados atletas georgianos y los mismos fans, se han mostrado a favor de Kashia y del respeto universal por la igualdad.

“Kashia dijo que todos los seres humanos, sin importar su orientación sexual, son miembros de nuestra sociedad y es inadmisible discriminar a alguien por las diferencias que puedan tener”, manifestó Zviad Sichinava, que durante muchos años fue presidente de la Federación Georgiana de Fútbol. El actual presidente de la Federación, Levan Kobiashvili, parlamentario de Sueño Georgiano, partido más representado, y otros seguidores publicaron en Facebook una foto de Kashia envuelto en una bandera georgiana que se volvió viral.

“Somos un país democrático. Todo el mundo tiene el derecho de expresar sus opiniones, sin importar su nacionalidad, su orientación sexual o su religión”, declaró Kaladze, el alcalde electo de Tiflis, exestrella del AC Milan y excapitán de la selección nacional de fútbol de Georgia.

También parece que el Gobierno ha puesto un límite al comportamiento aceptable en las protestas cotra los LGBT. La policía no puedo evitar el ataque de la muchedumbre contra una concentración por los derechos LGBT en 2013, pero, esta vez, la policía enfrentó y arrestó a ocho activistas de Marcha de Georgianos cuando su reunión se les fue de las manos. Los líderes de la manifestación, incluido a Korkota, manifestaron su decepción por la cantidad de asistentes.

Korkota y sus camaradas han reivindicado durante mucho tiempo la posesión de la identidad cultural georgiana, conjunto de características y tradiciones que han sido definidas a menudo como kartveloba o “georgianidad”. Este mismo año, se concentraron contra los inmigrantes de Oriente Medio. Las declaraciones racistas y misóginas del grupo de Korkota contrariaron a muchos.

Los liberales georgianos han acusado al gobernante Sueño Georgiano de consentir estas opiniones derechistas con la  declaración de ilegalidad de la propiedad extranjera de tierras agrícolas, y la definición constitucional del matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer.

Parece que lo que sucedido con Kashia ha puesto a las autoridades y a los ultraconservadores en veredas opuestas.

La respuesta global que ha tenido el brazalete del atleta ha llenado de cauto optimismo a la muy reprimida comunidad LGBT georgiana sobre su aceptación en la sociedad. “Estamos lejos de conseguirlo, pero veo un cambio”, comentó un vecino de Tiflis a EurasiaNet.org.

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