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¿Policía bueno? Uzbekistán se prepara para otro año de grandes cambios

Discurso de cuatro horas de Mirziyoyev. Foto del servicio de prensa presidencial.

Facilitar la vida de las personas comunes y corrientes y luchar contra el descomunal sucesor de la KGB tras la independencia fueron los puntos principales de un discurso a la nación que duró cuatro horas del presidente de Uzbekistán, Shavkat Mirziyoyev.

El maratónico discurso del 22 de diciembre fue un intento de retratar a Mirziyoyev como el policía bueno en un país lleno de policías malos.

Mirziyoyev, de 60 años, llegó al poder en septiembre de 2016 tras la muerte del dictador Islam Karimov, que estuvo muchos años en el poder.

Las casi tres décadas de gobierno de Karimov empezaron cuando el país de Asia Central seguía siendo una república soviética y vio al país ubicado con frecuencia al final de las listas de derechos humanos del mundo. Uzbekistán era conocido por sus sistemáticas torturas, que incluían hervir a la gente y trabajos forzados en los campos de algodón del país.

Luego de elecciones realizadas tres meses después, quien fuera el primer ministro de Karimov durante más de 13 años cimentó su ubicación a la cabeza de la élite política del autoritario pais con un mensaje simple: las cosas deben cambiar.

Y lo ha reiterado.

El pueblo quiere ver cambios en su vida hoy, no mañana y no en el futuro lejano. Nuestro pueblo trabajador, bondadoso y generoso tienen derecho.

Conzcan al nuevo hombre, no tanto al viejo

La transmisión en vivo del discurso anual de Mirziyoyev el 22 de diciembre recibió ME GUSTA de usuarios uzbekos de Facebook, mientras un mar de funcionarios estatales irrumpieron en aplausos en intervalos frecuentes.

“Que Alá te proteja, respetado Shavkat Miramonovich”.
“Gracias. Que estés sano y a salvo”, dice uno de los comentario en la transmisión en vivo en Facebook del discuros de Mirziyoyev. “Cuando el presidente intenta tanto cambiar la situación del país, todos deberían contribuir con este iniciativa”, decía otro.

Mientras los funcionarios serviles eran una marca de la era de Karimov, no ocuirría lo mismo con la transmisión en vivo. El cambio en las formas llegó acompañado de algunos cambios en el fondo.

Desde dejar en libertad de prisioneros políticos a ordenar el retiro de impopulares restricciones de viajes al extranjero y de cambio de moneda, Mirziyoyev ya ha dejado de lado muchas políticas características de Karimov.

Tal vez lo más destacable es que también ha reconocido el trabajo forzado en la lucrativa cosecha de algodón que alguna vez vio a miles de escolares, maestros y médicos estatales recluidos para trabajar como recolectores.

“Fue interesante escucharlos. Que nuestro presidente tenga salud. Quiera Dios que un brillante futuro nos espere. Creemos en ti, Shavkat (Mirziyoyev)”.

Pero esos cambios los inició mientras mantuvo intacto el autoritario sistema y siguió venerado públicamente a Karimov, que sigue siendo el padre y fundador de Uzbekistán independiente.

Por ejemplo, según Reuters, Mirziyoyev culpó a “economistas” no especificados durante su discurso por falsificar información económica en el tiempo en que Karimov estuvo en el poder.

Eight percent (GDP growth) was fiction. To be frank, I ordered the 5.5 percent figure [for 2017] to be checked almost 10 times! In 2017 we have created 336,000 new jobs and this is a real figure. Before, we used to report creating nearly a million jobs annually. No country in the world can do it!

Ocho por ciento (de crecimiento del PIB) fue una ficción. Para ser francos, ¡ordené que la cifra de 5.5 % [para 2017] se revisara casi diez veces! En 2017, creamos 336,000 nuevos trabajos, y esa es una cifra real. Antes, informábamos de haber generado casi un millón de trabajos al año. ¡Ningún país del mundo puede hacer eso!

“Shavkat Miramonovich, estamos contigo. ¡No hay presidente en el mundo como tú!, dijo un comentarista.

Afilando apetitos por más

Facebook no es el único lugar donde el nuevo presidente está presente. Su canal en Telegram, la aplicación de mensajería más popular de Uzbekistán, tiene más de 82,000 seguidores, y su canal de Instagram tiene 240,000 segjuidores (curiosamente, aún debe abrir cuentas oficiales en cualquiera de las dos mayores plataformas de medios sociales Rusia, VKontakte y Odnoklassniki, a pesar de su popularidad en la república).

Mirziyoyev también ha creado nuevas herramientas para recibir opiniones de la población sobre las políticas gubernamentales.

La recepción virtual del presidente de Uzbekistán se ha convertido en un instituto democrático para lidiar con los llamados de los ciudadanos.

Era importante crear el nuevo sitio web “Mi opinión” para que los ciudadanos expresen sus ideas en temas importantes sobre el Estado y la sociedad.

Pero aun cuando el líder uzbeko se alza como una figura para el futuro –está previsto que 2018 sea el Año de los Emprendedores, las Innovaciones y las Tecnologías– se verá obligado a enfrentar en todo momento el desagradable pasado y presente del país.

“Que los religiosos salgan de prisión. ¡Piensa en tu futuro, Shavkat!”
“¡Queremos que liberen a las víctimas de cruel represión política! ¡Liberen a los inocentes inmediatamente!”.

En particular, Mirziyoyev ha iniciado un curso de colisión con el servicio de seguridad nacional, SNB (sucesor del KGB), a menudo descrito como un estado dentro del Estado, y llamó a una reforma del sistema en su discurso.

También ordenó a las autoridades que dejen trabajar a las empresas, en vez de emprender constantes revisiones que se sabe ayudan a corruptos inspectores a llenar sus bolsillos.

Pero más allá de peleas internas de la élite, debe enfrentar las crecientes expectativas del Gobierno, mientras una ciudadanía generalmente oprimida usa la nueva voz que le han dado para exigir más cambios más rápido.

En términos de derechos humanos, por ejemplo, a Mirziyoyev se le reconoce haber dejado en libertad a prisioneros políticos claves cuyos plazos en prisión fueron extendidos arbitrariamente. Pero su régimen ha encarcelado a otros, lo que ha llevado a hablar de “puertas revolventes” de las cárceles del país.

No puedo creer que el periodista Solijon Abdurakhmanov está libre finalmente. Las autoridades uzbekas le robaron nueve años de su vida.
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Pero seguiremos viendo las infames “puertas revolventes de Uzbekistán para los arrestos políticos” — periodista Bobomurod Abdullaev arrestado con acusaciones ridículas.

En una novedad inimaginable en la época de Karimov, algunos comentaristas uzbekos usuarios de Facebook tuvieron el valor de pedirle a Mirziyoyev que mejorara las libertades religiosas y liberara a personas en prisión con acusaciones falsas de extremismo. Otros pidieron que contuviera la inflación.

“¡Baje los precios de la comida, luego de la habitación!”.

Un rubro en el que no puede equivocarse por el momento son las relaciones internacionales.

El indomable Islam Karimov diseñaba relaciones glaciales y a veces perligrosamente hostiles con todos los vecinos de Uzbekistán.

Mirziyoyev ha cambiado eso, ha resuelto disputas fronterizas con Kirguistán y retomado vuelos a Tayikistán después de 25 años. Todavía puede dar su respaldo a la construcción de centrales hidroeléctricas en ambos países, proyectos a los que Karimov se oponía fuertemente.

Ya sea en el país o en el extranjero, introducir cambios es la parte relativamente fácil. Pero verlos, y lidiar con cualquier efecto colateral y resistencia a lo largo del camino, es mucho más difícil. Para Uzbekistán, 2018 promete ser otro año muy interesante.

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