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Activista israelí elige la cárcel en lugar de servicio militar para protestar contra la ocupación

“No hay justificación alguna para someter a los demás. La ocupación moral no existe.”. Mattan Helman en captura de pantalla extraída del vídeo Morality and Conscience Face Every Law, publicado en YouTube por SocialTV.

Mattan Helman, de 20 años, rechaza servir en el Ejército israelí aunque esto suponga infringir las leyes del país.

Helman es un activista originario de HaOgen, en el centro de Israel, a unos 26 kilómetros al noroeste de Tel Aviv. Fue asignado a la Brigada Nahal, una de las principales divisiones de infantería de las Fuerzas de Defensa de Israel, que opera en los territorios palestinos ocupados. Sin embargo, cree que alistarse legitimaría el control “inmoral” de Israel sobre Cisjordania (incluido el este de Jerusalén) y Gaza.

Al momento de escribir el artículo original, Helman cumplía su segunda condena de 20 días, iniciada el 18 de diciembre de 2017, en la Prisión Militar 6.

Helman habló de su decisión en una entrevista reciente con el grupo activista israelí SocialTV, que fue difundida en las redes sociales por otros grupos conocidos como Jewish Voice for Peace.

Israel tomó el mando de los territorios durante la guerra árabe-israelí de1967, denominada en árabe ‘النكسة’ (An-Naksah, “el fracaso”), y 50 años después los sigue ocupando y cada vez reclama más territorio, ante el rechazo de la comunidad internacional.

En 2004, por ejemplo, la Corte Internacional de Justicia, principal órgano judicial de las Naciones Unidas, determinó que el muro construido por Israel en Cisjordania y sus alrededores era ilegal porque atravesaba territorio palestino. Además, advirtió que el muro “podría convertirse en sinónimo de anexión del territorio palestino e impedir el derecho palestino al autogobierno”.

El siguiente gráfico del grupo Visualizing Palestine, titulado Palestine Shrinking, Expanding Israel (La reducción de Palestina, la expansión de Israel), refleja “las herramientas militares, legales y financieras que se han utilizado para la transformación gradual de la histórica Palestina en el ‘Gran’ Israel y muestra la extensión de territorio ahora definido como ‘territorio estatal’ israelí del cual los palestinos —incluso aquellos con nacionalidad israelí— han sido ampliamente excluídos y donde no pueden habitar”.

Durante la entrevista, Helman explicó que sabía que sería encarcelado por su decisión, pero que estaba dispuesto a aceptarlo:

I know that refusal is breaking the law, but opposite to every law is morality, conscience and limitations.

There has been much social injustice in the past that was legal. The holocaust in Europe, apartheid in South Africa and slavery in the United States were all cases of legal injustice.

Sé que la negativa a prestar servicio militar implica infringir la ley. Sin embargo, en contraposición a la ley se sitúan la moral, la conciencia y las limitaciones. Muchas injusticias sociales del pasado eran legales. El holocausto en Europa, el apartheid en Sudáfrica y la esclavitud en los Estados Unidos son casos de injusticia legal.

La objeción de conciencia al servicio militar obligatorio está reconocida con arreglo a la legislación internacional, tal y como expone la Oficina Cuáquera de las Naciones Unidas en el informe de enero de 2015:

Both the Human Rights Committee and the UN Human Rights Council have recognised the right of conscientious objection to military service as part of the right to freedom of thought, conscience and religion enshrined in Article 18 of both the Universal Declaration on Human Rights and the International Covenant on Civil and Political Rights.

Tanto el Comité de Derechos Humanos como Consejo de Derechos Humanos de la ONU reconocen el derecho a la objeción de conciencia al servicio militar como parte de la libertad de pensamiento, conciencia y religión en el artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Politicos.

A pesar de ello, quienes por razones de objección de conciencia se oponen a servir en el ejército en Israel corren el riesgo de ser encarcelados.

Helman afirma que tomó esta decisión hace mucho tiempo. Mientras cursaba el noveno grado, investigó sobre el tema y se planteó tres preguntas:

What are we doing there, what does it do to our society, and how does it affect me?

¿Qué estamos haciendo allí? ¿Cómo afecta esto a la sociedad? ¿Cómo me afecta a mí?

Comenta que cuando les expuso la situación a sus padres, al principio fue muy duro para ellos pero terminaron por comprenderle y apoyarle.

Helman sostiene: “una ley que exige el alistamiento en un ejército que oprime a todo un pueblo no es una ley moral y no me siento  obligado a obedecerla”.

Aunque no se opone a la necesidad de tener un ejército, argumenta que “debería ser utilizado únicamente con el propósito de defenderse” y que “un ejército que ocupa el territorio de todo un pueblo no se está defendiendo. La ocupación no es defensa”.

Por último, en cuanto a por qué no se alistó en el ejército e intentó cambiar las normas desde dentro, Helman explica que eso fue imposible:

True there are those who are in the army that disagree with the policy of occupation, but they still contribute to it and are part of it.

Es cierto que hay gente en el seno del ejército que no está de acuerdo con la política de ocupación, pero sigue contribuyendo y formando parte de ella.

La elección de Helman ha recibido apoyos por parte de los israelíes. Cuando acudió a la oficina de reclutamiento y declaró su rechazo a alistarse, fue apoyado por algunos activistas israelíes quienes, con los ojos vendados, sostenían carteles que decían: “Basta de cerrar los ojos ante los crímenes de la ocupación”.

Durante la protesta, una activista llamada Omri Baranes, dijo:

From minute to minute, I understand how resisting the draft and going to prison is important and relevant today. We live in a fascist and racist state, full of incitement. Although we are a little group, we are strong.

Con cada minuto que pasa voy comprendiendo la importancia y relevancia que tiene hoy en día oponerse al servicio militar obligatorio. Vivimos en un estado fascista, racista e incitador. A pesar de ser un grupo pequeño, somos fuertes.

Baranes fue encarcelada también a los 18 años cuando rechazó servir en las Fuerzas de Defensa Israelí, junto con Tair Kaminer, quien fue encarcelada varias veces. En junio de 2016, tras cumplir con su quinta pena y antes de recibir su sexta sentencia, Tair Kaminer había pasado 170 días en una prisión militar.

Ellas no son las únicas objetoras de conciencia que han rechazado alistarse en el ejército. En 2003, había aproximadamente 1.100 soldados de las Fuerzas de Defensa Israelí que declararon que “no servirán en los territorios ocupados por Israel”.

Los primeros Refuseniks, como se les denomina, parece que aparecieron en 1982 en respuesta a la invasión del Líbano por parte de Israel. En esa época, 168 personas rechazaron servir en el Ejército puesto que, según las palabras del grupo Israelí Yesh Gvul, la invasión era “un acto inútil y de pura agresión”.

En la lista de Refuseniks del 2017 que publica el medio de comunicación Israel Social TV se hace alusión a la llamada Seniors Letter 2017, carta firmada por más de 60 personas que rechazaron cumplir con el servicio militar, en un video que recoge entrevistas con alguno de ellos.

Para dar dos ejemplos más, entre los muchos que existen:

En 2016, las autoridades militares arrestaron y encarcelaron a Tamar Alon, de 18 años, y Tamar Ze'evi, de 19 años, porque se negaron a servir en los territorios ocupados. Alon explicó:

I believe that the ways of war, violence and oppression will not allow us to maintain a democratic state and be a free people in our land.

Creo que la guerra, la violencia y la opresión nos impedirán preservar un estado democrático y ser un pueblo libre en nuestra tierra.

Atalya Ben-Abba, joven de 19 años originaria de Jerusalén, argumentó su decisión: “Me opongo al servicio militar por motivos de conciencia”. Y añadió:

In order to bring security to all people in Israel and Palestine we need to end the occupation.

Para garantizar la seguridad de toda la población de Israel y Palestina debemos poner fin a la ocupación.

Además de todo esto, War Resisters’ International, red pacifista y antimilitarista internacional que integra a más de 90 grupos en 40 países, envió una carta al ministro de Defensa de Israel, Avigdor Lieberman, pidiéndole reconsiderar el caso de Helman.

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