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Periodista pakistaní se salva por poco de secuestro tras ser acosado por las autoridades

Taha Siddiqui, jefe de la oficina de WION en Pakistán,. Captura de pantalla de YouTube de WION.

El 10 de enero, el periodista pakistaní Taha Siddiqui iba camino al aeropuerto cuando hombres armados detuvieron su taxi, lo atacaron y trataron de secuestrarlo.

“Acordonaron la calle armados con rifles y los que me sacaron del auto tenían armas pequeñas, pistolas”, contó Siddiqui a Al Jazeera.

Siddiqui iba a viajar al Reino Unido por razones de trabajo. Sus atacantes abandonaron la escena y se llevaron su computadora personal, celular, pasaporte y otras pertenencias.

Siddiqui ha hecho reportajes sobre terrorismo, persecución de minorías, inestabilidad económica, corrupción y asuntos cívico-militares para los medios extranjeros como The Guardian, New York Times, Christian Science Monitor y France24. Fue galardonado con el premio Albert Londres (conocido como el Pulitzer francés) en 2014 por su trabajo en “La guerre de la polio” (“La guerra de la polio”) para France 24. Actualmente, se desempeña como jefe de oficina para World Is One News (WION).

Poco después del incidente, Siddiqui escribió desde la cuenta de Twitter del corresponsal Cyril Almeida ya que su teléfono se lo habían llevado los atacantes:

Soy Taha Siddiqui usando la cuenta de Cyrils. Hoy a las 8:20 am, iba camino al aeropuerto cuando unos 10 o 12 hombres armados detuvieron mi taxi y trataron de llevarme a la fuerza. Logré liberarme. Ahora me encuentro bien y con la policía. Necesito todo el apoyo posible. Basta de desaspariciones forzadas.

Asad Hashim, periodista independiente y corresponsal web de AJ tuiteó:

Taha Siddiqui, periodista pakistaní, fue golpeado y amenazado y logró escapar corriendo en medio del tráfico en movimiento.

El periodista pakistaní Taha Siddiqui relata el momento en que hombres armados trataron de secuestrarlo. Detuvieron un auto frente al suyo y lo confrontaron. Logró escaparse porque corrió en medio del tráfico y se escondió en una zanaj. Ha sido un periodista muy crítico de las fuerzas de seguridad.

En mayo de 2017, Siddiqui presentó una queja formal contra la división de contraterrorismo de la Agencia Federal de Investigación (FIA) luego de que lo citaran y le exigieran entregar su computadora para realizar pruebas forenses. El 24 de mayo de 2017, la Corte Suprema de Islamabad ordenó a la FIA que se abstuviera de acosar a Siddiqui, aunque la citación a comparecer sigue en pie.

En una entrevista con la BBC de diciembre de 2017, Siddiqui dijo que “no podía ejercer un periodismo serio sin hablar de las fuerzas armadas, que dejan una fuerte marca en el país más allá de sus funciones”. El reportaje también citó a la Unión Federal de Periodistas de Pakistán, que mencionaba que, en más de seis casos, los periodistas habían recibido amenazas o habían sido agredidos físicamente por personas ajenas al Estado con la idea de advertirles más que de asesinarlos. Siddiqui es además ávido usuario de las redes sociales y crítico de las fuerzas armadas.

La experiencia de Siddiqui no es un incidente aislado.

En 2017, los periodistas Rana Tanvir, Matiullah JanAhmad Noorani fueron atacados por agresores no identificados. Tres años antes, en abril de 2014, el veterano periodista Hamid Mir, crítico de las fuerzas armadas y anfitrión del popular programa televisivo “Capital Talk” de Geo TV, recibió varios disparos de un tirador anónimo en Karachi. Mir culpó del ataque a los servicios de inteligencia (ISI), y Geo TV transmitió varias veces la imagen de Zaheerul Islam, el ahora exjefe del servicio de inteligencia de Pakistán. El mismo año, otro destacado periodista liberal, Raza Rumi, conocido por criticar al Talibán, se salvó apenas de la muerte en Lahore. Su joven chofer fue asesinado durante el ataque.

Umar Cheema, periodista de investigación y abierto crítico de las prácticas del Gobierno, fue capturado por las agencias de inteligencia en 2010. No había cargos en su contra. Cheema informó al comité para la Protección de Periodistas que fue torturado, humillado y grabado en video desnudo en posiciones humillantes. Es uno de los primeros periodistas de Pakistán que da testimonio de haber sido torturado estando bajo custodia.

Pakistán ocupa el puesto 139 en el ranking de 180 países según el Índice Mundial de Libertad de Prensa 2017 de Reporteros Sin Fronteras (RSF) y es uno de los países más peligrosos del mundo para los periodistas.

Los periodistas, los sindicatos de periodistas y las organizaciones de la sociedad civil emitieron sus declaraciones en apoyo a Siddiqui y exigieron que se terminaran las desapariciones forzadas en el país.

Saeed Shah, periodista pakistaní para The Wall Street Journal tuiteó:

Taha Siddiqui es un periodista valiente. ¿Su delito? Criticar a las fuerzas de seguridad de Pakistán y trabajar para un canal de noticias de India. Esto es un ataque al periodismo de Pakistán y, en particular, a quienes trabajan para los medios extranjeros (Taha también trabaja para France24).

Jon Boone, excorresponsal en Afganistán y Pakistán para The Guardian y The Economist, tuiteó:

Impactado (aunque no muy sorprendido) al oír a Taha Siddiqui, valiente crítico del estado profundo y las políticas autodestructivas de Pakistán, que fue agredido y por muy poco se salvó de un secuestro esta mañana. Es trágico que lo mejor de Pakistán sea atacado por lo peor.

El Sindicato de Periodistas Rawalpindi condenó el ataque:

Mensaje de apoyo del RIUJ a Taha Siddiqui.

Bilawal Bhutto Zardari, presidente del Partido Popular de Pakistán, tuiteó que el problema de las desapariciones forzadas y ataques a periodistas debe tratarse en el Parlamento:

El intento de secuestro de Taha Siddiqui en Islamabad evidencia una vez más los riesgos que corre la comunidad periodística de Pakistán. Es inaceptable que ocurran con tanta frecuencia ataques osados como ése en nuestra capital. Voy a pedir al Partido Popular que lleve este asunto al Parlamento.

Amnistía Internacional condenó el ataque a Siddiqui y a otros periodistas pakistaníes:

Pakistani journalists like Taha Siddiqui have a right to carry out their work freely and without fear. Journalism is not a crime, but attacking journalists is. These crimes must be immediately and effectively investigated. All journalists should be provided the protection they require. And there must be a clear and unequivocal commitment by the Pakistani authorities to end impunity for attacks on journalists.

Los periodistas pakistaníes como Taha Siddiqui tienen derecho a llevar a cabo su trabajo con libertad y sin miedos. El periodismo no es un delito, pero atacar a un periodista sí lo es. Estos delitos se deben investigar inmediata y eficazmente. Todo periodista debe contar con la protección que necesita, y debe existir un compromiso claro e inequívoco de las autoridades pakistaníes para poner fin a la impunidad a los ataques contra periodistas.

Posteriormente, Siddiqui publicó una actualización en su propia cuenta de Twitter:

Voy al Club de Prensa de Islamabad a hablar sobre lo que me pasó esta mañana. Por favor, informen. El caso está en la comisaría de Koral. Al fin volví a conectarme a las redes sociales y tengo teléfono. Gracias a todos por su apoyo. No me van a callar. Por favor, difundan.

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