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Desarrollando resiliencia: Responder a la ciberviolencia en Sri Lanka

Image via Groundviews

Imagen editada por Deshan Tennekoon, via Groundviews

Este artículo de Raisa Wickrematunge y acompañado de fotografías de Deshan Tennekoon, apareció originalmente en Groundviews, galardonado sitio web de periodismo ciudadano y de Sri Lanka. A continuación, se ofrece una versión editada como parte de un acuerdo de intercambio de contenidos con Global Voices.

Ella posa para la cámara; con los brazos en jarras, con determinación, su mirada se pierde en la distancia. Mirándola, el grupo ríe y grita palabras de ánimo. El ambiente es agradable y solidario. Sin embargo, apenas cinco minutos después, una de las chicas que posa ante la cámara habla sobre la ansiedad que siente siempre que publica fotos suyas en línea.

Deshani Dharmadasa dice:

Siento que todos miran lo que estás haciendo. Incluso la ropa que vistes… envía un mensaje. Solo se suma a mi ansiedad.

Groundviews entrevistó a un grupo de mujeres ceilanesas, incluida a la directiva de marketing Deshani Dharmadasa, que ha sido blanco de ataques en línea, a menudo con comentarios agresivos sobre su apariencia.

El concepto de “ciberacoso” cuenta con diversas definiciones. El Instituto Europeo de Igualdad de Género evita definirlo y señala que no hay ninguna de las definiciones aceptadas que puedan adoptar. Estudios recientes de Pew Research Center determinaron que los estadounidenses a menudo se ven divididos acerca de lo que constituye acoso en línea –ya sea difundir en público mensajes privados o enviar mensajes desagradables.

La Asociación para el Progreso de las Comunicaciones (APC) se ha centrado en este asunto, ya que incluye la violencia contra la mujer. APC defiende el reconocimiento del acoso en la red como un componente de la violencia de género, ya que también afecta a las mujeres fuera de línea.

No obstante, mientras hablaban con el grupo surgió otra coincidencia: cada quien ha descubierto su propio modo de afrontar y, siempre que sea posible, contrarrestar el odio recibido. Algunos utilizan el humor, otras la confrontación directa. Dharmadasa, por ejemplo, publica periódicamente capturas de pantalla de los comentarios no deseados que recibe en Facebook e Instagram –incluso con los filtros de privacidad activados, recibe un promedio de uno a tres mensajes por semana. Con cuidado de ocultar las identidades cuando publica, en ocasiones escribe a los remitentes en privado para llamarles la atención por su comportamiento.

Dharmadasa explica:

I often tell them I have a brother and I would be ashamed if he treated and spoke about women the way they do. I want to try and make them think about the comments they post.

A menudo les digo que tengo un hermano y que me avergonzaría si hablara sobre las mujeres como ellos. Quiero intentar y hacerles pensar sobre los comentarios que publican.

Dharmadasa nunca ha recibido una respuesta a los mensajes que envía.

“No le digas a la gente que crees que es gracioso, o ‘cosa de hombres’ porque también lo estás volviendo algo normal”. Imagen de Deshan Tennekoon, vpia Groundviews.

Sin embargo, Dharmadasa es sincera sobre su propia complicidad; antes, se reía de los comentarios por miedo a ser calificada de persona sin humor o mandona:

“Don’t make the same mistake I did. Don’t stay silent,” she says.

“No cometan el mismo error que yo. No ser queden calladas”, dice.

En el Lanka Comic Con de 2017, cosplayers jóvenes se vieron ridiculizadas y humilladas con fotos del evento que se utilizaron incluso para crear memes graciosos –que se volvieron virales. Para las mujeres que participaron en el cosplay, la acometida fue una completa sorpresa.

Al principio, Amaya Suriyapperuma no sabía de los memes –sus amigos intentaron ocultárselos, ya que era su cumpleaños. Aún así, la agresividad la desconcertó cuando los vio. Amaya había optado por disfrazarse de Wonder Woman –muchos le habían dicho estaba “demasiado delgada”.

“Es importante recordar por qué participas en cosplay, y conocerte también. Eso ayuda cuando te critican”. Imagen de Deshan Tennekoon vía Groundviews.

Como estudiante de psicología, Amaya intentó analizar el significado de estos comentarios:

“My first question was, ‘Why would anyone want to do this?’ It could be a lack of self-esteem. Maybe they don’t have a platform to express themselves.”

Mi primera pregunta fue: “¿Por qué alguien querría hacer esto?”. Podría ser una falta de autoestima. Quizás no cuentan con una plataforma para expresarse.

Además, Amaya destacó que el cosplaying era relativamente nuevo en Sri Lanka.

Posteriormente, Amaya se vio inesperadamente en un pedestal. Miembros del Club Geek de Sri Lanka, organizadores del Lanka Comic Con, se unieron para denunciar algunas páginas de Facebook. Una persona tuiteó una foto de Amaya y etiquetó a la directora de la película Wonder Woman, Patty Jenkins, y a la actriz Gal Gadot, quien interpretó a Wonder Woman. Ambas retuitearon las fotos y mostraron su apoyo.

Para Amaya, esto fue abrumador; algunos dijeron después que ella “pensaba que era Wonder Woman” y que solo buscada 15 minutos de fama. Entonces, empezó a preguntarse si realmente se merecía esta avalancha de apoyo. Una clase univesitaria sobre memes denigrantes fue inesperadamente angustiante.

I suddenly realised… hey, this happened to me.

De repente me di cuenta… hey, esto me pasó a mí.

Finalmente, Amaya recordó por qué disfrutaba del cosplay.

It’s important to remember why you did it, and to know yourself too. That helps a lot when people criticise.

Es importante recordar por qué lo hiciste y también conocerte a ti misma. Eso ayuda mucho cuando la gente te critica.

Amaya había optado por el cosplay como método de afrontar la continuas ansiedad y la depresión, mientras también homenajeaba a sus personajes favoritos. Los comentarios y los memes acabaron fortaleciendo su resiliencia, dice.

Tiene además otro mensaje:

If you have anything to say that could cause harm to others, to their mental health or self esteem…don’t say it!

Si tienes algo que decir que podría utilizarse para dañar a otros, su salud mental o a su autoestima… ¡no lo digas!

Al igual que Amaya, la escritora Shamindri De Sayrah, que se disfrazó de Supergirl, fue también blanco de comentarios que se metían con su físico. Tras el tuit de apoyo de Gal Gadot, muchos evitaron atacar a Amaya pero, lamentablemente, continuaron burlándose de otras cosplayers.

Shamindri dijo que se indignó cuando vio los primeros memes sobre Amaya:

I couldn’t help but wonder, what’s to stop them from targeting me as well? We cosplayed our favourite characters because we love them. If you look in the mirror and think, ‘I’m beautiful, and I like the way I look,’ nothing the bullies say can ever get to you.

No pude evitar preguntarme: ¿qué les detiene de convertirme también en su objetivo? Nos disfrazamos de nuestros personajes favoritos porque nos encantan. Si te miras en el espejo y piensas “Soy bonita, y me gusta mi imagen”, nada de lo que digan los matones te afectará siquiera.

“Si piensas ‘Soy bonita, y me gusta mi imagen’, nada de lo que digan los matones te afectará siquiera”. Imagen de Deshan Tennekoon, vía GroundViews.

Humaiza Thassim, estudiante de Derecho, también se disfrazó de Supergirl. Sl segundo día del Comic Con, descubrió que se estaban difundiendo fotos suyas. Sin saber de los comentarios, ese día también iba disfrazada. Humaiza habló de su humillación al descubrir que la habían publicado y se habian burlado de sus fotos en línea sin su conocimiento.

“Piesna si lo que estás diciendo dañará a alguien”. Imagen de Deshan Tennekoon, via Groundviews.

Como musulmana, Humaiza también recibió críticas adicionales. Muchos miembros de la comunidad musulmana la acusaron de ser “desmusulmana”.

Humaiza dijo:

Just because we have a fundamental right to freedom of expression doesn’t mean you can just say whatever you want. Just think about whether what you’re saying will harm that person, and whether you even know this person. That applies not just to cyber-bullying but offline as well.

Solo porque tenemos el derecho fundamental de libertad de expresión no significa que puedan decir lo que quieran. Piensen si lo que dicen dañará a esa persona, en si la conocen. Esto no se aplique solo al ciberacoso, sino también al acoso de fuera de línea.

La artista Vicky Shahjahan enfrenta un tipo de acoso diferente al del resto del grupo. Identificada como andrógina, Vicky se enfrentó al principio al rechazo de la comunidad conservadora de Slave Island, que nunca había conocido ni interactuado con una persona andrógina.

“Sé fuerte. Siempre conocerás personas que te juzgarán y cuestionarán. Debes prepararte”. Imagen de Deshan Tennekoon, via Groundviews.

Muchos miembros de la comunidad sintieron que la expresión de Vicky de identidad de género era una señal de promiscuidad. Cualquier interacción con amigos se veía como una demostración de eso. Sin embargo, Vicky respondió con humor a este comentario. Mediante interacción constante, sobre todo con arte, Vicky pudo cambiar esta percepción. Si bien el odio persiste, ahora los vecinos y los miembros de la comunidad defienden más a menudo a Vicky.

Esto no significa que Vicky no enfrente al mismo odio en línea. El uso de términos de género como insultos es algo por lo que Vicky siente interés y sobre lo que suele hablar.

A quienes pueden alarmarse con la expresión de su identidad de género, Vicky les anima a ser fuertes.

Donde vayas encontrarás gente que te juzga y te cuestiona… Tienes que prepararte

Los llamamientos hacia la resiliencia reflejan un problema mucho más arraigado: la falta de posibilidades reales de reparación cuando se publican en línea y sin consentimiento comentarios, imágenes o vídeos hirientes. Tal como destacó Amaya, los cosplayers tuvieron suerte de contar con el apoyo del Geek Club de Sri Lanka, que se unió para recopilar páginas de informes y ofrecer apoyo moral. Una mujer común y corriente cuya fotografía ha sido difundida sin su consentimiento no contaría con el mismo sistema de apoyo. Además, tendría oportunidades limitadas para recuperarse. La ley actual sobre difamación en Sri Lanka no cubre como debería las redes sociales, y a menudo los organismos responsables no responden, o lo hacen muy lentamente.

Incluso los mecanismos de notificación de Facebook no funcionan en ocasiones, por las barreras lingüísticas. Para los cosplayers, fueron los fotógrafos oficiales de la reunión los que informaron de que les habían robado las imágenes para que Facebook retirara los memes ofensivos –denunciar el contenido no funcionó, pues muchos memes estaban en cingalés, la lengua más hablada en Sri Lanka y que no usa el alfabeto latino.

Amaya dice al final de nuestra entrevista:

You have to fight for yourself. Sri Lanka’s law governing online harassment is not strong in any case, and it doesn’t cover social media, so there’s no point [in pursuing legal action].

Tienes que luchar por tu cuenta. La ley sobre el acoso en línea en Sri Lanka no es fuerte en ningún caso y no cubre las redes sociales, por lo que no tiene sentido [optar por la vía legal].

“Es triste”, añade al recordarlo.

Estas historias repiten a de otras mujeres cuyas fotos se filtran en línea o que reciben burlas. A menudo, dependen de sus propios recursos y contactos para recibir respuestas o acción. Los temas que conciernen al grupo y que se discuten aquí coinciden con la investigación que llevamos actualmente a cabo sobre violencia contra la mujer por medio de tecnología. Estos incidentes no son aislados, forman una atmósfera de misoginia y de machismo en línea, cuando se habla a la mujer y sobre la mujer de Sri Lanka.

En caso de que quieras denunciar un caso de ciberacoso, lee por favor esta guía rápida de Bakamoono para saber cuáles son los próximos pasos

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