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“Compra una nueva tarjeta SIM” y espera más interrogatorios: Servicios de seguridad rusos detienen e interrogan a periodista

Categorías: Europa Central y del Este, Rusia, Censura, Medios ciudadanos, Periodismo y medios, Protesta, RuNet Echo

Pavel Nikulin, miembro del sindicato de periodistas independientes y trabajadores de medios de comunicación, bloquea la entrada de la sede principal del Servicio Federal de Seguridad de Rusia (FSB, por sus siglas en ruso), para protestar contra el arresto de su colega. Foto de Igor Yasin, utilizada con autorización.

El periodista ruso Pavel Nikulin aprendió por experiencia propia que el castigo no siempre llega en el momento oportuno, luego de que oficiales de policía llegaran a su casa la mañana del 31 de enero.

Nikulin —copresidente del Sindicato de Periodistas y Trabajadores de los Medios de Comunicación en Rusia— recibió la visita de miembros del Servicio Federal de Seguridad de Rusia, uno de los servicios de seguridad de Rusia, que registraron su departamento e incautaron varias posesiones de Nikulin como computadoras, documentos y copias de su revista independiente, Moloko Plus.

Por medio de una publicación [1] en su canal de Telegram, servicio de mensajería muy utilizado en Rusia, Nikulin contó a sus suscriptores que este hecho estaba relacionado con el artículo 205.3 del Código Penal de Rusia, estatuto que se ocupa del “entrenamiento en proceso con el propósito de cometer un acto terrorista”. Esto fue confirmado por un abogado [2] de Open Russia, organización dedicada al fomento de la democracia y los derechos humanos en la Federación Rusa.

Nikulin también hizo uso de su cuenta de Twitter para contarle a todos la razón de la visita:

Están registrando mi departamento. Buenos días. Por mi artículo en The New Times. Se llevan el teléfono.

El artículo en cuestión, “Desde Kaluga con Yihad [4]“, se valió de una entrevista que Nikulin le había realizado a un ciudadano ruso de la región de Kaluga, que fue a Siria a pelear por el Frente Al-Nusra, una rama de al-Qaeda. Inmediatamente luego de ser publicada en marzo de 2017 en The New Times, la entrevista atrajo la atención de las autoridades rusas.

Roskomnadzor, organismo regulador de los medios de comunicación en Rusia, emitió una advertencia [5] dirigida a The New Times por “indicios de justificar el terrorismo” en la mencionada entrevista. Después, el artículo fue retirado de la página web de The New Times.

Como escribió en Facebook el editor en jefe de The New Times:

Путин публично говорит о том, что тысячи россиян воюют за ИГ, а писать о мотивах, почему русский парень из Калуги принимает ислам и уезжает воевать в Сирию — это „признаки оправдания терроризма“! По мне так это классическая цензура, которая запрещена Конституцией.

De forma pública, Putin dice que miles de rusos se encuentran peleando por el Estado Islámico, ¡pero escribir sobre los motivos del por qué un ruso de Kaluga acepta el islam y se va a combatir en Siria es un “indicio de justificar el terrorismo”! Siento que esto es clásica censura, que está prohibida por la Constitución.

El que su departamento fuera registrado no fue el último de los problemas de Nikulin, como publicó luego un colega suyo en Twitter:

Acaban de llevarse a Pavel Nikulin para ser interrogado y observen cómo está todo luego del registro. ¡Se nota de inmediato el esfuerzo que pusieron en esto! Demoraron ocho horas. Confiscaron tres computadoras portátiles, un teléfono, documentos, todas las ediciones de Moloko Plus, todas las camisetas, broches y adhesivos.

Cuando se difundió la noticia de su detención, la Unión de Periodistas y Trabajadores de los Medios de Comunicación emitió una declaración donde condenaban el suceso y exigían que lo liberaran y el término del acoso a periodistas:

Amigos, esta es una declaración de la Unión Independiente de Periodistas y Trabajadores de los Medios de Comunicación de Rusia en relación al caso de Pavel Nikulin. Lo publicamos aquí para que todos tengan acceso :)

Más tarde quedó claro que a Nikulin no lo estaban investigando bajo el artículo 205.3, sino como testigo de entrenamiento terrorista. Después de unas dos horas de estar en custodia del FSB, Pavel publicó en Telegram “estoy libre”.

Luego conversó [10] con Mediazona, página web de noticias independiente dedicada exclusivamente a temas relacionados con la Corte rusa y el sistema penitenciario:

Мы за 15 минут отстрелялись по 51-й [11] [статье Конституции], и дальше мне было велено завести новую симку, связаться с калужским управлением ФСБ и договориться, когда я приду на допрос. Возможно, мне уже на допросе отдадут большую часть вещей, но компы они дольше всего будут отдавать.

Nos tomó unos 15 minutos salir de esta situación una vez que invoqué el artículo 51 [garantía constitucional en contra la obligación de declarar contra uno mismo], y luego me dijeron que comprara una nueva tarjeta SIM, que contactara a la directiva local del FSB en Kaluga y organizara una reunión informativa formal. Espero que entonces me devuelvan la mayoría de mis cosas, pero de seguro retendrán mis computadoras por más tiempo.

Aunque fue una experiencia dura relativamente corta, estas interacciones no provocadas son indicativos de la presión a la que a veces son sometidos los periodistas rusos. Llegar a la casa de un periodista y detenerlo varios meses después habla de una gran incompetencia para investigar asuntos criminales o de un completo acoso ilegal. Ninguna de estas opciones es un buen presagio de la rendición de cuentas del Gobierno en Rusia.