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Pese a integrar Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, Arabia Saudita sigue reprimiendo derechos

Bandar bin Mohammed Alaiban, presidente de la Comisión Saudita, en la 34ª Sesión del Consejo de Derechos Humanos el 28 de febrero de 2017. Foto de Jean-Marc Ferré para Naciones Unidas (CC BY-NC-ND 2.0).

Este artículo fue escrito por Khalid Ibrahim, director ejecutivo del Gulf Center for Human Rights (GCHR), organización independiente sin ánimo de lucro que promueve la libertad de expresión, asociación y asamblea pacífica en la región del Golfo y países vecinos.

Arabia Saudita, miembro del Consejo de Naciones Unidas para los Derechos Humanos (CDH), continúa su represión de los derechos humanos.

El CDH, compuesto por 47 estados miembros elegidos por la Asamblea General de Naciones Unidas en votación directa y secreta, es la principal institución internacional en materia de derechos humanos en todo el mundo.

Se supone que la Asamblea General considera las contribuciones de los estados miembros candidatos a la protección de los derechos humanos, además de sus compromisos voluntarios, cuando solicitan un puesto en el Consejo. Pero Arabia Saudita ha sido elegida dos veces consecutivas pese a sus continuas y bien documentadas violaciones de los derechos humanos.

En octubre de 2016, Arabia Saudita fue elegida integrante del CDH por segunda vez, pese a la falta de elecciones o votaciones secretas o de una valoración de la situación de los derechos humanos en el país. El Consejo distribuye los puestos geográficamente, y los estados de Asia-Pacífico, que tienen cuatro de los 13 puestos vacantes, presentaron a Arabia Saudita entre sus cuatro candidatos. Así, el país pudo mantener su escaño hasta finales de 2019 sin que hasta la fecha haya pasado por los procesos debidos ni se le hayan pedido explicaciones por sus violaciones de los derechos humanos.

La comunidad internacional de derechos humanos mostró su decepción y rechazo ante la reelección de Arabia Saudita para el CDH por su papel en la guerra de Yemen. Desde marzo de 2015, Arabia Saudita encabeza una coalición contra los insurgentes hutíes en Yemen. Los ataques aéreos de esta coalición han matado y herido a miles de civiles, incluidos niños.

Además de los abusos en Yemen, Arabia Saudita sigue atacando a los defensores de los derechos humanos del país. Ciertamente, la situación de los derechos en el reino, una monarquía absoluta, ha sufrido un importante deterioro con la renovada represión contra los defensores de los derechos humanos desde el nombramiento de Mohámed bin Salmán como príncipe heredero en junio de 2017. El entorno de estos activistas se ha ido haciendo más peligroso, ya que sufren los ataques de las autoridades a diario.

Entre los arrestados en los últimos meses hay escritores, académicos, activistas en línea y religiosos. En una sola semana de septiembre de 2017, más de 20 importantes defensores de los derechos humanos fueron detenidos en una ola de registros policiales.

Organizaciones de derechos humanos en la mira

Mohammed Al Otaibi y Abdulla Al Attawi, defensores de derechos humanos – Archivos del GCHR.

El 25 de enero, el Tribunal Penal (TP) de la ciudad de Riad, capital del reino, sentenció a los activistas Muhammad Abdullah Al Otaibi y Abdullah Madhi Al Attawi a 14 y siete años de prisión respectivamente por actividades relacionadas con los derechos humanos. Otaibi y Attawi son miembros fundadores de la Unión por los Derechos Humanos, que supervisa y reivindica el respeto a los derechos humanos en Arabia Saudita.

En 2013, fueron citados a declarar junto con otros dos miembros fundadores de la organización por el fiscal de Riad, y se les ordenó que cesaran sus actividades. Debido a las graves amenazas de las autoridades, Otaibi y Attawi accedieron a clausurar definitivamente su organización, pero su caso fue referido al TP, y ellos siguieron su defensa de los derechos humanos por cuenta propia.

Ambos fueron acusados de numerosos delitos, que incluyen poner en marcha una organización de derechos humanos sin obtener un permiso especial, y de difundir peticiones destinadas a dañar “la reputación del reino, su justicia y sus instituciones de seguridad” en internet.

La Asociación por Derechos Civiles y Políticos en Arabia Saudita (ACPRA) también ha sufrido ataques de las autoridades. Todos sus miembros fundadores fueron detenidos y juzgados por varias acusaciones inventadoa. Mohammed Al Qahtani, que actualmente se encuentra cumpliendo una sentencia de 10 años de prisión, fue condenado en marzo de 2013 por varios delitos, que incluían pertenencia a una organización sin licencia (ACPRA), instigación a acciones contra el reino y cooperación con el HRC, como recoge el auto de acusación.

Atacan a activistas de los derechos de la mujer

La activista en línea Noha Al-Balawi – Archivos del GCHR.

Hasta hace poco, en Arabia Saudita estaba prohibido que las mujeres condujeran: un decreto real emitido en septiembre de 2017 permite que las mujeres puedan conducir a partir de junio de 2018. Pese a los compromisos de reformas que se producen en el conservador reino, siguen existiendo normas discriminatorias contra las mujeres. Por ejemplo, el sistema de tutela masculina exige que las mujeres obtengan el consentimiento de un hombre de su familia para viajar fuera del país, pedir un pasaporte, casarse o incluso alquilar sus propias viviendas.

Las mujeres que exigen reformas y realizan campañas para acabar con el sistema de tutoría son silenciadas, y a menudo sufren interrogatorios y arrestos por su labor reivindicativa. El día que se anunció el decreto real que permite conducir a las mujeres, las autoridades telefonearon a varias de destacadas defensoras de los derechos femeninos para advertirles que no hicieran comentarios sobre la decisión, o se enfrentarían a consecuencias legales.

La activista Noha Al Balawi, estudiante universitaria de la ciudad de Tabuk, al norte de Arabia Saudita, fue detenida el 23 de enero por manifestar su opinión sobre la política árabe, además de apoyar los derechos de la mujer. El 5 de febrero, la detención de Balawi se prolongó otro mes.

Según algunos informes, Al Balawi fue arrestada por publicar un video en YouTube donde criticaba las relaciones de Arabia Saudita con Israel. No obstante, la Federación Internacional de Derechos Humanos informó que se le estaba interrogando sobre su activismo a favor de los derechos humanos:

The authorities questioned her on tweets and videos she had posted, including on a video in which she supports the driving campaign for women and shows solidarity with the prisoners of conscience in Saudi Arabia. She was also questioned about her connections with the successful campaign on women’s right to drive, and with the women’s rights and human rights movement in Saudi Arabia generally.

Las autoridades la interrogaron sobre los tuits y videos que había publicado, incluido uno en el que apoya la campaña a favor de que las mujeres conduzcan y se solidariza con los prisioneros de conciencia de Arabia Saudita. También la interrogaron sobre sus conexiones en general con la exitosa campaña por el derecho de las mujeres a conducir, y con los movimientos por lo derechos de la mujer y derechos humanos del país.

El 22 de febrero de 2018, fuentes confiables confirmaron al GCHR que Balawi había sido liberada después de 29 días de arresto arbitrario.

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