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En Uganda, RootIO realiza transmisiones radiales con baldes

Imagen proporcionada y usada con autorización.

El siguiente artículo de Tshepo Tshabalala del Laboratorio de Periodismo y Medios (jamlab.africa) es un programa de Periodismo Wits y el Centro de Innovación Digital Tshimologong en conjunto con Periodistas por los Derechos Humanos y la Universidad Ryerson. Se reproduce aquí con autorización. El artículo original se puede leer aquí.

La radio sigue siendo un poderoso medio de comunicación en la mayor parte del continente africano. No solo porque se utiliza para compartir información en la comunidad, sino también porque es barata y muy accesible. En Uganda, una combinación del poder de la radio y las nuevas tecnologías móviles y de internet han creado una herramienta de código abierto barata y poderosa que permite a las comunidades crear sus propias micro estaciones de radio. Lo único que se necesita es un teléfono celular barato, un transmisor y una comunidad que comparta, promueva y colabore con contenido dinámico.

El objetivo de RootIO es movilizar lo que ellos llaman la ‘comunicación intercomunitaria’. Su cofundador, Chris Csikszentmihalyi, cuenta que la idea surgió tras el terremoto de Haití de 2010, cuando las estaciones de radio FM cambiaron su programación de programas de radio regulares a una programación que brindó información a los afectados por el terremoto sobre cómo encontrar lugares donde conseguir agua o ayuda. Aproximadamente un año y medio después, Csikszentmihalyi se encontraba en Uganda por su trabajo en un programa educacional del Fondo de las Naciones Unidas para la infancia (Unicef). Le sorprendió la manera en que los ugandeses usaban sus teléfonos  — casi nunca para realizar llamadas.

“En las zonas rurales, la gente tardaba mucho en recargar su crédito o no tenían crédito en sus celulares y, a la vez, escuchaban radio todo el tiempo”, cuenta. “En las aldeas donde me quedaba, la gente caminaba alrededor de 7km para cargar sus teléfonos, cargarles crédito y recién entonces hacer una llamada. Los teléfonos no son algo que se puedan utilizar todo el tiempo. Lo usaban sólo si era necesario. Entonces me pregunté si había alguna forma de unir estas dos cosas de una manera que no se hubiera hecho antes”.

Baldes radiales de RootIO. Imagen: proporcionada y usada con autorización.

Mientras trabajaba en Unicef, conoció a Jude Mukundane, que en esa época estaba trabajando en Uganda Telecom ayudando a desarrollar un registro de nacimientos basado en teléfonos móviles para el Gobierno de Uganda asociado con Unicef. Mukundane estaba trabajando en cosas interesantes con los teléfonos utilizando el Servicio Suplementario de Datos no Estructurados (USSD por su acrónimo en inglés). “Intenté contratarlo… un año más tarde, estaba listo para hacer algo”, dice Csikszentmihalyi.

“Así que juntos decidimos que debíamos cambiar la radio y lograr que funcione mejor en teléfonos, lograr que sea más fácil la interacción de la gente con la radio. Y en ese momento surgió RootIO”, dice Csikszentmihalyi.

Mukundane se convirtió en el director técnico, haciéndose cargo de la parte técnica del proyecto, y Csikszentmihalyi se enfocó en la recaudación de fondos entre otras responsabilidades.

“Yo me aseguro de que la tecnología esté al nivel de lo que le prometemos a las comunidades”, dice.

Una antena de RootIO en una aldea agrícola en Uganda. Imagen: proporcionada y usada con autorización.

La tecnología a la que se refiere es lo que diferencia estas estaciones radiales del resto. No tienen estudios y todos los programas de radio se realizan con el teléfono del presentador.

¿Cómo funciona esto? Los usuarios pueden comprar la mayoría de los materiales en los mercados locales. Se construye un pequeño transmisor en un balde impermeable con un ventilador, un regulador de carga y un teléfono inteligente, el cual se conecta a una antena y a un panel solar.

Las estaciones radiales son muy pequeñas y pueden cubrir una aldea o un par de aldeas, llegando a 10,000 oyentes. El contenido producido por los presentadores se alberga en la nube con el objetivo de que las estaciones puedan compartirlo con otras estaciones.

“Nuestra computadora llama a la estación y al presentador del programa… El teléfono de la estación contesta automáticamente a la hora del programa. Los oyentes que quieren participar en las discusiones del programa llaman, pero sus llamadas son interrumpidas, luego la computadora los llama otra vez. De esta manera, las llamadas no se cobran a la gente”, explica Csikszentmihaly.

Nadie en la comunidad tiene que pagar por las llamadas realizadas. RootIO compra datos a precios corporativos que son 50 veces más baratos de lo que cualquiera en la comunidad podría conseguir. Los gastos de RootIO se cubren con la venta de publicidad a organizaciones no gubernamentales y empresas.

El equipo comenzó con cuatro estaciones dos años atrás y actualmente tienen encargos para operar otras 12 a 15 estaciones en el este de Uganda en la frontera de Kenia, además de cinco a siete estaciones en Cabo Verde.

Torre de RootIO en Uganda. Imagen: proporcionada y usada con autorización.

Csikszentmihaly agrega que operan RootIO sin ningún beneficio propio. Incluso el software que utilizan es gratis y está disponible como de código abierto en GitHub, y cualquiera puede descargarlo y usar la aplicación en su teléfono.

Csikszentmihaly y Mukundane esperan construir muchas más estaciones de radio FM baratas y de bajo consumo para lograr que la gente que más necesita de la radio sea la que tenga el control.

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