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¿Blogueros de Tanzania pagarán o presionarán contra el “impuesto a los blogueros”?

Hombre revisa su teléfono en una calle de Stone Town, Zanzíbar. Foto de Pernille Bærendtsen, usada con autorización.

Bloguear ha sido popular en Tanzania desde hace más de una década, lo que ha permitido a escritores y periodistas independientes expresar sus opiniones e informar sobre asuntos que de otra manera no aparecerían en los medios tradicionales. Pero desde marzo, esa labor tendría un precio.

El 16 de marzo de 2018, la República Unida de Tanzania publicó las regulaciones de comunicaciones electrónicas y postales (contenido en línea), donde disponen que los blogueros deben registrarse y pagar más de USD $900 al año para publicar en línea:

Application 2. These Regulations shall apply to online content including: (a) application services licensees; (b) bloggers; (c) internet cafes; (d) online content hosts; (e) online forums; (f) online radio or television; (g) social media; (h) subscribers and users of online content; and (i) any other related online content.

Aplicación 2. Estas regulaciones se aplicarán a contenido en línea, que incluye: (a) titulares de licencia de servicios de aplicaciones; (b) blogueros; (c) cafés internet; (d) servidores de contenido en línea; (e) foros en línea; (f) radio o televisión en línea; (g) medios sociales; (h) suscriptores y usuarios de contenido en línea; y (i) cualquier otro contenido en línea.

Las nuevas regulaciones tienen consecuencias de gran alcance para la libertad de expresión y los derechos humanos. Los blogueros deben completar formularios oficiales y evitar publicar contenido prohibido, que incluye desnudos, discurso de odio, actos sexuales explícitos, violencia extrema, “contenido que cause molestias”, noticias falsas y “malas palabras”, entre otras restricciones.

Las nuevas regulaciones conceden poder irrestricto a la Autoridad Regulatoria de las Comunicaciones de Tanzania (TCRA) para ordenar y prohibir. Según lo establecido en la Parte II, Número 4, la TCRA tiene autoridad para:

(a) to keep register of bloggers, online forums, online radio and online television;
(b) to take action against non-compliance to these Regulations, including to order removal of prohibited content

(a) tener un registro de blogueros, foros en línea, radio y televisión en línea;
(b) tomar acción contra el incumplimiento de estas regulaciones, que incluyen ordenar el retiro de contenido prohibido

iAfrikan News explica:

Online content publishers (blogs, podcasts, videos) will apply for a license at a fee of 100,000 Tanzanian Shillings (44 USD) pay an initial license fee of 1,000,000 Tanzanian Shillings (440 USD) and an annual license fee of 1,000,000 Tanzanian Shillings (440 USD). This means to run something as simple as a personal blog (text) if you live in Tanzania, you’d have to spend an initial (approximately) $900 (USD) in license fees.

Quienes publican contenido en línea (blogs, podcasts, videos) solicitarán una licencia con un costo de 100,000 chelines tanzanos (44 USD), pagar una cuota inicial de licencia de 1,000,000 chelines tanzanos (440 USD) y una cuota de licencia anual de 1,000,000 chelines tanzanos (440 USD). Esto significa que para tener algo tan simple como un blog personal (texto) si vives en Tanzania, deberás gastar (aproximadamente) $900 (USD) en cuotas por licencia.

Una preocupación inicial sobre las nuevas regulaciones es su ambigüedad. En un artículo de su blog, el bloguero Ben Taylor analizó el contenido de estas regulaciones, y deja constancia de la falta de definiciones claras:

The first thing to note is that these regulations are very unclear on several important points. Some terms – such as ‘online content provider’ and ‘online content service provider’ – are never defined. Are these the same thing? In other places, the title given to a section of the regulations bears no relation to its content – section 7, for example, has ‘bloggers’ in the title but nothing relevant to bloggers in the content. There are spelling and grammatical errors throughout. And perhaps most bizarrely, the main section on applications for online content service licenses – section 14 – doesn’t even require that applicants must submit their application – only that they must ‘fill in an application form’ – or say where it should be submitted.

Lo primero a destacar es que estas regulaciones no son nada claras en varios puntos importantes. Algunos términos – como ‘proveedor de contenido en línea’ y ‘proveedor de servicio de contenido en línea’ – no están definidos. ¿Son lo mismo? En otras partes, el título de la sección de las regulaciones no tiene relación con el contenido – la sección 7, por ejemplo, dice ‘blogueros’ en el título, pero no contiene nada relativo a los blogueros en el contenido. Hay errores de ortografía y de gramática en todo el texto. Y tal vez lo má extraño, la sección principal sobre solicitudes de licencias para servicio de contenido en línea – sección 14 – ni siquiera señala que los solicitantes deben enviar su solicitud – solamente deben ‘llenar un formulario’ – ni a dónde la deben enviar.

Taylor plantea preguntas esenciales en su análisis. Hasta ahora, nadie sabe cómo interpretarán las regulaciones la Autoridad Regulatoria de las Comunicaciones de Tanzania, la policía o las cortes.

Lo que está claro es que incumplir la nueva ley se sancrionará con una multa “no menor de cinco millones de chelines tanzanos” (cerca de USD $2,500), o prisión “no menor de 12 meses o ambos”.

La Colaboración en Políticas Internacionales de Tecnologías de la Información y la Comunicación para África Oriental y del Sur (CIPESA) emitió un informe de políticas sobre la nueva regulación, y advierte de su ambigüedad en algunas secciones:

…[The] regulations should be reviewed and amended to have clear, unambiguous definitions and wording, and quash the requirement for registration of bloggers and users of similar online platforms. It is also essential that not too much power is vested in TCRA with regards to content take-downs and that diversity in content availability online is promoted. The obligations set out should not turn content service providers and publishers into monitors, by handing them responsibility such as use of moderating tools to filter content, conducting content review before publication, and undertaking mechanisms to identify sources of content.

Se deben revisar y modificar las regulaciones para tener definiciones y redacción claras sin ambigüedades, y anular el requisito de registro de blogueros y usuarios de plataformas en línea similares. También es esencial que no se conceda mucho poder a TCRA con respecto a retiro de contenido y que se promueva la diversidad en disponibilidad de contenido en línea. Las obligaciones establecidas no deben convertir a los proveedors de servicio de contenido en supervisores, no debe darles la responsabilidad de usar herramientas de moderación para filtrar contenido, realizar revisión de contenido antes de la publicación y emprender mecanismos para identificar fuentes de contenido.

Blogs como noticias alternativas en Tanzania

Los blogs surgieron en Tanzania cerca de 2007 y se convirtieron en una plataforma alternativa de noticias para personas educadas y de clase media, y también de políticos y partidos políticos.

En Tanzania, donde históricamente los medios tienen fuertes vínculos con los intereses del Gobierno, los blogs abrieron la posibilidad para que las personas generaran medios de noticias privados que demostraron ser inmensamente poderosos en términos de alcance y lectoría.

Antes del auge de las aplicaciones móviles, el acceso a una conexión estable a internet y una computadora eran imperativos para los blogueros. Esto fue una barrera relativamente alta para la participación de personas con ingresos limitados.

El blog Michuzi, inició en marzo de 2005 por Issa Michuzi, el ‘padre de los blogs en suajili’, fue uno de los primeros y más leídos blogs de Tanzania. A menudo informaba de política y noticias, con miles de lectores al día. Michuzi fue el primero en Tanzania en ver el blogueo como un negocio. Logró mantener su contenido libre y accesible, aunque sacó provecho del poder de los anuncios para generar ingresos.

Aunque la tasa de pobreza de Tanzania cayó del 60 % en 2007 a un estimado de 47 % en 2016, cerca de 12 millones de tanzanos aún viven en extrema pobreza.

El acceso a internet sigue siendo bajo, aproximadamente el 45 % para 2017. Con una población de cerca de 60 millones de personas, donde el 31 % vive en áreas urbanas, bloguear sigue estando fuera del alcance de la mayoría.

Según Krantz Mwantepele, secretario general de la Red de Blogueros de Tanzania, como lo citó The Citizen, muchos blogueros tanzanos no pueden darse el lujo de pagar esos precios porque las “solicitudes de licencia y suscripciones anuales están muy por encima de las ganancias de muchos blogueros”.

¿Blogueros de Tanzania pagarán o presionarán en un clima político tenso”?

Los blogssiguen siendo una ‘nueva frontera’ para africanos jóvenes que buscan plataformas para conectarse, discutir y analizar. Con el auge de las aplicaciones móviles, la juventud tanzana está en línea más que nunca, con casi el 60 % solamente en Facebook en 2017.

Pero las restricciones a la libertad de expresión plantean un desafío real para los usuarios de medios sociales en Tanzania. Aunque la Constitución establece la libertad de expresión, no garantiza la libertad de prensa. Un conjunto de regulaciones de medios brindan a las autoridades tanzanas la capacidad de restringir a los medios basándose en causales de seguridad nacional.

Las autoridades se han vuelto cada vez más dependientes de estas reglas mientras las tensiones políticas han aumentado en los últimos tres años. Desde las elecciones presidenciales de 2015, la oposición de Tanzania quedó restringida con una prohibición a las manifestaciones de oposición y la represión a medios independientes, sanciones, intimidación y sanciones a ciudadanos por criticar al presidente John P. Magufuli del partido Chama cha Mapinduzi (CCM, ‘Partido Revolucionario’ en suajili).

La ley de ciberdelitos del país, aprobada en 2015, ha tenido un importante rol en reprimir la discerpancia. Solamente en 2015 y 2016, al menos 14 tanzanos fueron arrestados y procesados bajo la ley, por insultar al presidente en medios sociales.

En diciembre de 2016, la policía tanzana arrestó a Maxence Melo, fundador y director de Jamii Forums, comuidad en línea inmensamente popular en Tanzania, por negarse a revelar información sobre sus miembros, un pedido hecho a tenor de lo que prescribe la ley de ciberdelitos. Melo fue puesto en libertad cinco días después, pero su arresto reveló consecuencias preocupantes para cualquiera que escriba y se comunique activamente en línea en foros y blogs en Tanzania.

Más recientemente, Chama cha Demokrasia na Maendelo (CHADEMA, ‘Partido para la Democracia y el Progreso’ en suajili), el mayor partido de oposición de Tanzania, solicitó intervención internacional en la cada vez más tensa situación política, caracterizada por el arresto de destacados líderes opositores. El 16 de febero de 2018, un estudiante murió presuntamente por una bala perdida, y varios quedaron heridos cuando la policía dispersó una manifestación de la oposición en Dar es Salaam.

Estas nuevas regulaciones no parecen ser sobre tributación, sino una herramienta conveniente y parte de un proceso mayor para limitar la libertad de expresión y política participatoria multipartidaria en Tanzania.

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