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Plan del Gobierno filipino de cerrar isla turística de Borácay amenaza con desplazar a miles de personas

Categorías: Asia Oriental, Filipinas, Desarrollo, Economía y negocios, Gobernabilidad, Medio ambiente, Medios ciudadanos, Política, Protesta
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Playa de arena blanca en Borácay. Crédito de la foto: Alexey Komarov. CC BY 3.0.

Los habitantes de Borácay, en la provincia de Aklan al centro de Filipinas se están movilizando contra el plan del Gobierno de cerrar [2] y “rehabilitar” ambientalmente la conocidísima isla durante seis meses, al mismo tiempo en que se construyen dos casinos.

Con temor ante la pérdida de miles de puestos de trabajo y la destrucción de una economía basada en el funcionamiento del complejo de Borácay, los habitantes formaron la coalición No al cierre de Borácay (#NoToBoracayClosure Coalition [3]) para defender el medio de vida de las personas y oponerse a la transformación de la isla en un complejo de casinos:

We are calling on President Rodrigo Duterte to rescind his blanket closure order of the country’s premier tourist destination. We also call on the national government to come up with a scientific and comprehensive rehabilitation plan for Boracay that will not result to massive economic dislocation after due consultation with all its stakeholders.

Le pedimos al presidente Rodrigo Duterte que revoque la orden de cierre del primer destino turístico del país. También pedimos al Gobierno nacional que proponga un plan de rehabilitación científica e integral para Borácay que no resulte en una desarticulación económica masiva tras debida consulta con los interesados.

Borácay ha recibido desde siempre críticas de los ecologistas, aunque se trata de un asunto que saltó a la palestra en febrero de 2018. Duterte calificó la isla de “pozo séptico”, y declaró que cerraría la isla en seis meses [4] si estos problemas medioambientales no se solucionaban de manera inmediata.

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Barcos y turistas en Borácay. Crédito de la foto: Wikimedia Commons.

El arrebato de Duterte llegó tras una inspección de la isla por parte de las agencias de turismo y de medioambiente gubernamentales en enero. Después, Duterte ordenó [6] a su gabinete preparar el cierre de la isla para el 26 de abril, sin consultar a los interesados locales y sin plan alguno de ordenación [7] para el desarrollo y la rehabilitación de la isla, ni de contingencia para el sustento y la reubicación [8] de los afectados.

Diversos sectores sospecharon de las pretensiones de Duterte después de que se publicaran informes en los que se indicaba que el Gobierno ha concedido permiso al Galaxy Entertainment Group (GEG), con sede en Macao, para construir un complejo de casinos por valor de 500 millones de dólares estadounidenses [9] en el primer destino turístico.

El Palacio Presidencial anunció que cancelaba el acuerdo, aunque la Corporación Filipina de Juegos y Diversión sí ha concedido permiso al GEG [10] y a su socio local, la Corporación Mundial de Ocio y Complejos (LRWC). La empresa desestimó las acusaciones de las autoridades [11] de estar buscando otra ubicación para el casino.

Duterte negó conocer un plan para construir un casino en Borácay, pero las fotos oficiales muestran al presidente reunido con los representantes del GEG [12], liderados por su director, Lui Che-Woo, y el subdirector, Francis Lui Yiu Tiung; en el Palacio Presidencial el 6 de diciembre de 2017.

Duterte se reúne con los directivos del magnate de casinos Galaxy Entertainment Group, con sede en Macao, en el Palacio Presidencial el pasado 6 de diciembre de 2017. Fotografía del gobierno de Filipinas.

Las autoridades de PAGCOR también declararon que se está trabajando en un segundo complejo de casinos [13] en Borácay, después de lograr la aprobación para realizar operaciones de juego por parte de una empresa conjunta entre el magnate Andrew Tan y el Genting Group de Malaysia en el Hotel Savoy, situado en el desarrollo del Megaworld Corporation’s Boracay New Coast.

Para disipar la indignación de la gente por la contradicción entre el objetivo declarado de la rehabilitación medioambiental y la construcción de grandes casinos en la isla, Duterte declaró que Borácay se vería sujeta a una reforma agraria [14]. Sin embargo, muchos creen que se trata de una declaración extravagante [15], dado que no queda mucha tierra de labranza disponible en la isla. La mayor parte del territorio de la isla está ocupado por estructuras residenciales y comerciales.

El lamento de los habitantes de Borácay ante la orden de cierre de Duterte queda reflejado en un breve documental [16] de Jason Magnaua publicado en Facebook, contextualizado con el siguiente texto:

FACT
Thousands upon thousands of real people will be affected by a complete closure of the island. Real, breathing humans, not statistics. We are talking about kids, mothers, fathers, entire families – not an “insignificant GDP drop.
FACT
There are more realistic solutions in solving the problems of Boracay. Solutions that won't completely disenfranchise the people inhabiting the island, the greatest, most important stakeholders of them all.

HECHO
Miles y miles de personas se verán afectadas por un cierre total de la isla. Personas reales, seres humanos que respiran, no estadísticas. Hablamos de niños, madres, padres, familias enteras; no de una caída “irrelevante” del PIB.
HECHO
Existen soluciones más realistas para los problemas de Borácay. Soluciones que no marginan por completo a los habitantes de la isla, a los interesados más importantes de entre todos.

Para Samot Tallana [17], bloguero llonggo, la gestión del asunto de Borácay solo expone la quiebra de las pretensiones medioambientales y populistas del presidente Duterte.

Ya se han iniciado los despidos masivos de trabajadores [18] del sector turístico, ya que los establecimientos luchan por hacer frente al cierre. Está previsto que en Aklan se dispare el precio de la electricidad [19], ya que parece que el único proveedor de energía de la provincia se recupera de la pérdida de 99 millones de pesos (1,9 millones de dólares estadounidenses) debida al cierre de la isla.

Muchos también cuestionaron las medidas draconianas de seguridad impuestas por el Gobierno, como el despliegue [20] de policía antidisturbios, la restricción [21] del acceso a muchas partes de Borácay y el hecho de prohibir [22] a los medios la cobertura de la rehabilitación de la isla.

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Ciudadanos preocupados crearon la red Amigos de Borácay para hacer campaña contra el cierre de la isla. Foto utilizada con permiso.

Aunque muchos coinciden en la necesidad de hacer frente a los problemas medioambientales de Borácay, la destrucción económica que ocasionará el cierre arbitrario y repentino de la isla ha obligado a diferentes sectores a cerrar filas con los habitantes y trabajadores afectados.

Se ha creado una página en Facebook [23] de Amigos de Borácay para reunir muestras de apoyo hacia la isla, sus trabajadores y sus pequeñas y medianas empresas. La fecha del cierre de la isla de acerca, así que piden que todos luchen [24] por Borácay y por quienes se quedarán desplazados cuando se cierre.