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El alto costo de la crisis fronteriza para Ecuador y Colombia

Imagen ampliamente difundida en redes sociales sobre los tres miembros del equipo periodístico del diario El Comercio asesinados.

Imagen ampliamente difundida en redes sociales sobre los tres miembros del equipo periodístico del diario El Comercio, cuyo asesinato se confirmó en la mañana del 13 de abril de 2018.

El secuestro y asesinato de los tres periodistas ecuatorianos en manos del Frente Oliver Sinistierra, liderado por el disidente de las FARC conocido por el alias “Guacho”, provocó que el gremio levante su voz, y le diga al narcotráfico y al terrorismo que nadie se cansa. El presidente Moreno, notablemente afligido, confirmó el pasado 13 de abril el peor escenario que se plantea en un secuestro: la muerte de inocentes. “Por El Paúl, nadie se cansa. Por el Javier, nadie se cansa. Por el Efraín, nadie se cansa. Nadie se cansa, nadie se cansa, nadie se cansa…” se escuchaba cantar a los periodistas de todos los medios de comunicación de país, entre llantos, marchas y vigilias.

A través de la campaña #NosFaltan3, los ciudadanos ecuatorianos exigían la liberación de los periodistas ecuatorianos secuestrados por disidentes de las FARC en la frontera con Colombia. Foto tomada de Notimundo.

A través de la campaña #NosFaltan3, los ciudadanos ecuatorianos exigieron la liberación de los periodistas ecuatorianos secuestrados por disidentes de las FARC en la frontera con Colombia. Foto tomada de Notimundo.

El periodista quiteño Leonardo Ponce analizó en entrevista personal junto a Global Voices la situación:

El problema que ahora afrontamos como periodistas, ciudadanos y país es nuevo para todos, nos toma por sorpresa. No estábamos preparados para algo así y las consecuencias pueden ir desde momentos de miedos colectivos, hasta intentos de desestabilización política.

Andersson Boscán, periodista venezolano radicado desde hace varios años en Ecuador, también expuso su punto de vista en entrevista personal:

El gremio ha vivido una unidad antes no vista, un compromiso con la interpelación a las autoridades casi olvidada pero al mismo tiempo una madurez nacional para entender que hoy más que información, manejamos vidas y seguridad.

Ponce realizó la cobertura de la noticia, desde la confirmación del secuestro hasta el anuncio del asesinato de sus amigos y colegas. Recordó aquellos momentos:

Sabíamos que había sucedido, pero nos aferramos a un delgado hilo de esperanza. Yo estaba en la Plaza Grande de Quito cuando el hilo se quebró. Recuerdo que sus palabras (las del presidente Moreno confirmando el asesinato) detuvieron un segundo el tiempo y luego la Plaza dolía. Había rabia, indignación, dolor…

Boscán también recordó aquel 13 de marzo de 2018:

Es difícil decirlo. De alguna forma, cuando los ministros comparecieron tras la noticia, no lo hicieron ante 50 periodistas, sino 50 víctimas, 50 personas que se veían en esos cadáveres con el “pude ser yo”; en la cabeza. Así que no creo ni de lejos que haya sido la mejor cobertura. Hay demasiadas emociones en medio.

Segundo secuestro en la frontera: una crisis anunciada

Sin aún poder recuperar los cuerpos del equipo periodístico de El Comercio, el Ministro del Interior, César Navas, anunció el 17 de abril otro ataque del Frente Oliver Sinistierra. Oscar Villacís y Katty Velasco, ciudadanos ecuatorianos, fueron secuestrados en la provincia de Esmeraldas. Según el ministro, la prueba de vida fue enviada directamente por “Guacho” a las autoridades. En un video que se mostró en rueda de prensa, los plagiados solicitan al presidente Moreno luchar por su libertad. “Que no nos suceda lo que les pasó a los periodistas. Nosotros no tenemos nada que ver en esta guerra”, menciona uno de los secuestrados.

Hasta el 24 de abril, los secuestradores no se han comunicado con el gobierno ecuatoriano. Tampoco han enviado pruebas de vida de Oscar y Katty, ni han pedido rescate alguno.

Ecuador ya no es garante de los dialogos de paz entre ELN y Colombia

El presidente Moreno dio plazo hasta el 26 de abril para que las autoridades nacionales capturen a “Guacho”. Públicamente ha dicho que, en caso de no cumplirse, les solicitará “dar un paso al costado”. Adjunto a esto, ordenó que en Ecuador ya no se desarrollen más diálogos de paz entre el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y el gobierno colombiano. “He solicitado a la Canciller que frene estas conversaciones y nuestra condición de garante de este proceso de paz, mientras ELN no se comprometa a dejar de cumplir actividades terroristas”, dijo el presidente a un medio de comunicación de Colombia.

Para el politólogo ecuatoriano Pablo Ruiz Aguirre, quien también habló en persona con Global Voices, se debe ver la complejidad del problema:

La coyuntura no puede llevarnos a tomar decisiones apresuradas, pero tampoco lentas porque es ahí donde se ve la capacidad de gestión. Es importante ver la historicidad de este problema, el contexto y lo que podría venir. En base a ello se deben plantear nuevos enfoques del trabajo contra las drogas y la violencia, tanto para la política pública como para planes militares.

Ruiz sostiene que las verdaderas causas del problema son las drogas y su mercado:

La historia, al menos de Colombia y México, nos dice que luchando directamente durante varias décadas contra ellas no ha generado sino más violencia y represalia. Hasta en la ONU se está debatiendo la legalización o regularización del mercado de las drogas. Es momento de tomar respuesta y el fenómeno social por todas las vertientes y plantear soluciones donde las drogas no sean el centro, sino el ser humano.

La relación de las FARC y Ecuador: el expresidente Correa y supuestos nexos con la guerrilla

El 22 de abril de 2018, Lenín Moreno ordenó investigar la campaña electoral del expresidente Rafael Correa por presuntamente haber recibido dinero de las FARC. La polémica relación entre los exguerrilleros y Correa empezó en marzo de 2008, cuando las fuerzas militares colombianas ejecutaron la Operación Fénix y bombardearon el campamento guerrillero en Angostura, Ecuador. En el ataque murió el segundo al mando de la guerrilla, Raúl Reyes, junto a 23 personas.

Colombia recuperó evidencias del campamento clandestino, entre esas una computadora de Reyes. El expresidente Álvaro Uribe hizo pública la información del equipo y develó un supuesto nexo entre las FARC y el presidente de ese entonces, Rafael Correa, quien al suceder esto, decidió romper la relación diplomática con Bogotá. Después de un año, en 2009, se develó un video en el que aparece el fallecido cabecilla de las FARC, Mono Jojoy, hablando del aporte económico que los exguerrilleros hicieron a la campaña electoral de Correa en 2006.

Diez años después de estos hechos, y con la crisis de seguridad en la frontera con Colombia, el presidente Lenín Moreno pidió que se investigue el supuesto aporte de las FARC a la campaña de Correa, de la que también participó como su binomio.

El asesinato de los tres miembros del equipo periodístico de El Comercio no solo destapó las consecuencias para Ecuador del Acuerdo de Paz entre Colombia y las FARC, también evidenció cómo la zona fronteriza ha sido tomada poco a poco por la violencia y el narcotráfico. Los dos gobiernos apuntan a la recuperación de los cuerpos de los periodistas, la liberación de la pareja recientemente secuestrada y la erradicación de la violencia e inseguridad en la franja que divide a estos dos países.

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