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Líder de Armenia renuncia en medio de masivas protestas pacíficas

Ciudadanos alegres toman las calles de Ereveán. Todas las fotos son de Joshua Kucera.

Este es un artículo de nuestro asociado EurasiaNet.org escrito por Joshua Kucera. Se reproduce con autorización.

El lunes 23 de abril, el líder de Armenia dejó su cargo, derrocada por una abrumadora ola de protestas pacíficas en uno de los estados más estancados del mundo posoviético. La decisión desencadenó una ola sin precedentes de celebración en el país y prepara el camino de lo que promete ser un futuro político dramático e impredecible.

“Renuncio al puesto de primer ministro del país”, dijo Serzh Sargsyan en una declaración. “El movimiento en las calles es contra mi mandato. Cumplo con su pedido”.

También dio crédito al líder de las protestas, cuyo arresto el día anterior solamente dio más energía al movimiento y lo hizo parecer imparable: “Nikol Pashinyan tenía razón. Yo estaba equivocado. Hay varias soluciones en la situación actual, pero no recurriré a ninguna”.

revelers take to the streets of Yerevan after Sargsyan resigns on April 23

La renuncia fue la culminación de 10 días de protestas en Ereván y otros lugares de Armenia con el objetivo de forzar la salida de Sargsyan. Los manifestantes expresaron largo resentimiento hacia Sargsyan, que ha liderado Armenia a través de un periodo de estancamiento económico y corrupción de alto nivel. Pero se vio catalizado por el anuncio de Sargsyan dos semanas antes de que asumiría el puesto de primer ministro cuando el país pasó de un régimen presidencial a uno parlamentario, lo que le valió la perspectiva de seguir gobernando indefinidamente.

Armenia ha visto muchas grandes protestas callejeras en los últimos años, y muchos observadores estaban escépticos de la eficacia de otra más. Pero esta vez, el creciente resentimiento, combinado con las habilidades políticas de Pashinyan, crearon un impulso que el Gobierno no pudo contener.

La sorprendente noticia de la renuncia de Sargsyan envió a decenas de miles de ciudadanos a celebrar a las calles de Ereván, que concurrieron a la Plaza de la República, centro geográfico del movimiento de protesta, en absoluto júbilo.

Los grupos se dividieron en círculos de que bailaban y gritaban “¡Victoria!” y “¡Armenia!”. Hombres en ropa deportiva se abrazaban; un grupo de adolescentes con conciencia ciudadana recogían botellas vacías de la calle. Algunos estaban sentados calladamente en la plaza, satisfechos de estar rodeados de gozosos conciudadanos.

“Es como si nuestra nación renaciera”, dijo Sona Makasyan, una de los celebrantes.

Cuando le preguntaron qué pensaba que se venía para Armenia, Makasyan saltó: “¡Será grandioso!”, dijo. “No, sabemos que se vienen luchas, pero este es un primer paso. Es una nueva Armenia”.

Muchos se acercanos a los oficiales de policía que estaban ahí. A lo largo de las protestas, muchos armenios temían que viniera una represión violenta, y hubo casos aislados de arrestos a violentos a manifestantes.

Pero esos episodios quedaron perdonados, pues la represión decisiva nunca llegó. Una veinteañera le sacó la boina roja a un policía de las fuerzas especiales, se lo puso y se tomaron un selfie. El policía sonrió tímidamente.

“Espero que ahora todo se haga en bien del pueblo, que la policía sirva al pueblo y no a los líderes”, dijo Karen Muradyan, que también celebraba.

revelers take to the streets of Yerevan after Sargsyan resigns on April 23

Karen Hayapetyan, oficial con boina roja que estaba cerca, aceptaba las felicitaciones de los transeúntes. Lacónicamente expresó su esperanza de que “todo sea mejor ahora”, pero agregó que “siempre hemos servido al pueblo”.

La renuncia de Sargsyan fue lo último de una serie de novedades dramáticas en el fin de semana del 21 y 22 de abril. Temprano el lunes 23, Pashinyan fue puesto en libertad, un día después de haber sido arrestado en lo que quedó como un mal concebido intento de desarticular el movimiento de protesta y desorientarlo. Los manifestantes respondieron con una manifestación masiva, con una multitud que se estimó en más de 100,000 personas.

Pashinyan fue liberado poco después de que se viera a un grupo de soldados en uniforme, marchando con los manifestantes en Ereván. Los manifestantes habían estado buscando señales de deserciones del Gobierno, y la imagen de los soldados los alento. También debe haber desalentado a Sargsyan.

“Primero me ofrecieron que Serzh Sargsyan renunciaría en octubre, luego en dos meses, luego el 25 de abril”, dijo Pashinyan a la multitud en la Plaza República la noche después de su liberación. “Hice mi oferta en nombre de todos ustedes: Serzh Sargsyan debe renunciar en el término de dos horas. Y eso fue lo que ocurrió”.

Pashinyan pidió que un “candidato del pueblo” fuera elegido como primer ministro en el término de una semana, y después nuevas elecciones en cuanto fuera posible.

La dramática transición abrió muchas preguntas fundamentales sobre el futuro político del país, y ninguna se puede responder de inmediato. El Gobierno anunció que el sustituto de Sargsyan sería Karen Karapetyan, ex primer ministro y ahora vice primer ministro. Sin embargo, no quedó claro si el Gobierno lo vio como un arreglo a largo plazo o si ejercería provisionalmente. Pashinyan dijo que debía reunirse con Karapetyan el 25 de abril.

Los manifestantes en las calles no estaban representados por ningún movimiento político significativo. El Partido Republicano de Sargsyan y sus aliados controlan casi todos los escaños del Parlamento, donde la única excepcion es la Alianza Yelk, de donde provienen muchos de los líderes de la protesta, incluido Pashinyan. Pero Yelk tiene solamente nueve de los 105 escaños el Parlamento.

El dominio de los republicanos de la política armenia se debe más que nada a su capacidad de presionar a los armenios, sobre todo trabajadores gubernamentales, para votar por ellos y también para comprar sus votos. Uno de los pedidos de Pashinyan ha sido nuevas elecciones, libres y justas, pero no está claro cuándo serán.

El camino futuro también está lleno de dificultades geopolíticas. Armenia depende mucho de Rusia, y Sargsyan era un aliado relativamente leal al Kremlin. Por su parte, Yelk tiene una orientación hacia Occidente y ha promovido retirarse de la Unión Económica Eurasiática, liderada por Rusia. Y Rusia siempre teme las revoluciones populares en los estados posoviéticos.

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Pero después de la renuncia de Sargsyan, la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusian, Maria Zakharova, emitió una declaración sorprendentemente positiva: “Un pueblo que ni en los momentos más difíciles de su historia no se dividió y mantuvo el respeto mutuo, a pesar de las categóricas discrepancias, es un gran pueblo. Armenia, ¡Rusia siempre está contigo!”.

La geopolítica quedó para otro día. En la noche, cuando Pashinyan habló, las calles alrededor de la plaza se vieron llenas de fiestas improvisadas con música de los autos.

“Es imposible describir nuestra situación ahora”, dijo Marina Muradyan. “Es simplemente fantástico”.

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