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Uzbekistán libera a sus “últimos periodistas detenidos”

Bobomurod Abdulloev, periodista uzbeko. Foto de Radio Ozodlik.

Alguna vez, Uzbekistán fue conocido como uno de los regímenes más despóticos del mundo. Ahora, avanza hacia una sociedad libre desde que el presidente Shavkat Mirziyoyev llegó al poder en septiembre de 2016.

El 7 de mayo de 2018, esta antigua república soviética de Asia Central dejó en libertad a dos periodistas, Bobomurod Abdulloev y Hayot Nasriddinov, detenidos en septiembre y octubre de 2017 respectivamente, por “actividades anticonstitucionales”. El Comité para Proteger Periodistas saludó la decisión de las autoridades uzbekas y declaró que por primera vez en dos décadas, no quedaban periodistas tras las rejas en Uzbekistán. Otras organizaciones internacionales también expresaron su agrado por la decisión. La comunidad internacional ha estado siguiendo este caso de manera especial, pues era la primera vez desde la toma de mando del nuevo presidente de Uzbekistán que había periodistas detenidos en el país.

“Saludo la liberación de Bobomurod Abdullaev y Hayot Nasriddinov en Uzbekistán hoy. Es una novedad muy importante y ansiosamente esperada. Ahora, se deben desestimar todas las acusaciones”, dijo Harlem Désir, representante de Libertad de Medios de la OSCE.
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El representante de libertad de medios de la OSCE saluda la liberación de periodistas en Uzbekistán, pide a las autoridades que desestimen las acusaciones.

Desde la caída de la Unión Soviética, Uzbekistán estuvo gobernado por el férreo Islam Karimov, hasta su muerte en septiembre de 2016. Shavkat Mirziyoyev, primer ministro de Karimov, reemplazó a su fallecido jefe y lanzó reformas económicas y políticas en el país y aceleró cambios en integración regional. Entre los cambios políticos estuvo la liberación de varios prisioneros políticos que estuvieron décadas en prisión. Según el Comité para Proteger Periodistas, cinco periodistas, sin incluir a los dos últimos liberados, también quedaron en libertad en el último año y medio.

Fue durante ese periodo de reforma política que fueron detenidos Bobomurod Abdulloev y Hayot Nasriddinov con las mismas acusaciones que el régimen de Islam Karimov usaba para encarcelas opositores políticos y periodistas durante años. El resultado de este caso mostraría si el presidente Mirziyoyev estaba comprometido a continuar sus reformas y una política de puertas abiertas o si solamente está actuando el papel del “policía bueno” para ganar el apoyo del pueblo para sus batallas políticas internas.

Los periodistas detenidos estaban acusados de escribir artículos bajo un seudónimo que llamaban a un derrocamiento violento del régimen en Uzbekistán. Los periodistas reconocieron que sus artículos supusieron problemas, pero negaron que incluyeran llamados a la violencia.

Cuando los oficiales de las fuerzas de seguridad a cargo de investigar el caso se vieron involucrados en una lucha de poder entre el poderoso anterior jefe de las fuerzas de seguridad de Uzbekistán, Rustam Inoyatov, y el recién juramentado presidente Shavkat Mirziyoyev, muchos tuvieron esperanzas de que los periodistas Abdulloev y Nasriddinov quedarían en libertad.

El 7 de mayo, la corte absolvió a Hayot Nasriddinov de todas las acusaciones, pero declaró a Abdullaev culpable de “extremismo”, y lo sentenció a tres años de servicio comunitario. El juez puso en libertad a ambos directamente desde el tribunal. Minutos de respirar el aire de la libertad y de abrazar a sus familiares, Abdullaev dio una entrevista a sus colegas locales, donde dijo: “El hecho de que ahora esté libre, y el hecho de que la audiencia judicial fuera abierta son fruto de la política liberal del presidente Mirziyoyev”.

Uzbekistán, como muchos otros países de la antigua Unión Soviética, es un país donde hasta las pequeñas decisiones políticas están sujetas a la aprobación del gobernante.

Como comentó Nina Ognianova, coordinadora del programa para Europa y Asia Central del Comité para Proteger Periodistas: “Ahora que el país ha liberado a su prensa de custodia física, las autoridades deben seguir sobre este progreso para garantizar que los medios puede hacer su trabajo de manera independiente y sin miedo a represalias”.

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