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“Comprometer al periodismo. Comprometer el derecho de una joven a ser ella misma. Comprometer a una nación”

Captura de pantalla de un video de YouTube de CelebNews&Style, que celebra a la velocista de Trinidad y Tobago que ganó la competencia de 100 metros en los Juegos de la Mancomunidad 2018.

La velocista Michelle Lee Ahye se convirtió en la primera mujer que ganó la medalla de oro para Trinidad y Tobago al obtener el título de 100 metros en los Juegos de Manconunidad, el 9 de abril de 2018. El país estuvo jubiloso, con una cobertura inmensa en los medios tradicionales; los mensajes de elogio y las felicitaciones inundaron las redes sociales.

Tres días después de la victoria de Ahye, el juez Devindra Rampersad consumó otro “primero” cuando emitió su veredicto en el caso Jason Jones contra el fiscal general de Trinidad y Tobago. La resolución se refiere a las secciones de la Ley de Delitos Sexuales del país que penalizaban el sexo anal entre adultos y la “indecencia grave”, ampliamente interpretado como solo aplicable al sexo homosexual, se consideran inconstitucionales.

Estos dos hechos hubieran podido quedar como no relacionados de no ser porque el 17 de abril, el periódico Trinidad & Tobago Guardian de publicó en su portada el título “Factor Calumnia”. Este desagradable título fue acompañado por fotos de Ahye y su pareja, que resulta ser mujer. En la viñeta debajo de las fotografías se señalaba que se había “filtrado” la información en línea y “encendieron el debate homofóbico”, supuesta justificación del periódico para publicar la historia.

A pesar de que el representante de Ahye declaró al periódico que ella “jamás le ocultó nada al público”, tampoco había hablado en público sobre su orientación sexual, por lo que la infornación del diario la dejaba expuesta frente a la audiencia nacional.

Muchos usuarios de las redes sociales, hartos de la hipócrita retórica alrededor del caso de la corte de Jason Jones, atacaron con fuerza.

En Facebook, el usuario Steven Valdez se mostró indignado:

What a sorry nation we have become!

We don’t even remember how to celebrate anymore! We don’t recognize joy when it is right in front of us! We don’t even understand what the word pride means anymore!

Imagine this athlete brought home gold for all of us to celebrate, enjoy and take pride in, yet the focus of this front page story in today’s #GuardianNewspaper is on her sexual orientation.

Michelle, I would like to publicly apologise to you on behalf of the many hundreds of thousands of #TrinidadandTobago nationals that see this as nothing short of desperation to sell more newspapers and at the same time wish to thank you for representing the #RedWhiteAndBlack so well on the world stage last week. We also wish you all the best in your professional and personal life…

¡Qué nación lamentable en la que nos hemos convertido!

¡Ni siquiera recordamos cómo festejar! ¡No vemos la alegría ni cuando está enfrente de nosotros! ¡Ya ni sabemos qué significa la palabra orgullo!

Imaginen a esta atleta que lleva la medalla de oro a su hogar para que todos festejemos, nos alegremos y estemos orgullosos, y aún así la página principal del Guardian habla acerca de su orientación sexual.

Michelle, quisiera disculparme contigo en nombre de cientos de miles de ciudadanos de Trinidad y Tobago que vieron esto como nada menos que un acto de desesperación para vender más periódicos y a la vez agradecerte por representar tan bien en el mundo a Trinidad y Tobago en abril. También te deseamos todo lo mejor en tu vida personal y profesional.

Lesley-Anne Macf también se mostró enfadada:

Actualizacuión de estado de Facebook: “Hoy te elogiamos, mañana te humillamos”. Usado con autorización.

“Haz algo bueno por tu país… y aún así encontrarán el lado negativo”

Mientras muchos internautas se preguntaban por qué Ahye se tomó la molestia de representar a Trinidad y Tobago, donde tanto los sectores privados como los públicos tienen la fama de no apoyar a los atletas pero sí de engancharse luego de sus triunfos, otros fueron honestos y enfrentaron los asuntos de la integridad periodística (o la falta de integridad).

Caroline Taylor hizo referencia al perioódico como “un conglomerado desesperado sin conciencia”, mientras que la activista Tillah Willah, que era columnista en el Guardian, comentó:

[…] the Jammette of St. Vincent Street aka the mouthpiece of the terrified has again been found in a compromising position. Compromising journalism. Compromising a young woman's right to be herself. Compromising the nation.
T&T Guardian of nothing.

El Jammette de la calle San Vicente, también conocido como el portavoz de los aterrorizados, se ha vuelto a encontrar en una situación comprometodora. Compromete al derecho de una joven de ser ella misma. Compromete a la nación.

T&T Guardian de la nada.

La bloguera Rhoda Bharath puso explícitamente:

Estado público de Facebook de Rhoda Bharath: “Michelle Ahye es una heroína nacional. ¿Por qué el Guardian ataca a una heroína nacional?”.

La discusión también llegó a Twitter:

En verdad, no nos merecemos a Michelle Lee Ahye. Ella hizo historia, ganó una medalla de oro por nuestro país, y ustedes eligen exponer su vida privada. A los trinitenses, pero aún más al periódico el Guardian, son repugnantes.

Un usuario de Twitter hasta recomendó un encabezado alternativo:

Nuevo titular: Michelle Lee Ahye y su novia lucen absolutamente adorables juntas. Al cuerno tu homofobia.

La misma Ahye, según la página de Facebook de una estación de radio, eliminó sus cuentas de redes sociales, pero no sin antes enviar un último tuit, que decía: “Haz algo bueno por tu país, y aun así ellos encontrarán la manera de ser pesimistas. No es así, trinitenses”.

“Se menosprecia una de la más increíble atletas de esta isla sin propósito periodístico compensatorio”

Muchos usuarios de redes sociales llamaron a boicotear al periódico, aunque algunos internautas no estaban convencidos de que este accionar lograra mucha resistencia. Otros pidieron la renuncia del editor del periódico.
En un artículo en Wired868, Sheila Rampersad intentó analizar la decisión editorial:

Fleeing from journalistic intelligence, skill and artfulness, they saw the kernel of a legitimate news story, wrapped it in cultural conformity and late afternoon testosterone, then dropped that obzocky boulder into dirty water. […]

At the core of the Guardian fail was a valid news story: Michelle-Lee Ahye not only won us gold on the Gold Coast but did so with near-perfect execution. She ran the race of her career on the same day Justice Devindra Rampersad upended the golden-apple cart. [Editor's note: It was actually three days after Ahye's race that the judicial decision was announced.]

In the thick, hateful backlash, people were evicted, spat upon, verbally and physically abused, threatened with violence. With Ahye fresh on the mind, someone outed her by circulating a photo of her with her significant other. Another aspect of ugly attacks on LGBT people; now they outing them with the intention to shame, diminish their selfhood and national contribution, and draw a bullseye on their backs.

That’s a story there. […]

Any editor reading that story should have known to casually guide the reporter to fill out the parts, link the items, remove the story’s self-doubt and its irrelevant facts. Easy call: suppress her gf, push harder at the reprisal angle. […]

Instead, instincts clashed. The story wanting to go one way, the presentation of the story decidedly heading in another: we have photos, man; use them! Crop the gf? Nah, man. She smoking!

The editor always wins.

The country loses. This time.

Ahye flies two flags in one monumental cultural moment.

Fuera del periodismo inteligente, audaz y astuto, vieron la semilla de una noticia legítima envuelta en la conformidad cultural y en la testosterona de la noche, luego arrojaron esa roca inoportuna aguas turbias. (…)

En el núcleo del error del Guardian había una noticia valedera: Michelle-Lee Ahye no solo ganó la medalla de oro, además, lo logró con una presentación casi perfecta. Corrió el mismo día que el juez Devindra Rampersad faló a favor de Jason Jones. (Nota del editor: en verdad fue tres días después de la carrera de Ahye que se anunció la decisión judicial).

En el medio, odiosas reacciones violentas, desalojos, escupieron y agredieron a las personas, las amenazaron con violencia. Con Ahye aún en la mente, alguien la puso al descubierto cuando mostró una fotografía suya con su pareja. Otra desagradable forma de atacar a las personas LGBT. Ahora los están poniendo al descubierto para avergonzarlos, subestimar su individualidad y contribución nacional y convertirlos en blanco de ataques.

Ahí sí que hay una historia.

Cualquier editor que haya leído esa noticia debería haber sabido guiar al periodista para que complete las partes faltantes, una los puntos y modifique la baja autoestima de la historia y los hechos irrelevantes. Algo fácil: no agregar a la novia, presionar más en el lado de las represalias.

En lugar de eso, los instintos se enfrentaron. La historia iba por un camino pero la presentación de la historia fue por otro: tenemos las fotos, ¡usémoslas! ¿Recorto a la novia? ¡Para nada, mejor!

El editor siempre gana.

El país pierde. Esta vez.

Ahye enarbola dos banderas en este monumental momento cultural.

El doctor Emir Crowne dijo que esta historia “del Guardian apenas intenta ocultar la comercialización de las actuales, intensas e interesantes cuestiones y derechos LGBT”.

Irrespective of where one stands on LGBTQ rights, the story was shameful. It demeaned one of our island’s greatest athletes for no countervailing journalistic purpose. […]

Perhaps the silver lining in all of this is tomorrow’s unqualified apology that the Guardian should issue, given that their editorial policy appears to be based largely around social media outrage.

Sin importar la posición que cada uno tenga sobre los derechos LGBT, la historia fue vergonzosa. Se menosprecia una de la más increíble atletas de esta isla sin propósito periodístico compensatorio. […]
Tal vez el lado positivo son las disculpas que debería publicar el Guardián mañana, puesto que su política editorial parece basarse ampliamente en la indignación en redes sociales.

El periódico publicó una disculpa, que algunos internautas consideraron insuficiente y tardía.

“Trabajar con fechas límites no siempre nos da espacio para hacer ese tipo de trabajo”

Con la exhortación del presidente a medios tradicionales y redes sociales de tener “cuidado de no lastimar la psiquis nacional con la incitación involuntaria a la victimización, la intolerancia y la violencia”, el debate ahora ha girado en torno a la constante preocupación sobre cómo capacitar a los periodistas para que informen con responsabilidad sobre asuntos relacionados con lesbianas, homosexuales, bisexuales y transexuales (LGBT).

Tillah Willah, que con colegas activistas creó tiendas para brindar herramientas necesarias para lidiar de forma más efectiva contra la violencia de género, cuestiones de derechos humanos y derechos LGBT, inició su oferta de encuentros con la prensa explicando:

Having worked for most of my life in media of some sort, I'm careful about being critical. Having spent most of my life in activism of some sort I know what it's like when journalists don't do their homework, rush down a story and/or are more concerned with protecting the agendas of their media house rather than getting a story that gives context, history or sensitivity to an issue. Chasing deadlines doesn't always give us the space to do that kind of work but a greater sense of awareness then informs the way that you respond in the field.

Al haber trabajado la mayor parte de mi vida en medios, tengo mucho cuidado con ser crítica. He pasado gran parte de mi vida en el activismo como para darme cuenta cuándo el periodismo no hace bien su trabajo, se apuran o están más pendientes de sus agendas mediáticas en vez de conseguir un noticia que dé contexto, historia y sensibilidad a un determinado asunto. Estar detrás de fechas límites no siempre nos da espacio para hacer ese trabajo; sin embargo, es la conciencia la que luego nos demuestra nuestra forma de trabajar en el campo.

Agregó también que la Asociación de Medios de Trinidad y Tobago todavía debe responer a su oferta de capacitación en sensibilidad.

Luego de que la bloguera Rhoda Bharath averiguara en la Asociación de Medios de Trinidad y Tobago, la respuesta fue que el proceso de terminar el lugar de un taller ya planificado y emitirá un anuncio cuando el lugar se confirmara.

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