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Cine administrado como negocio familiar en el noreste de Tailandia sobrevive a décadas de cambios

El Cine Det Udom ha sufrido muchos cambios a través de sus seis décadas de historia.

Este artículo de Jirasuda Saisom es de The Isaan Record, sitio de noticias independiente de Tailandia, y se reproduce en Global Voices como parte de un acuerdo de colaboración.

Una ola de cadenas de cines en centros comerciales ha borrado del mapa a la mayoría de las salas de cine independientes que antes se encontraban en el noreste de Tailandia. Pero en los pueblos más pequeños de la región cines autónomos como el Cine Det Udom, en la provincia de Ubon, continúan teniendo una audiencia leal.

Localizado en el pueblo de Det Udom, a unos 30 kilómetros al sudeste de la ciudad de Ubon Ratchathani, esta sala de cine administrada familiarmente funciona desde hace casi 60 años. La sala original hecha de madera fue construída en 1959, incluso antes del auge de la construcción de salas de cines en Tailandia, ocurridos a mediados de los años 1960.

Isaan Record habló con Kittiphong Thiamsuvan, dueño del Cine Det Udom y exparlamentario, sobre la historia de la sala y cómo sobrevivió a la competencia de las grandes cadenas de cines.

¿Puedes hablarnos sobre la historia de esta sala de cine?

The movie theater opened its doors in 1959. It was originally named Det Udom Movie Theater. In 1987, I took over the management from my father and changed the name to Det Udom Mini Theater. As we adopted digital movie screening in 2013, we took on a new name again: the Det Udom Theater.

The original movie theater was a wooden structure with corrugated steel walls. The screening halls hosted 800 seats on two floors. There was also a stage for music performances. Back then in 1959, tickets sold for one baht.

In 1997, we demolished the old theater and build a new concrete one with two screening halls. Each hall has 170 seats and tickets used to sell for 30 to 40 baht.

When we moved to digital screenings in 2013, the ticket prices went up to 50 to 80 baht [about 1.50 to 2.50 US dollars].

Back when admission was still one baht, we had about 100 to 500 viewers per screening. Around 1987, the average numbers were even higher but today we don’t get more than 100 people for each screening.

El cine abrió sus puertas en 1959. Originalmente, se llamaba Sala de Cine Det Udom. En 1987 sucedí en la administración a mi padre, y cambié el nombre por Det Udom Mini Cine. Al adoptarnos a la proyección digital de películas en 2013, volvimos a elegir un nuevo nombre: Det Udom.

El edificio original contaba con una estructura de madera y paredes de metal corrugado. La sala albergaba 800 asientos distribuídos en dos pisos. Había también un escenario para actuaciones musicales. Allá por 1959, las entradas se vendían por un baht tailandés.

En 1997, demolimos el antiguo edificio y construímos uno nuevo en hormigón, con dos salas de proyecciones. Cada sala tenía 170 asientos, y las entradas para entonces salían entre 30 y 40 baht.

Cuando instalamos la proyección digital en 2013, las entradas subieron de precio, costando ahora entre 50 y 80 baht [entre 1.50 y 2.50 dólares estadounidenses].

Volviendo a las épocas cuando las localidades salían solo un baht, contábamos con un público que iba de 100 a 500 espectadores por función. Para 1987, el promedio de espectadores era aún mayor, pero hoy en día no llegamos a tener más de cien personas en el público por función.

¿Por qué ha disminuído el número de espectadores de cine en los últimos años?

The economic situation is not good, and the government hasn’t been encouraging people to visit movie theaters. For example, in the past, the government offered free screenings like the King Naresuan movies and films about Buddha. Whether they offer free screening or not always depends on the ideas of the government leaders of each period.

La situación económica no es buena, y el Gobierno no ha incentivado a la gente para que concurra a las salas de cine. Por ejemplo, antes el Gobierno ofrecía funciones gratuitas de películas sobre Buda o sobre el rey Naresuan. Que se ofrezcan o no funciones gratuitas siempre depende de las ideas que tengan los líderes políticos de cada período.

Kittiphong Thiamsuvan heredó el negocio familiar de su padre, se hizo cargo de su administración desde 1987.

¿Cómo has logrado sobrevivir frente a la competencia que suponen las grandes cadenas de salas cinematográficas?

We have been around for 59 years, people know us and we are in a good location. We are the only movie theater in Udom Det District. The next theater is 54 kilometers away; it’s one of the Major Cineplex theaters in a mall.

We have always been adapting to people’s changing tastes. That’s why we redesigned the theater three times. Our business is family-run and our employees are mostly relatives. They can take on different duties at the same time so we don’t have to hire many employees. That’s very economical and we almost don’t have any hiring expenses.

Hemos estado aquí por 59 años, la gente nos conoce y estamos bien ubicados. Somos la única sala de cine en el distrito de Udom Det. El otro cine más cercano queda a 54 kilómetros de aquí, y está en un centro comercial y forma parte de la cadena Major Cineplex.

Hemos estado adaptándonos siempre al cambio de gusto de la gente. Es por eso que rediseñamos el cine tres veces. El nuestro es un negocio familiar y los empleados son parientes en su mayoría. Cada uno se ocupa de diferentes tareas al mismo tiempo, por eso no necesitamos contratar muchos empleados. Esto supone una ventaja económica ya que casi no tenemos gastos por contratación de empleados.

¿Cómo publicitan al cine y a las películas que tienen en cartelera?

We use advertising boards made of wood and painted with watercolors because they are reusable. Once you’re done with one movie, you can just paint over it for the next one. We don’t like these vinyl banners because they are expensive and get tossed away after. We can’t reuse them. But for very popular movies like Pee Mak Phra Kanong,we do print vinyl advertising banners.

Apart from that, we have trucks driving around with advertising boards and loudspeakers promoting our movies in the villages nearby.

Utilizamos carteles de madera y los pintamos con acuarelas, ya que así se pueden reutilizar. Una vez que una película deja de exhibirse, simplemente puedes pintar la madera para la siguiente película. No nos gustan los carteles de vinilo porque son caros, y se tiran a la basura una vez que ya no sirven. No podemos reutilizarlos. Pero para películas populares, como Pee Mak Phra Kanong, sí imprimimos carteles publicitarios de vinilo.

Fuera de eso, tenemos camiones que van por los alrededores con publicidades y altoparlantes que promocionan nuestras películas en las aldeas cercanas.

¿Has estado pensando en quién se hará cargo del cine luego de tí?

Oh, I don’t think about it. Because when the time comes, the good deeds I have done will show their effect. I graduated from the Faculty of Agriculture at Kasetsart University, and I have been helping people without asking for any compensation.

The land here is worth almost 100 million baht. If we want to develop it further, we could build a new movie theater. It wouldn’t be difficult, and we could possibly use it for another 70 years when the next generation takes over.

But the old cinema still has value, although it wouldn’t sell for much. If you ask if it still is of any benefit: Of course it is! It’s just that Thailand doesn’t care much about old things.

If the country survives these times, people will have to think hard. The leaders will have to think about ways to provide opportunities to the people, and not promote how to go begging for opportunities. That’s because the leaders live off people’s taxes [laughs.]

Oh, no pienso en eso. Porque cuando el momento llegue, las buenas acciones que llevé a cabo derán resultado. Me gradué en la Facultad de Agronomía de la Universidad de Kasetsart, y he estado ayudando a la gente sin pedir nada a cambio.

El terreno aquí vale casi 100 millones de baht. Si quisiéramos extendernos, podríamos construír un nuevo cine. No sería complicado, y podríamos probablemente usarlo por otros 70 años, hasta que la próxima generación se haga cargo.

Pero el viejo cine aún tiene su valor, aunque no pueda ser vendido por mucho. Si me preguntas si este aún genera sus frutos: ¡por supuesto que sí! Es solo que a Tailandia no le importan mucho las cosas viejas.

Si el país sobrevive a estos tiempos, la gente deberá esforzarse por pensar. Los líderes deberán pensar en formas de proveer oportunidades para la gente, en vez de promocionar el que la gente deba suplicar por oportunidades. Esto ocurre porque los líderes viven de los impuestos de la gente [risas].

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