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En medio de creciente represión en protestas contra el Gobierno, nicaragüenses rinden homenaje a los muertos

Categorías: Latinoamérica, Nicaragua, Activismo digital, Derechos humanos, Juventud, Medios ciudadanos, Política, Protesta
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Detalle de la imagen de Pictoline y difundida públicamente para informar de las protestas de abril en Nicaragua. Usada con autorización.

La crisis política [2] que empezó a fines de abril de 2018 en Nicaragua continúa. Al menos 76 personas [3] han muerto en protestas que las autoridades han reprimido con mano dura. El jueves 24 de mayo, quedaron suspendidas las negociaciones [4] entre el Gobierno y la oposición en la forma de un “Diálogo Nacional”, lo que desencadenó una segunda ola de manifestaciones.

El movimiento empezó como una reacción contra los planes de reducir pagos de seguridad social. Luego se convirtieron en un clamor de los ciudadanos que pedían la renuncia del presidente nicaragüense, Daniel Ortega, y su vicepresidenta, Rosario Murillo, después de las numerosas violaciones contra los derechos humanos ocurridas durante las represión de las protestas.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) informó que a lo largo de las protestas de abril hubo arrestos ilegales y casos de tortura y maltratos, y posiblemente hasta ejecuciones extrajudiciales [3].

La CIDH condenó la muerte de estudiantes [8], pues la mayoría de manifestantes eran jóvenes. La prensa también fue atacada: un periodistas murió [9] en las protestas, y los sitios de noticias informaron haber tenido ataque de denegación de servicio distribuido (DDoS) y a varias cadenas de televisión les impidieron transmitir.

Las negociaciones para encontrar una solución quedaron paralizadas cuando el Gobierno suspendió el diálogo el 24 de mayo, pues afirmaron que la intención de la oposición era “abrir el camino” a un golpe de estado [4]. Como resultado, los nicaragüenses han regresado a las calles [4]. También han regresado la policía y las fuerzas armadas.

Desde el inicio de la nueva serie de protestas, al menos ocho personas más han muerto [10]. Hay denuncias en línea de casos de presunta agresión de grupos armados, como el que detalla Erika Guevar, directora de Amnistía Internacional para América:

#SOSNicaragua, homenajes y testimonios

Con la etiqueta #SOSNicaragua [14] en Twitter, se llevan a cabo las discusiones de una huelga nacional [15], los activistas anuncian recetas especiales [16] en línea para estar fuertes en un largo día de protestas. Los cibernautas están compartiendo recomendaciones [17] para comunicarse de manera segura en línea y fuera de línea [18].

El Gobierno ha exigido que los manifestantes detengan sus movilizaciones y levanten los bloqueos [19] colocados en diferentes vías en todo el país que limitan el movimiento de personas. A su vez, los manifestantes han exigido [20] que las autoridades pongan fin a la represión, que se desmonten los grupos parapoliciales y que se convoque a elecciones anticipadas para elegir nuevos líderes.

Dados los acontecimientos de abril, los manifestantes y los trabajadores de derechos humanos [21] temen que la violencia se intensificará porque mucho creen que la única manera de salir de la crisis es con un cambio de Gobierno [10]. Están circulando videos en línea de nicaragüenses que derriban monumentos de “árboles de la vida” de Rosario Murillo, primera dama y vicepresidenta del país, que se erigierone n 2013. Los críticos ven los árboles metálicos de Murillo como una muestra de poder absoluto [22], y los activistas por el cambio han sustituido los árboles con árboles de verdad, en un gesto simbólico [23]:

Homenajes en YouTube [26] y testimonios [27] en Facebook brindan un espacio para recordar a quienes cayeron por la violencia. Se incluyen relatos de las madres de cuatro estudiantes que murieron en abril. Otros están analizando el rol de las mujeres [28] durante las protestas y el Diálogo Nacional, y reflexionan sobre lo que las protestas significaron [29] para muchos:

La gente apenada mira la calle, sabiendo que hace una semana a los estudiantes que luchaban cerca, los rociaban con gases lacrimógenos y en el peor de los casos, los asesinaban o apresaban (y torturaban). Hay vergüenza por no haber hecho nada […] Una anciana no para de contar lo que pasó. Trata de informar a las personas y compara esto con lo que ella vivió con Somoza. “Este es peor, este ya sabe cómo es la dictadura” […] Si algo deberíamos tener claro, es que los jóvenes no volveremos a ser los mismos. No volveremos a ver a los lugares donde ocurrió la masacre como antes.

Partidarios del Gobierno han acusado en línea a los manifestantes de ser “terroristas” y “delincuentes”. Se han retirado los afiches conmemorativos de las calles, pero los activistas han prometido volver a colocarlos:

En Twitter y Facebook, expresiones artísticas e iniciativas creativas están ayudando a comunicar la complejidad del dolor, esperanza y temor que sienten los nicaragüenses: