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Los jordanos encuentran causa común en protestas contra políticas económicas del Gobierno

Jóvenes jordanos sostienen banderas de Jordania en medio de las protestas. Foto de Raad Adayleh. Usada con autorización.

Los jordanos se están uniendo a pesar de las diferencias políticas, económicas y de género para protestar contra una nueva ley tributaria y contra el incremento de los precios de la electricidad y del combustible, que hasta ahora ha tenido como consecuencia la dimisión del primer ministro.

Los manifestantes se han reunido después del iftar (comida que rompe el ayuno del mes de Ramadán) en el Cuarto Círculo en Amán, donde se ubica la oficina del primer ministro, y estuvieron allí hasta suhoor (momento cuando el ayuno comienza de nuevo), por lo que han estado aproximadamente seis horas seguidas.

Esta coordinación ha permitido que el país funcione normalmente durante el día, lo que no ha causado ningún problema a la ya dañada economía, pero envía un claro y efectivo mensaje por la noche.

No hemos tenido tiempo para dormir, salvo dos o tres horas durante el día esta semana, pero esta es la única manera de seguir ejerciendo nuestros derechos sin dañar el país”, dijo Ahmad Jalal, uno de los manifestantes, a Global Voices.

Los manifestantes se plantaron en su mayoría frente a la oficina del primer ministro y gritaron lemas contra el Gobierno, cantaron canciones nacionalistas y mostraron carteles con la etiqueta “#maanash”, que se puede traducir como “Nosotros no tenemos”.

En gran medida, las manifestaciones han sido pacíficas y lo que ha llamado mucho la atención ha sido la amistad entre la policía y los manifestantes, que se dan agua y dátiles entre ellos durante las largas horas de la noche. Un video que se ha vuelto viral muestra a los manifestantes abrazando a oficiales antes de irse a casa en el segundo día de protestas:

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La participación de las mujeres también ha sido alta, una novedad en la conservadora Jordania.

Impuestos más altos y precios más altos para un público ya en apuros

La ley que ha desencadenado las protestas tiene como objetivo aumentar los ingresos públicos con la ampliación de la base imponible y la represión de la evasión tributaria de empresas y ciudadanos. Además, esta ley forma parte de una serie de medidas implantadas desde que Amán consiguió una línea de crédito de tres años de 723 millones de dólares estadounidenses del Fondo Monetario Internacional en 2016.

Este préstamo, que fue solicitado para apoyar la reforma económica y financiera, tiene como objetivo a largo plazo reducir la deuda pública de Jordania del 94% del producto interior bruto (PBI) al 77% para 2021.

La ley reduciría la base imponible para personas que ganan hasta 8 000 dinares jordanos (aproximadamente 11 300 dólares estadounidenses) o más, y para familias hasta 16 000 dinares (aproximadamente 22 500 dólares estadounidenses) o más, e impondría una tasa de entre el 5 y 25 por ciento.

Asimismo, los ciudadanos mayores de 18 años tendrían que pagar 100 dinares al año (aproximadamente 141 dólares estadounidenses), cantidad que se duplicaría al año siguiente si la persona no puede pagar. El impuesto es obligatorio independientemente del salario.

En cuanto a las empresas (sobre todo bancos, compañías de seguros, proveedores de electricidad y agua), los impuestos variarán entre el 20 y el 40 por ciento.

Una semana después de dar a conocer la ley tributaria, el Gobierno anunció que los precios de la electricidad aumentarían un 23,5 por ciento y el combustible entre 4,5 y 5,5 por ciento.

Todo esto surge en un momento en que los jordanos se enfrentan a altos índices de desempleo, inflación y salarios bajos.

Poco después de empezar las protestas, Amán fue considerada la ciudad árabe más cara y la vigésima octava ciudad más cara internacionalmente, cifra desproporcionada con los ingresos de los ciudadanos y los servicios que presta el Gobierno.

Además, las circunstancias geopolíticas en Oriente Medio han repercutido seriamente en los recursos y las políticas gubernamentales de Jordania, uno de los países que más refugiados acoge.

Aunque esta ley solo afectaría a las clases más altas y a las empresas, ya que el salario medio mensual de una persona en Jordania es de 637 dólares estadounidenses, por debajo del mínimo, muchos temen que los consumidores terminarían asumiendo el alza de precios si las empresas reaccionan aumentando sus tarifas, como ya ha ocurrido con las compañías de telecomunicación.

El comportamiento del Gobierno al aprobar dos leyes poco razonables en una semana sin contar con la reacción del pueblo solo muestra audacia y falta de respeto”, comentó Mohsen a Global Voices, miembro del sindicato de abogados que prefirió identificarse solo por su nombre de pila.

“Queremos cambiar políticas, no nombres”

La primera medida con relación a la ley tributaria fue la huelga de sindicatos del miércoles 30 de mayo. Las protestas se han vuelto más serias tras el anuncio de la decisión gubernamental de aumentar los precios.

Aunque el rey Abdullah II congeló inmediatamente el aumento de precios durante el mes de Ramadán, las protestas continuaron ya que no se garantiza que el aumento no se producirá finalmente.

Los sindicatos y las personas comunes y corrientes han aprovechado la oportunidad para protestar contra todas las políticas tributarias que han sido aprobadas durante los últimos años y que consideran desproporcionadas. Las manifestaciones incluyen también temas no gubernamentales, como la corrupción parlamentaria.

El 4 de junio, en respuesta a la movilización, el rey pidió la dimisión del gobierno y asignó la formación de uno nuevo a Omar Al-Razzaz, el anterior ministro de educación, muy respetado entre los jordanos.

Asimismo, se exige que Jordania pida al FMI más tiempo para poner en práctica las reformas.

Sin embargo, en las redes sociales existe una división de reacciones con respecto a la dimisión. Algunos se alegraron por la decisión y se sintieron optimistas, pues creen que un nuevo gobierno encontrará soluciones a la deuda del país.

Otros piensan que esta medida es inefectiva y dicen que “queremos cambiar políticas, no nombres”.

Un miembro de AlHerak AlShaabi (partido político que es uno de los principales organizadores de las manifestaciones) contó a Global Voices que “cambiar el gobierno no significa nada porque, de todas formas, cambia cada dos años. Queremos una reforma real. Queremos un cambio real. No necesitamos que un hombre diferente nos cuente la misma historia”.

Algunos partidos políticos y sindicatos todavía piden más manifestaciones, mientras que otros las retrasan para darle una oportunidad al nuevo gobierno.

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