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Populistas balcánicos de derecha siguen intentando rehabilitar legado de colaboradores nazis de la Segunda Guerra Mundial

Grupo de chétnicks posa con soldados alemanes en una aldea no identificada de Serbia durante la Segunda Guerra Mundial. Foto de dominio público del Museo del Holocausto de Estados Unidos, vía Wikipedia.

En toda Europa, grupos extremistas de derecha han empleado el revisionismo histórico para negar el Holocausto o convertir en héroes a “quislings” [N. del T: término usado para designar a una persona que colabora con una fuerza de ocupación enemiga] del tiempo de la Segunda Guerra Mundial, personas que colaboraron con las fuerzas nazis, ampliamente consideradas traidoras a sus países.

En lugar de provocar la condena y aislamiento de las élites gobernantes que, para el mundo exterior, presentan un rostro más benigno y prodemocrático, esta práctica ha beneficiado a veces por su complacencia, como muestran dos ejemplos recientes en Croacia y Serbia.

Militares serbios rinden tributo a guerrilla nacionalista serbia de la Segunda Guerra Mundial

En Serbia, el último escándalo empezó con una publicación en Twitter de un perfil llamado Nacionalist.rs, “portal informativo de nacionalistas serbios” con una biografía que afirma “¡Por el Estado serbio! ¡Por la fraternal Rusia! Contra la OTAN, la Unión Europea y el Fondo Monetarios Internacional”.

El 7 de mayo de 2018, publicó la foto de hombres identificados como soldados del Ejército serbio parados delante del monumento a Draža Mihajlović (1893-1946) en la montaña Ravna Gora.

Ayer, ¡una delegación del Ejército de Serbia rindió tributo al general Mihajlović en Ravna Gora!

Mihajlović fue líder de los chétniks, grupo de guerrillas nacionalista serbias que apoyaron la ideología de una Serbia más Grande, y durante la Segunda Guerra Mundial cooperaron con los nazis alemanes, los fascistas italianos y los ustacha croatas en sus fracasados intentos de eradicar la resistencia yugoslava, encabezada por comunistas y antifascistas. Su cooperación con las fuerzas enemigas de ocupación le ganaron la reputación de ser un quisling. Cuando la guerra terminó, Mihajlović fue condenado y ejecutado como traidor y criminal de guerra.

Durante la desintegración de Yugoslavia en la década de 1990, el régimen nacionalista serbio de Slobodan Milošević alentó el resurgimiento de los chétniks como factor político. Algunos políticos, como el criminal de guerra condenado Vojislav Šešelj, se identificaron con esta ideología, y la apología a los chétniks –que incluye el cambio de la historia oficial para presentarlos como víctimas del “terror comunista”– se volvió predominantes en Serbia. Como fuerza paramilitar, estos chétniks modernos se vieron involucrados en una nueva ola de crímenes de guerra en Croacia, Bosnia Herzegovina y Kosovo. Algunos también había participado en otras guerras, como en Ucrania en el lado ruso.

Según el semanario Vreme, el tuit de Nacionalist.rs y una publicación en Facebook del usuario Nemanja Todorović, que incluyó la misma foto con mayor resolución, fue transmitida primero por portales web sensacionalistas, y luego aparecieron en medios convencionales. Esto generó muchos comentarios y reacciones del público serbio. La leyenda de Todorović afirmaba:

Zvanicna delegacija Vojske Srbije odala pocast generalu Mihailovicu na Ravnoj Gori. Ovim je konacno priznat antifasizam i antinacizam Ravnogorske vojske tokom Drugog svetskog rata.

Delegación oficial del Ejército serbio rindió homenaje al general Mihajlović en Ravna Gora. Esta el reconocimiento final del antifascismo y antinazismo del Ejército de Ravna Gora durante la Segunda Guerra Mundial.

El incidente polarizó más al público serbio, e incitó encendido debate entre dos lados opuestos: indignados liberales que lo consideraron una traición a los valores de antifascismo, y los nacionalistas que aplaudieron la rehabilitación de una controvertida figura histórica.

Por su parte, las autoridades serbias ofrecieron respuestas débiles a las preguntas periodisticas sobre el acontecimiento, que supuestamente incluyó cuatro buses para transporte organizado de unos 200 soldados. El sitio web oficial del Ejército serbio no contiene información sobre esta celebración, que presuntamente tuvo lugar el 6 de mayo, día de san Marcos, ocasión que los chétniks reconocen como el inicio de su levantamiento en 1941.

Según el diario Blic, al principio, el Ministerio de Defensa serbio guardó silencio, luego negó la participación oficial de soldados serbios en la conmemoración, e insinuaron que fueron como ciudadanos privados. Inicialmente, Blic recibió confirmación no oficial de que el fotógrafo que aparece en medios sociales es auténtico, pero que los soldados participaron en la ceremonia “por propia iniciativa”.

Sin embargo, fuentes militares anónimas declararon a Blic que la actividad en Ravna Gora, que incluía la participación de todas las ramas de las fuerzas armadas, se organizó con la aprobación del jefe de gabinete, Ljubisha Diković, y con el conocimiento del ministro de Defensa, Aleksandar Vulin. Blic también entrevistó al historiador Miloslav Samardžić, que dijo que se sintió honrado de participar en la actividad como orador inaugural por invitación del Ejército, y que recibió un certificado de aprecio del personal general.

En el mes siguiente, el público no recibió mayor información spbre la investigación, que el Ministerio de Defensa afirmó haber puesto en marcha tras el incidente. Aunque el jefe de gabinete Diković luego hizo un anuncio sin precedentes en televisión sobre su inminente retiro, no lo vinculó con el incidente.

Aleksandar Vučić, presidente y comandante en jefe de las fuerzas armadas serbias, que suele ser omnipresente en los medios y apoya opiniones en diversos temas, no comentó sobre el comportamiento de los soldados bajo su mando.

Vučić era un alto funcionario del Partido Radical Serbio Šešelj, y misnitro de Información en el gobierno de Milošević. En 2008, fue unos de los fundadores del Partido Progresista Serbio (SNS), que se anunció como a favor de la Unión Europea y luego se volvió miembro del Partido Popular Europeo (EPP) de centro derecha. Desde 2012, el Partido Progresista Serbio ha sido elemento central de coaliciones gobernantes.

Austria obligada a ‘limpiar la basura de Croacia’

El revisionismo histórico basado en la apología de los colaboradores nacionales con los nazis en la Segunda Guerra Mundial también se ha vuelto parte de la política tradicional en Croacia. El Informe del Departamento de Estado de Estados Unidos de Derechos Humanos 2017 dijo sobre Croacia:

Jewish community leaders reported evidence of Holocaust denial and publicly expressed dissatisfaction with the government’s response to a veterans group’s placement of a plaque bearing the World War II-era Ustasha salute ‘Za Dom Spremni’ (For the Homeland, Ready) near the World War II-era Jasenovac death camp in 2016. President Grabar-Kitarovic and Prime Minister Plenkovic both condemned the placement of the plaque in Jasenovac. In September, the government relocated the plaque from Jasenovac to a veterans’ cemetery in the nearby town of Novska but did not make a legal determination on the use of the controversial Ustasha-era salute.

Los líderes de la comunidad judía informaron de evidencia de negación del Holocausto, y expresaron públicamente insatisfacción con la respuesta del Gobierno a la colocación de un grupo de veteranos de una placa con el saludo de la época de la Segunda Guerra Mundial ‘Za Dom Spremni’ (Por la patria, listos) en 2016 cerca del campo de la muerte de Jasenovac de la Segunda Guerra Mundial. El presidente Grabar-Kitarovic y el primer ministro Plenkovic condenaron la colocación de la placa en Jasenovac. En septiembre, el Gobierno reubicó la placa de Jasenovac a un cementerio de veteranos cerca del pueblo de Novska, pero no hubo resolución legal sobre el uso del controvertido saludo de la era de los ustachas.

Aunque se abstuvo de respaldar abiertamente al movimiento fascista de los ustacha de la Segunda Guerra Mundial, el partido gobernante Unión Democrática Croata (HDZ) ha estado involuctado en darle a la historia un giro positivo y rehabilitar el legado de algunos de sus miembros. Nominalmente, la Unión Democrática Croata se declara partido de centro derecha y también es miembro del Partido Popular Europeo.

Una muestra de esta tendencia es la conmemoración de quislings que fueron ejecutados sumariamente por la resistencia antifascista en Bleiburg, Austria, en mayo de 1945. Fueron capturados cuando trataban de huir de Yugoslavia tras la capitulación de la Alemania nazi. Durante años, miembros de la Unión Democrática Croata han estado organizando “pereginajes a Bleiburg, imitando la iconografía de la pasión de Jesucristo.

Al mando de la Unión Democrática Croata, el Parlamento croata estuvo organizando conmemoraciones oficiales el 12 de mayo, con retórica que presenta los hechos como un “símbolo del sufrimiento del pueblo croata”. Hasta incluyeron una misa católica. Encubriendo una historia compleja, los anuncios oficiales de la Unión Democrática Croata condenaron los “crímenes de los villanos comunistas”, pero ignoraron la conexión de los quislings ejecutados con los mencionados “crímenes fascistas durante la Segunda Guerra Mundial”.

Conmemoración en Bleiburg – por los 73 años del sufrimiento del pueblo croata.

Los saludos nazis o fascistas, con la mano derecha levantada suelen tolerarse en Croacia (como lo observa el informe de derechos humanos del Departamento de Estado de Estados Unidos mencionado anteriormente), pero en Austria son delito. Este año en Bleiburg, la policía austriaca arrestó a seis miembros de Unión Democrática Croata que hicieron el saludo u otras formas de simbolismo fascista.

Uno de los arrestados fue Anđelko Bosančić, destacado miembro de la Unión Democrática Croata de Dugo Polje, que viajó a Bleiburg a costa de los contribuyentes croatas “como representante de su municipalidad”, según la prensa croata, que también lo catalogó como ushtacha.

La Unión Democrática Croata y el antifascismo. ¿Cuántas municipalidades pagan por viajar a la mayor fiesta nazi en Europa? ¿A algún periódico le gustaría investigar este asunto?

Tras su arresto, Bosančić primero negó haber hecho el “saludo de Hitler”, pero cuando las autoridades austriacas lo confrontaron con evidencia, admitió haberlo hecho. Según su abogado austriaco, doctor Thomas Romauch:

Nakon toga Bosančić je priznao dizanje desne ruke, ali se branio da ništa loše nije mislio. Također je naveo da je član Hrvatske demokratske zajednice, da je demokrat, lokalni dužnosnik i da je u Bleiburg stigao kao predstavnik svoje općine, koja mu je i platila put. Po njegovu mišljenju, pjesma koju često koriste na svojim stranačkim skupovima bila je povod za sve. Na koncu je kazao kako mu je vrlo, vrlo žao zbog svega…

Después de eso, Bosančić admitió que levantó la mano derecha, pero aclaró que no quiso decir nada malo con eso. También dijo que es miembro de la Unión Democrática Croata, que es demócrata, funcionario local y que fue a Bleiburg como representante de su municipalidad, que le pagó el viaje. Según él, se emocionó con una canción que se canta en las reuniones del partido de la Unión Democrática Croata. Al final, dijo que lamenta mucho todo…

La canción es cuestión es “Od stoljeća sedmog” (“Desde el siglo VII”), que promueve la resistencia croata a pesar de los sangrientos intentos de sus enemigos de destruirlos.

Los seis ciudadanos croatas arrestados en Bleiburg siguen detenidos en Austria, aunque algunos de sus juicios están programados para realizarse entre el 19 y 29 de junio de 2018. Bosančić enfrenta hasta diez años de prisión, pues las autoridades austriacas tienen tolerancia cero ante incidentes neonazis y extremistas.

Su abogado dijo que tratará de evitar que su caso llegue a la corte federal, donde a su caso se le daría el mismo nivel que al asesinato o robo a manos armada. Este duro trato es una “consecuencia de las experiencias negativas que Austria tuvo en el tiempo de Hitler y con su legado”, explicó el abogado en una declaración al diario croata Slobodna Dalmacija.

Problema europeo que requiere enfoque sistémico

La rehabilitación del legado de los colaboradores nazis en Serbia y Croacia es parte de una tendencia regional relacionada con el auge de la extrema derecha en Europa. Se vincula con el surgimiento de partidos populistas de derecha y antisemitismo en el continente (sobre todo en Europa Central y Oriental), que va de políticas estatales en Hungría a tolerancia ante manifestaciones neonazis en Bulgaria, e incidentes en Macedonia.

La captura del Estado –situación de subversión de las instituciones estatales a partidos políticos gobernantes– por parte de esas fuerzas permite impunidad por discurso de odio y crímenes de odio. El revisionismo histórico basado en preferencias ideológicas de partidos gobernantes representa un desafío directo a la cultura de rememoración de abusos de derechos humanos pasados como una condición previa para preventr crímenes futuros contra la humanidad.

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