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Aldea pescadora y hábitat de manglares en Filipinas enfrenta amenazas de reclamación de tierras

La comunidad de Taliptip en Filipinas. Foto de Kalikasan PNE, se reproduce con autorización.

Este es un artículo de Leon Dulce para Kodao, sitio web de noticias independiente de Filipinas, y se reproduce en Global Voices como parte de un acuerdo para compartir contenido.

El puerto de Obando, ubicado en el norte de la capital de Filipinas, Manila, se encuentra en plena actividad a las 6:00 a.m. Una flotilla colorida y apretujada se encuentra reunida, los botes pesqueros se deslizan y desplazan, y pasan con cuidado entre otras embarcaciones mientras se turnan para atracar.

El ajetreo se convierte lentamente en un páramo al viajar en una canoa hasta la aldea costera de Taliptip en el pueblo de Bulacán, en la provincia del mismo nombre. Las aguas que rodean la zona son el hogar de unos 5000 pescadores y salineros que llegan con su captura de pescados, mejillones, cangrejos, camarones y krill de estas aguas mansas y corredores de manglares.

En este conjunto de pequeñas comunidades isleñas, la corporación San Miguel emprende con agresividad un proyecto de reclamación de 2500 hectáreas, que amenaza con convertir todo lo que se encuentre a su paso en el llamado “complejo aerotrópolis” de aeropuertos, autopistas y expansión urbana.

El proyecto fue un secreto celosamente guardado a los habitantes de Taliptit hasta que ambientalistas preocupados y trabajadores de la iglesia lo plantearon en las comunidades, hasta que se vio al presidente Rodrigo Duterte en las noticias firmando el acuerdo del proyecto.

Los habitantes, en especial las familias que han vivido en la aldea durante los últimos 80 años, están preocupados por la amenza que este proyecto representa para sus vidas y sus medios de subsistencia.

Un pescador trabaja con las redes en Taliptip. Foto y leyenda de Leon Dulce/Kalikasan PNE, se reproduce con autorización.

“Mientras el mar se encuentre aquí, hay esperanzas… ¿Qué vamos a pescar cuando conviertan todo esto en cemento?”, preguntó Arthur*, pescador de la comunidad isleña de Sitio Kinse, en Taliptip instalada en la densidad de los manglares.

Arthur dice que la caza promedio de pescado por cada red al día ronda los 500 pesos filipinos (unos 10 dólares estadounidenses). Los descuentos del ingreso neto se utilizan para pagar gasolina y otros gastos, y para pagar la consignación de la embarcación. Durante la temporada seca, algunos pescadores trabajan en las salinas y consiguen desde 154 a 254 pesos (3 a 5 USD) por cada saco, dependiendo de la calidad de la sal.

No obstante, un buen día de pesca es raro actualmente. Gloria*, que vive en Sitio Dapdap en Taliptip, explicó que las familias de pescadores por lo general conservan la caza viva en granjas precarias y la venden durante la semana. Un viaje diario ida y vuelta al mercado central en Obando es algo demasiado caro en comparación con la decreciente caza diaria.

La reclamación amenaza con destruir esta aldea de pescadores y salineros. Fotos de Kalikasan PNE, se reproduce con autorización.

Las adversidades llevan a las personas de Talptip a vivir sustentablemente por necesidad. Como viven excluidas, han unido sus recursos para instalar paneles solares y batería para cubrir las necesidades eléctricas básicas. Además, cuidan de los manglares, pues los mariscos que pescan viven en sus raíces y hacen de barrera natural de las olas grandes.

Sección del parque ecológico manglar de Bulacán. Foto y texto de Leon Dulce/Kalikasan PNE, se reproduce con autorización.

Además de que el Departamento de Ambiente y Recursos Naturales estableció un parque ecológico de 25 hectáreas, existen otras zonas de manglares que se extienden a lo largo de las aguas de Taliptip. Una gran población de pájaros, como charranes, garcetas, alcedinos y golondrinas hacen de estos árboles su hogar.

Este cinturón de espacios verdes costeros guarda un valor inmenso como ecosistema en equilibrio. No obstante, la Autoridad de Desarrollo Económico Nacional, autoridad que aprobó el proyecto de reclamación de tierras, se opone a esa opinión.

San Miguel declaró que puede financiar por completo el costo de 735 600 millones de pesos (14 mil millones de USD) que conlleva el proyecto ‘aerotrópolis’, precio altísimo y gran empuje financiero para la autoridad estatal, suficiente para justificar el desplazamiento de miles de personas cuando se destruya la vegetación ecológicamente crítica.

A comienzos de 2018, el gobierno de Duterte firmó también un memorándum  de entendimiento con el Gobierno de los Países Bajos para cooperar en el esbozo del Plan Maestro de Desarrollo Sostenible para la bahía de Manila. Sin embargo, el tiro salió por la culata, pues los proyectos como los de el aerotrópolis progresaron rápidamente sin la guía de un marco de desarrollo y manejo sostenible integral.

Casi 30 mil hectáreas de estos proyectos cubren la actualidad el largo completo de la bahía.

Porción de trecho de manglares supuestamente talados por personal de San Miguel. Foto y leyenda de Leon Dulce/Kalikasan PNE, se usa con autorización.

Se presume que personal de San Miguel estuvo detrás de una gran racha de tala de manglares en Taliptip en mayo de 2017. Las comunidades no tenían idea si los responsables tenian autorización de la Departamento de Ambiente y Recursos Naturales, como lo exige la ley.

Para Arthur, defender el único medio de vida que conoce de la amenaza real de reclamación no es negociable. Explica que “no saldremos de nuestros hogares. Lucharemos en tanto haya personas que nos apoyen y nos den fuerza para luchar”.

Grupos ambientales e iglesias están ayudando a las comunidades en la lucha para salvar a Taliptip y varias otras comunidades en la bahía de Manila. ¿Defenderá Duterte al pueblo y seguirá con su retórica contra la reclamación, o se volverá a inclinar a lo que dictan los intereses de las grandes empresas?

Leon Dulce es el coordinador nacional de la Red Popular para el Ambiente de Kalikasán. Sigue la lucha del pueblo para salvar Taliptip en Facebook, o con la etiqueta #SaveTaliptip [Salvar Taliptip] en Twitter.

*Se han cambiado los nombres reales por razones de seguridad.

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