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Otro escándalo con vacunas afecta a grandes farmacéuticas chinas, y provoca miedo, indignación… y censura

Un internauta chino convirtió el signo de exclamación del aviso “contenido eliminado” en una jeringuilla de vacunación. Imagen del tuitero Xiucai1911

Los internautas chinos están indignados desde que se supo que una gran empresa farmacéutica ha estado vendiendo vacunas de baja calidad, el último de una serie de escándalos que ya dura una década y que ha infestado a las compañías chinas del sector.

El organismo de control de medicamentos de la provincia de Jilin anunció el 18 de julio que la empresa Changchun Changsheng Bio-technology ha vendido más de 252 600 vacunas DPT o triple bacteriana (difteria, tétanos y tos ferina) de baja calidad al Centro de Control y Prevención de Enfermedades de Shandong, agencia que se encarga de la salud pública en una provincia con unos 100 millones de habitantes.

No se sabe con seguridad cuántos niños han recibido las vacunas DPT de baja calidad, pero las autoridades afirman que, aunque ineficaces, las inyecciones son inofensivas. Aun así, numerosos padres dijeron a medio noticioso de Hong Kong que sus hijos habían sufrido efectos negativos tras recibir estas vacunas.

Solo tres días antes se había descubierto que la misma empresa falsificaba las fechas de sus vacunas antirrábicas, lo que causó que la autoridad china de Alimentos y Medicamentos suspendiera la producción. La investigación del mencionado organismo comenzó a raíz de un informe remitido a la administración por un alto funcionario de la propia empresa biotecnológica.

A Changchun Changsheng Bio-technology se le impuso una multa de 3,44 millones de yuanes (500 000 dólares estadounidenses) por las vacunas DPT, suma pequeña para una empresa que declaró unos beneficios netos de 566 millones de yuanes (poco más de 83 millones de dólares estadounidenses) en 2017. También recibió 48,3 millones de yuanes (poco más de 7 millones de dólares estadounidenses) por subsidios gubernamentales en 2017, según su informe anual.

Una década de escándalos

Durante más de una década, una serie de escándalos similares han infestado la emergente industria farmacéutica china. Aunque esta vez el Gobierno prometió llevar a cabo una investigación rigurosa, la gente, comprensiblemente, parece haber perdido la confianza.

En 2007, al menos 78 niños de la provincia de Shanxi desarrollaron inflamaciones en el cerebro, huesos y articulaciones después de recibir vacunas suministradas por una compañía pequinesa. Cuatro niños han muerto por esas enfermedades.

Gracias a un informante, un reportaje de 2010 de China Economic Times sobre el incidente reveló que funcionarios de Shanxi habían colaborado con el fabricante con el fin de permitir que se suministraran vacunas de baja calidad a los niños de la provincia. Dos periodistas y el editor del diario fueron despedidos después de la publicación de esta historia.

En 2013, al menos 10 niños murieron en menos de seis meses tras ser vacunados contra la hepatitis B. La mayoría de estas vacunas son producto de la empresa Shenzhen Kangtai Biological Preparations. El organismo oficial de control de alimentos y medicamentos ordenó a Kangtai suspender la distribución de estas vacunas, pero la investigación se abandonó después de que varios expertos médicos declararan que las muertes eran aleatorias y que las vacunas cumplían la normativa.

En 2016, nueve empresas farmacéuticas fueron acusadas de distribuir millones de vacunas caducadas por todo el territorio chino. La investigación condujo a la condena de 137 personas ─entre ellas 64 funcionarios─ por corrupción y falsificación.

Tras el episodio del pasado 18 de julio, muchos internautas aconsejaban vacunar a los niños fuera del país. Han sido numerosos los que han dejado comentarios en las cuentas oficiales de la embajada estadounidense en Weibo donde pide al Gobierno de Estados Unidos que ayude al pueblo chino.

El tuit del usuario Uromayutori resume el sentir público por este incidente:

La empresa, que acapara un cuarto del mercado, falsificó el registro de fabricación de sus vacunas contra la rabia y DPT. Tras la investigación, se le impuso una multa de 3 millones de yuanes (unos 500 000 dólares estadounidenses). En un hospital privado habían importado vacunas de alta calidad fabricadas en el extranjero: el encargado fue sentenciado a una pena de siete años de prisión y una multa de 2 millones de yuanes (poco menos de 300 000 dólares estadounidenses). Padres de niños que sufrieron daños cerebrales tras ser vacunados fueron condenados a dos años de prisión por provocar disturbios. Un funcionario que dimitió tras el escándalo de la leche infantil adulterada con melamina ocupa ahora un alto cargo del Organismo de Control de Alimentos y Medicamentos, y esta agencia afirma que han establecido un mecanismo impecable de supervisión de medicamentos. Todo esto da asco.

“Culpen a las empresas”, dicen los censores

Desde las últimas revelaciones sobre Changsheng Bio-tech, muchos internautas están difundiendo en línea los efectos negativos que han sufrido tras ser vacunados y, como suele ser ocurrir, los censores han comenzado a eliminar comentarios:

En Twitter, el usuario @xiucai1911 se burló de la censura:

─ Informe a los líderes, ¡hemos solucionado el problema de las vacunas falsas!
─ ¡Maravilloso! ¿Cómo lo han solucionado?
─ ¡Hemos borrado todo el debate sobre el tema!

Qi Jing, cuyo hijo de 3 años también recibió una vacuna de mala calidad, organizó un grupo de chat de apoyo a víctimas de estas vacunaciones en la zona de Chongqing, y fue detenido brevemente. El 23 de julio, Jing escribió en Twitter:

Acabo de volver de la comisaría, estoy libre. Muchas autoridades me han llamado, incluida la policía. Me dijeron que las víctimas tenían permiso para existir, pero que tenemos que utilizar medios legales y razonables: no podemos culpar al partido ni al Gobierno, solo podemos arremeter contra los fabricantes por las vacunas de baja calidad. Ya sabes lo que eso significa. En verdad, sus hijos también fueron vacunados, cómo es posible que no apoyen la iniciativa.

Muchos comentarios de Qi Jing en Twitter fueron eliminados por un tercero, incluido el de arriba, según informó el tuitero al día siguiente.

El célebre disidente político Bao Tong también señaló a las autoridades del Gobierno y el partido:

Más comentarios sobre las vacunas falsas. Es una cuestión de comportamiento empresarial, ¿es posible que tengan el poder de silenciar a los medios y al Poder Judicial? Sin la protección de las autoridades, ¿tendrían tanto poder? ¡Sin la protección de las autoridades, el pueblo se sublevaría y protestaría! Con la protección de las autoridades, nadie puede revelar el problema y hacer que se sancione a la empresa. Recuerden el escándalo de la leche con melamina. Estos incidentes se producen una y otra vez en todos los sectores de la sociedad. Prevalece la falta de transparencia.

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