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Mientras políticas xenofóbicas arrasan en Europa Central y del Este, se penaliza la ayuda a refugiados

Migrantes ilegales en la habitación de un hostel en Sofía, Bulgaria. Foto cortesía del proyecto “Voz en Bulgaria” del Centro para Asistencia Legal /José Antonio Sanchez Manzano vía BlueLink Stories.

Este artículo se basa en la publicación de titulada Política de temor a los refugiados apunta a las ONG” que apareció originalmente en BlueLink Stories como parte del proyecto “Recordando Europa: Sociedad civil vuelve a estar bajo presión”, iniciada por la fundación BlueLink con financiamiento conjunto del Programa Europa para los Ciudadanos de la Unión Europea. Se reproduce gracias a una asociación con Global Voices.

La histeria política contra los refugiados que ingresan a Europa está en aumento, aunque la migración ha disminuido en la región desde 2017. El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, ha asumido la postura contra los migrantes más dura, que han seguido los políticos de ‘Visegrád Four’, o V4 (República Checa, Hungría, Polonia y Eslovaquia).

Irónicamente, el 20 de junio de 2018, Día Mundial del Refugiado, el Parlamento húngaro adoptó legislación que penaliza la ayuda a solicitantes de asilo, refugiados o migrantes indocumentados. Una mayoría de dos tercios de la Unión Cívica Húngara, o Fidesz, el partido gobernante del país, aprobó el nuevo artículo 353/A del Código Penal que establece que todo aquel que brinde ayuda legal o distribuya volantes u otro material sobre derechos de los refugiados y ofertas de alojamiento podrá ser arrestado por “facilitar la migración ilegal”.

Si se realiza con regularidad o en el contexto de una organización o red, la sanción puede llegar a un año de prisión. El Gobierno también puede clausurar esas organizaciones, detener o limitar sus actividades, o imponerles una multa.

La comisión Venice emitió una detallada explicación de por qué este código viola principios básicos de derechos humanos, limita el trabajo de las organizaciones no gubernamentales (ONG) y rompe normas internacionales y protocolos legales. Dice también que la ley no se enfoca efectivamente a la migración ilegal, para la que existen disposiciones vigentes en el artículo 353.

Orbán cree que el filántropo estadounidense George Soros es responsable por facilitar la migración a Europa, por lo que llama a la legislación “Alto a Soros”, y se dirige claramente al Comité Húngaro de Helsinki (HHC), ONG que brinda ayuda legal a refugiados y solicitantes de asilo financiada por la Fundación Open Societies de Soros [nota del editor: Global Voices también recibe financiamiento de la Fundación Open Societies de Soros]. 

La nueva ley entró en vigente el 1 de julio de 2018, con preguntas de los partidos Jobbik y Socialista sobre cómo funcionaría la ley. Las ONG húngaras aún no saben qué impacto tendrá la nueva ley en su trabajo.

En un comunicado de prensa tras la adopción de la ley contra los migrantes, el Comité Húngaro de Helsinki afirmó:

[We] will continue to provide legitimate and free-of-charge legal assistance to asylum-seekers and will seize all available legal and advocacy opportunities to challenge this law that breaches fundamental rights and [European Union] EU law.

Continuaremos brindando asistencia legítima y sin costo a los solicitantes de asilo y tomaremos todas las oportunidades legales y de defensoría para impugnar esta ley que infringe derechos fundamentales y la ley de la Unión Europea.

Staff of Hungarian Helsinki Committee in their office in Budapest.

Oficina del Comité Húngaro de Helsinki. En 2017, recibieron el premio Calouste Gulbenkian en Derechos Humanos por su carácter “único y ejemplar” en brindar asistencia legal frecuente y gratuita a solicitantes de asilo, refugiados y apátridas en Hungría. Foto de Ákos Stiller, usada con autorización.

“La ley más ridícula que hemos visto en mucho tiempo”

La ley contra los migrantes ha desencadenado un candente debate entre los partidos políticos y ciudadanos en Hungría. En Hungría hay dos partidos políticos principales, el gobernante Fidesz y el partido Jobbik, de extrema derecha. Ambos apoyan la ley y ostentan el 80 % de escaños en el Parlamento.

El tercer mayor partido, el Partido Socialista Húngaro (MSZP), considera que la ley es inútil para combatir la migración ilegal. El presidente MSZP de Bertalan Tóth dijo:

The interest of this government is to keep this problem alive instead of solving it.

El interés de este gobierno es que el problema persista en vez de resolverlo.

La Coalición Democrática (DK) también se opuso a la ley. Su presidente, Ferenc Gyurcsany, la califica “de pecado político e histórico”, y además:

an attack on people seeking safe haven from persecution and those who carry out admirable work to help them.

un ataque contra quienes buscan un refugio seguro de la persecución y a quienes hacen un admirable trabajo para ayudarlos.

Sorprendentemente, Márton Gyöngyösi, líder de Jobbik, reconoció en su comentario a BlueLink.info:

this is the most ridiculous piece of legislation we’ve seen in a while.

Esta es la ley más ridícula que hemos visto en mucho tiempo.

Dice que su partido enfrentó un “difícil dilema” antes de la votación de la ley que sigue sin resolverse. Admite:

…real measures were omitted from the new bill, while several new elements were added, concerning judicial reforms or a constitutional amendment. Therefore we see it as a clearly politically motivated piece of legislation, that’s only goal is to satisfy Fidesz’ voters who expect aggressive rhetoric from the government. In our opinion, measures envisaged in this law are ridiculous and not likely to have a real effect. Voting for this legislation had no real importance.

…se omitieron verdaderas medidas en la nueva ley, mientras se agregaron elementos nuevos referidos a reformas judiciales o una reforma constitucional. Por lo tanto, vemos que esta ley tiene una clara motivación política, ese es el único objetivo para satisfacer a los electores de Fidesz que esperan una retórica agresiva del Gobierno. En nuestra opinión, las medidas previstas en esta ley son ridículas y probablemente no tengan un efecto real. Votar por esta legislación no tuvo importancia real.

Los representantes de Fidesz no respondieron el pedido de un comentario al cierre de este artículo.

Quienes se oponen a la ley dicen que no va de acuerdo con la realidad de las actuales estadísticas, que muestran una significativa reducción en la cantidad de refugiados que entran a Hungría. Se impidió la entrada a unas 20 000 personas en 2017 en una cerca en la frontera o las llevaron a la frontera externa. Según el Comité Húngaro de Helsinki, se concedió protección a 267 en 2018 y se rechazó al menos a 326 solicitantes, sobre todo procedentes de Afganistán, Iraq y Siria.

Se esparce el sentir contra los migrantes

En la vecina Eslovaquia, aproximadamente el 79 % de los ciudadanos encuestados informó de percepciones negativas de inmigración. Ese sentir fue avivado por los políticos para lograr apoyo durante las elecciones parlamentarias de marzo de 2016.

Sin embargo, desde agosto de 2015, el Gobierno ha consultado con frecuencia a ONG que ayudan a migrantes y destinaron 500 000 euros (casi 589 000 dólares) para asistencia humanitaria inmediata y para proyectos en curso. En 2016, el Gobierno creó un fondo de “reserva” de 20 millones de euros (casi 24 millones de dólares) para problemas relacionados con la migración.

Según las estadísticas, Eslovaquia tiene uno de los índices más bajos de solicitantes de asilo entre todos los países de la Unión Europea.

Alena Krempaska, directora de programa en el Instituto de Derechos Humanos en Eslovaquia, confirmó en un comentario en BlueLink.info que el Gobierno eslovaco apoya a ONG que trabajan con problemas de migración. La Liga de Derechos Humanos recibió una subvención del Ministerio del Interior en 2016 por trabajar con migrantes. Aún así, Krempaska lo ve como un “juego político, un discurso, más que medidas verdaderas”.

Las ONG hacen el trabajo y asumen la culpa

Los Gobiernos de Europa Central y del Este cumplen con las normas internacionales y de la Unión Europea y brindan fondos a las ONG que ofrecen una amplia gama de servicio de apoyo a los refugiados, sin costo para sus clientes. Pero de Polonia a Bulgaria, la ayuda es diferente por la región de Europa Central y del Este dependiendo de cuánto cooperan las ONG y las autoridades estatales.

Según Radostina Pavlova, experta legal de Voz en Bulgaria, las autoridades búlgaras ayudan a las organizaciones que ayudan a los migrantes que, en principio, el Estado debería financiar. El acceso a los fondos de la Agencia Estatal para los Refugiados es complicado, suele depender de estrictos cronogramas que no van de acuerdo con las necesidades en tiempo real. Sin embargo, Pavlova observa:

the Ministry of Interior has significantly improved in the past two years and many organisations now work in the closed centres for migrants which are under its supervision.

[que] el Ministerio del Interior ha mejorado significativamente en los dos últimos años, y muchas organizaciones trabajan ahora en los centros cerrados para migrantes que están bajo su supervisión.

Un informe del Consejo de Europa publicado en abril de 2018 corrobora este dilema de financiamiento y la propia Agencia Estatal para los Refugiados observó en su informe anual que la cooperación entre ONG locales e internacionales y las autoridades estatales es limitada, y deja una gran carga a las ONG.

Luego de las nuevas medidas contra los migranets de Hungría, a Pavlov le preocupa que lo mismo pueda ocurrir en Bulgaria. Aunque la cantidad de refugiados de Bulgaria también ha disminuido significativamente desde 2017, las autoridades búlgaras siguen atentas a las fronteras turcas, donde dicen que una cerca recién construida con sistema de vigilancia no siempre funciona y los refugiados pueden cruzar ilegalmente.

No en mi patio

Aunque muchos Gobiernos de Europa Central y del Este reconocen la necesidad de financiar las actividades de apoyo a los refugiados, las ONG lamentan la falta de apoyo a su trabajo en el terreno, pues los Gobiernos prefieren apoyar actividades externas en zonas de crisis.

Children in a classroom in Raqqa, Syria, sitting at desks and looking at the photographer.

Proyecto educativo en Siria de la Fundación Siria libre con donaciones recaudadas en Polonica. Foto de wolnasyria.org.

Samer Masri de la Fundación Siria Libre en Polonia reconoció en su comentario a BlueLink.info que las ONG polacas enfrentan dificultades en la cooperación con autoridades estatales, aunque su fundación recibe al menos la mitad de sus fondos del Ministerio de Asuntos Exteriores polaco:

We are realising projects that are in line with the Polish government’s policy … We also brand our project as an act of gift from great Polish Nation to Syrians … and we use Polish national symbols … So, everybody likes us and we can do what we want and of course we get support if we need it.

Estamos realizando proyectos que están de acuerdo con la política del Gobierno polaco … También calificamos nuestro proyecto como un regalo de la nación polaca de los sirios … y usamos los símbolos nacionales polacos … Así que les gustamos a todos y podemos hacer lo queremos y, por supuesto que tenemos financiamiento si lo necesitamos.

Durante la Cumbre del Consejo Europeo en junio de 2018, la mayoría de líderes apoyó las políticas para impedir la migración a Europe, incluidas tácticas como fortalecer relaciones con países de “origen y tránsito”, para parar los cruces de frontera ilegales, y apoyar las instalaciones de refugiados en Turquía –para que los refugiados fuera del patio de Europa.

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