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Premio Nobel de la Paz 2018 es un fuerte mensaje al Gobierno estadounidense

Nadia Murad y Denis Mukwege, galardonados con el Premio Nobel de la Paz 2018. Composición de fotos con licencia CC-BY-NC.

El Premio Nobel de la Paz fue concedido a la yazidí iraquí Nadia Murad y al congolés Denis Mukwege por sus “esfuerzos por poner fin al uso de violencia sexual como arma de guerra”. Aunque se puede considerar que esta elección como sorpresiva, pues el presidente surcoreano Moon Jae-in y Angela Merkel eran los favoritios, ciertamente Nadia Murad y Denis Mukwege son quienes más merecen los galardones en estos últimos años.

La iraquí Nadia Murad tiene 23 años, y en agosto de 2014 fue secuestrada por Daesh de su aldea de Kocho, cerca de Sinjar, al norte de Iraq. Durante el tiempo que estuvo retenida, Nadia fue torturada, sufrió varias violaciones colectivas, fue vendida como esclava sexual y la obligaron a casarse con uno de sus secuestradores. Intentó escapar varias veces y llegar a Alemania. Desde entonces, Nadia milita a favor de la causa de la comunidad yazidí, que ha sufrido un genocidio sistemático por parte de Daesh.

Denis Mukwege es un obstetra que ejerce en la region del Kivu, en República Democrática del Congo. Desde hace 15 años, trabaja a favor de bebés y mujeres víctimas de violencia sexual perpetrada por miembros de diferents grupos armados que siembran el terror en la provincia. Como recuerda el doctor Mukwege, al menos 500 000 congolesas han sido violadas en 16 años. Las acciones del doctor Denis Mukwege se interponen en los planes de los grupos armados que destruyen a las mujeres de la región. El 25 de octubre de 2012, sufrió una agresión en su casa de Bukavu. Su guardaespaldas perdió la vida. Mukwege es conocido por su posición y sus reiteradas críticas contra los grupos armados que azotan la región, y porque además atiende gratuitamenta a las víctimas.

La elección de estos galardonados es una fuerte confirmación de que los derechos humanos deben ser la principal preocupación de los líderes de todo el mundo. La oportunidad de esta designación contrasta notoriamente con el retroceso de los derechos humanos en Estados Unidos. En ese país, encierran a los niños en jaulas, las minorías negras sufren violencia policial con frecuencia, se ridiculizan los derechos de la prensa, sin dejar de mencionar las acusaciones de violencia sexual de tres mujeres contra el futuro nuevo juez de la Corte Suprema, Brett Kavanaugh.

El propio présidente Donald Trump ha recibido acusaciones de abuso sexual por parte de unas diez mujeres y hay un video grabado por el Washington Post en el que se jacta de “atrapar a las mujeres por el coño“.

Si aún quedaban dudas sobre la reducción del límite del poder de Estados Unidos en el resto del mundo, la designación de Nadia Murad y Denis Mukwege como ganadores del Premio Nobel de la Paz es un verdadero desaire hacia un gobierno estadounidense que parece hacer su mejor esfuerzo para aislarse del resto del mundo, como intenta recordar el lema America First “Estados Unidos primero”. El resto del mundo eligió a Nadia y Denis, Estados Unidos eligió a Donald y Brett. Trump quería “devolverle la grandeza a Estados Unidos” (el lema de la campaña de Trump era “Make America Great Again”), pero para el resto del mundo, parece que Trump solamente ha logrado devolverle a su país la fealdad de los tiempos de la ley de Jim Crow y del macartismo. Desde el Premio Nobel de la Paz a los recientes acuerdos de París sobre el clima, todo parece indicar que el resto del mundo quiere desmarcarse lo antes posible del liderazgo estadounidense y se burla abiertamente a mandíbula batiente.

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