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¿Muerte por burocracia? Reguladores rusos golpean a sitio de noticias independiente con altísimas multas

Yevgeniya Albats es una periodista de investigación, científica política, escritora y presentadora de radio. Su revista, The New Times, ha sido multada por no informar a tiempo sobre el supervisor de medios del Gobierno Rusia. Foto de Evgeniy Isaev (CC 2.0).

The New Times, sitio web independiente y antes una revista con voz inequívocamente crítica, ha recibido el golpe de una multa de 22 millones de rublos (334 400 dólares).

Es una suma enorme para un medio de comunicación pequeño en Rusia. A manera de comparación, MediaZona, medio de periodismo de investigación similar en tamaño y alcance a The New Times, gana un poco menos de un millón de rublos (15 200 dólares) al mes, que apenas cubre sus costos operativos.

Alexey Venediktov, editor en jefe de Echo of Moscow, la primera red radial independiente en Rusia posoviética, dio a conocer la noticia en su canal de Telegram.

Журнал Нью Таймс и Евгения Альбац оштрафованы решением мирового суда на 22 миллиона рублей за несвоевременное предоставление сведений в Роскомнадзор.

>Это, конечное, разорение и закрытие журнала.

[…]Информация о штрафе от адвоката журнала и Альбац Вадима Прохорова.

Una corte ha multado a la revista The New Times y Yevgeniya Albats [editora en jefe de The New Times] por 22 millones de rublos por no enviar un informe a Roskomnadzor [supervisor de medios del Gobierno de Rusia].
Obviamente, significa bancarrota y cierre inminente para la revista.

[…] Me enteré de la multa por la revista y el abogado de Albat, Vadim Prokhorov.

Venediktov recordó a sus seguidores que el lunes 22 de octubre, Yevgeniya Albats entrevistó en Echo of Moscow a Alexey Navalny, principal activista opositor de Rusia.

The New Times recibió la multa de acuerdo con una ley que casi no se aplica en el Código Administrativo ruso que establece que los medios de comunicación deben informar a Roskomnadzor, regulador de medios ruso, sobre todas las fuentes extranjeras de financiamiento. No están disponibles otros casos de su aplicación, pero MediaZona expresa que similares infracciones a la ley de medios acumularon algo más de 7 millones de rublos (106 400 dólares) en multas desde 2015.

La ley establece que los medios de comunicación rusa que acepten subvenciones o donaciones del extranjero deben informar trimestralmente a Roskomnadzor —pero a veces no se les concede tiempo para presentarlo. En 2018, The New Times recibió una solicitud de la fiscalía general rusa de informar sobre su financimiento extranjero. La solicitud se emitió el 10 de mayo, y el pedido vencía el 7 de mayo.

La ley se presentó en 2015 como parte de un paquete de medidas legislativas dirigidas a los medios de comunicación independiente, grupos de la sociedad civil y ONG. En la cada vez más laberíntica estructura regulatoria de Rusia, se ha vuelto demasiado fácil que las organizaciones incumplan las regla de “tres incumplimientos y pierdan su licencia de transmisión”, o enfrenten multas por no aclarar que ISIS es una organización terrorista prohibida en Rusia cada vez que se le menciona en un artículo.

Aunque estas leyes y regulaciones se escribieron para evitar el terrorismo, el extremismo y otros delitos graves, las autioridades que aplican estas reglas sugieren que el periodismo independiente podría ser el verdadero objetivo: ningún medio favorable al Kremlin ha recibido advertencias ni sanciones.

Cuando se combina con la negativa de los anunciantes de pagar publicidad en publicaciones políticamente arriesgadas como The New Times que no son propiedad directa ni indirecta del Gobierno ruso, estos medios pequeños siempre se encuentran al borde de la sobreviviencia.

En Rusia, quedan pocos medios legales para ganar dinero por medio de la publicidad o la venta de ejemplares impresos. The New Times dejó de publicar su edición impresa a comienzos de 2017, y pasó a versión totalmente digital después de varios problemas con la distribución. A la larga, debe aceptar donaciones de fuera de Rusia, y por lo tanto enfrenta la posibilidad de morir lentamente por burocracia.

Y además de estos impedimentos regulatorios para funcionar, hay una continua corriente de violencia, amenazas e intimidación contra reporteros independientes en Rusia, como los macabros “regalos” entregados a mediados de octubre en la puerta de otro destacado periódico, Novaya Gazeta.

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