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Trinidad y Tobago pierde a “The Mighty Shadow”, bajista de calipso

Selección de portadas de álbumes de la discografía de The Mighty Shadow. En 2003, recibió la medalla del colibrí (plata) por sus contribuciones a la música en Trinidad y Tobago, y un doctorado honorario por la Universidad de las Antillas Occidentales por sus contribuciones como compositor.

The Mighty Shadow (La sombra poderosa), uno de los más originales intérpretes de calipso de Trinidad y Tobago, falleció el 23 de octubre de 2018, pocas semanas después de cumplir 77 años. Shadow, cuyo nombre real era Winston Bailey, llevó la poesía al calipso, no solamente en la forma sino en el asunto, a menudo con ritmos rústicos de Tobago —la banda sonora de su niñez— para contradecir la solemnidad de sus mensajes. Shadow llevaría esa combinación de violín y tambor y le daría nueva vida en el bajo, y cambió la música soca en el proceso. El ingeniero de sonido Robin Foster lo conoció bien y dice que la excepcional imaginación de Shadow le dio una licencia poética con la que pocos podían salirse con la suya. Ni el propio Shadow pudo ponerle un dedo, y se refería a la misteriosa alquimia que era fuente de su originalidad simplemente como “de ‘ting” (“la cosa“). En este artículo para Global Voices, el doctor Kim Johnson, escritor e historiador cultural, explica exactamente qué hacía tan irreemplazable a este “bajista” de calipso – Janine Mendes-Franco.

Si las ideas para las grandes obras de arte se suelen pescar desde el inconsciente solamente con los puros hilos de la memoria, “Pay the Devil” de Shadow se recuperó con el recuerdo de un recuerdo.

“Fui a Barbados con Spektakula [campamento de calipso] el año pasado, y un hombre que conocí me diijo que debería cantar la canción que debí cantar en 1975”, dijo Winston Bailey. “Ni podía recordar su nombre, pero mencionó a ‘Katie’ Brown o ‘Ebby’ Gray y me recordó el ritmo: pak-pak-pak pak-pak”.

Katie Brown o Ebby Gray tocaba en una banda que daba escalofríos de temor al joven Winston Bailey en el carnaval. “No puedo recordar lo que dijo al respecto, pero era una canción que debía hacer hace tiempo sobre una temible asistente a bailes de máscaras”, explica:

Long ago in Tobago,
The Carnival was not so
Was plenty jab jab and devil
They came down to Les Coteaux
They came from Culloden, horns on their head
One name is Drixen, eyes always red
One Abasynia, a hero of mine
Portraying Lucifer with a fork in his hand
Pak-pak pak pak-pak

Hace tiempo en Tobago,
el carnaval no era así
había mucho jab jab y demonio
Llegaron a Les Coteaux
vinieron de Culloden, con cuernos en la cabeza
Uno se llama Drixen, sus ojos siempre rojos
Uno Abasynia, un héroe mío
Encarna a Lucifer con un tenedor en la mano
Pak-pak pak pak-pak

Shadow explica que el carnaval siempre ha sido uno de los muchos temas de calipso, y “Pay the Devil” es un tributo a un asiduo a fiestas de disfraces de la niñez de Shadow en Tobago llamado Abasynia. “La gente dice que adora al diablo —¡están locos! No escuchan la letra”, dijo. “Describo la escena. Puedes ver la imagen —se trata del carnaval de hace tiempo. Abasynia era teatro. Es un gran hombre el que celebro acá”:

Mama, I hear a rumble
Abasynia coming down, O Lawd!
The children begin to tremble
Abasynia come in town
The crowd start to scatter
Place getting warm
They fall in the gutter
They don’t care a damn
Man start to free up
Spirits are high
Man start to jump up
Like they learning to fly
Pak-pak pak pak-pak

Mamá, escucho un retumbar
Abasynia viene, ¡oh, Dios!
Los niños empezaron a temblar
Abasynia vino a la ciudad
La multitud empieza a esparcirse
El lugar se pone caluroso
Caen a la alcantarilla
No les importa
El hombre empieza a liberarse
Los ánimos están altos
El hombre empieza a liberarse
Como si aprendieran a volar
Pak-pak pak pak-pak

Para un adulto, y con mayor razón para un niño, el baile de disfraces del diablo (macarada) tiene un poder aterrador, y para un niño tobagoniano no había nada más aterrador que el demonio encarnado por un tal Nichols, también conocido como Abasynia. Usaba ropa negra, y encadenado a uno o dos diablitos, se alzaba sobre la multitud con la boca abierta como si fuera a tragar a todos. La gente corría asustada y otras bandas dejabn pase a Abasynia y su comparsa que coreaban “Pay the Devil, pay the Devil” a un furioso tatuaje que tamborileaba en un tambor metálico: pak-pak-pak pak-pak.

Aunque el calipso es un tributo al carnaval de otros tiempos, el baile de disfraces es también tema muy de Shadow. el tema del mundo espiritual es frecuente en que música. Cantó sobre los jumbis en Toco que lo hicieron cantar calipso, sobre el bajista del infierno, sobre él mismo en el infierno esperando hasta que pudo hacer saltar a los jueces de una competencia de calipso sin parar. No te metas con su cabeza porque te esperará en el infierno. Es una visión milenaria de los africanos en el Nuevo Mundo que lidian con retribución violenta y justicia divina. Pero si agente no es tan dios como demonio, de quien hay que cuidarse. El gran antropólogo Melville Herskovits señaló hace tiempo en su estudio El mito del pasado negro que “este demonio está lejos del dogma europea del ángel caído”. Más bien, inmediatamente después de la emancipación, los afroamericanos creían en el “vengador que preside los horrores del infierno y lleva las almas de los condenados a sus penas”. Como lo dice Shadow

So if you bad, don’t die
Walk around and cry
The Devil down dey
You will have to pay
Pay the devil

Si eres malo, no mueras
Camina y llora
El diablo está allá
Deberás pagar
Pagar al diablo

La sensación de rectitud es una escala mucho mayor que las preocupaciones normales de calipso sobre tal o cual político corrupto, y es más cercana al mensaje apocalíptico del reggae. La compañía natural de “Pay the Devil” es la otra obra maestra de Shadow de 1994:

Poverty is Hell
And the angels are in paradise
Driving in their limousine
Where everything is nice and clean

La pobreza es un infierno
y los ángeles están en el paraíso
Conducen su limosina
donde todo es lindo y limpio

África también está en los ritmos de Shadow, su énfasis en el bajo como una encarnación moderna del tambor africano, o tambrin, como lo llaman en Tobago, un tambor de piel de cabra que se usa en bodas para bailar e invocar a los ancestros. “Estuve expuesto al ritmo del tambor de piel de cabra todo el tiempo”, dijo. “La música de tambrin y violín —más tambor que vioíin— se quedó en mí, es la sensación que crece, las raíces. En Les Coteaux está el hogar de la música de tambrin”.

También es el hogar de muchas leyendas africanas, los curanderos religiosos y Gang-Gang Sarah, la bruja africana, y de Abasynia. A comienzos de la década de 1970, cuando todos los intérpretes de calipso tenían seis hojas de música, Shadow tenía siete, la adicional para el bajo. El resultado fue el influyente “Bassman”.

El énfasis en fuertes ritmos de bajo hacen de Shadow más un progenitor del soca que nadie, incluido Shorty. El principal ingrediente que distingue al soca del calipso no es un ritmo particular: hay muchos ritmos diferentes en el soca, como los ritmos bautistas en la música de Superblue, o los ritmos indios en la de Shorty. Lo que tienen en común es el predominios de líneas de bajo que separaron al soca del calipso, y que pone en sintonía la música de Shadow con el reggae y el dub. Fue parte del cambio de música popular de comienzos de la década de 1970, incluidos rock, reggae y disco. “Solamente los jóvenes conocen la dulzura que sienten”, dijo optimista sobre la preferencia de los jóvenes por el dub y el rap. “Pero la versión trinitense que veo es que algo trinitense debe salir de ahí. Todos rapean ahora, pero volverán a cantar”.

“La música africana empieza con tambores. Usamos bajo, pero es el mismo tamborileo, y los jóvenes han vuelto al ritmo. Ya han vaciado la música, pero al final volverán a ponerle cosas para hacerla más dulce, y si se pone dulce, entonces saldrán cosas grandiosas”.

Fue el optimismo lo que permitió a Shadow transcender de las profundas decepciones de su carrera. Después de no lograr ganar la corona de Monarca de Calipso de 1974 con “Bassman” y “I Come Out to Play”, por todas sus amenazas de retribución satánica, su genio artístico produjo a los pocos meses una de sus melodías más desafiantes:

I believe in the stars and the dark night
I believe in the sun and the day light
I believe in the little children
I believe in the world and its problems

Creo en las estrellas y en la noche oscura
Creo en el sol y en la luz del día
Creo en los niños
Creo en el mundo y sus problemas

Pero pensándolo bien, hasta en ese optimismo puedes ver la supervivencia de los africanos en el Nuevo Mundo.

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