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Linchamientos en India, noticias falsas en Brasil — cuando la desinformación se vuelve viral, ¿debe Facebook entrar en acción?

“En WhatsApp confiamos”. Captura de pantalla de un video de Estudio Fluxo en YouTube.

Cuando una ola de linchamientos impulsados por rumores difundidos en WhatsApp terminó con la muerte de más de 20 personas en India entre junio y julio de 2018, la empresa se vio obligada a actuar.

Luego de la condena del Ministerio de Electrónica y Tecnologías de la Información de India, WhatsApp realizó dos grandes cambios técnicos. A nivel mundial, la empresa limitó el reenvío de mensajes de 256 a 20 grupos o contactos a la vez. En India, redujo esta cantidad a cinco. La empresa también creó una página de ayuda, solamente disponible en India, con detalles de contacto de un funcionario de quejas de WhatsApp.

Por supuesto, otros factores ayudaron a sentar el trabajo de base para que ocurrieran estos linchamientos –las autoridades disfuncionales y corruptas, el débil imperio de la ley y las políticas y retórica nacionalista hindú jugaron su propio rol. No obstante, cuando parecía reconocer su rol como catalizador en estos delitos, Facebook respondió.

Cuando vemos una fuerte correlación entre desinformación en medios sociales y amenazas a la seguridad pública o a la democracia, ¿cuándo está el riesgo lo suficientemente algo como para que Facebook tome acción? ¿Qué acciones puede tomar para sean efectivas?

La pregunta es dolorosamente relevante para muchos brasileños desde el 28 de octubre de 2018, cuando el candidato de extrema derecha, Jair Bolsonaro fue elegido presidente.

Bolsonaro es un excapitán del Ejército y diputado, y tuvo una campaña divisiva y emocional impulsada por noticias falsas difundidas en medios sociales –sobre todo WhatsApp. Ha prometido poner fin a la corrupción del Gobierno y la delincuencia callejera, y también ha expresado abiertamente opiniones misóginas y homofóbicas, y ha elogiado el uso de tortura durante la dictadura militar de Brasil.

La desinformación que promueve a Bolsonaro había estado circulando en medios sociales en Brasil desdes meses antes de las elecciones, y hay amplia evidencia de grupos de verificación de hechos de que estos mensajes lo apoyaban abrumadoramente, aunque no todos eran a favor de Bolsonaro.

Pero el motor detrás de parte de estas campañas de desinformación se hizo público cuando Folha de S. Paulo, el mayor periódico de Brasil, halló que un grupo de empresas financiando secretamente la masiva difusión de mensajes difamatorios sobre Fernando Haddad, el rival Bolsonaro, vía WhatsApp.

Días antes de la segunda vuelta, Folha informó que socios de la campaña pagaron cerca de $3 millones de dólares a las empresas manejaron el plan. Junto con las consecuencias legales de este plan de la campaña de Bolsonaro (parece haber infringido leyes de financiamiento de campañas), las revelaciones plantean serias preguntas sobre cómo la tecnología y el dominio del mercado de WhatsApp ayudaron a hacer posible este plan.

Campaña electoral de desinformación de Bolsonaro

En el fin de semana de las elecciones, una coalición de verificadores de datos marcó 20 noticias falsas o engañosas que circulaban en múltiples plataformas –16 eran sobre promesas de campaña de Bolsonaro o su ideología.

Entre agosto y octubre, el reconocido grupo de verificación de datos Agência Lupa pudo realizar una investigación sobre la circulación de imágenes engañosas en 347 grupos de WhatsApp en los que había discusión política. La agencia descubrió que de las 50 imágenes más reenviadas, solamente cuatro eran completamente veraces.

Hubo una imagen muy difundida en la que aparece la expresidenta de Brasil, Dilma Rousseff, con Fidel Castro. Esta es la foto original, tomada en abril de 1959 durante la visita de Castro a Nueva York. En ese tiempo, Rousseff tenía 11 años.

La imagen más popular entre estos grupos fue una foto en blanco y negro de Fidel Castro tomada en 1959, modificada para reemplazar la cara de la mujer que aparece a su costado con la de Dilma Rousseff. Este es un ejemplo de imagen que no menciona explícitamente a Bolsonaro, pero respalda sus afirmaciones públicas de que el Partido de los Trabajadores, y específicamente Haddad, están asociados con el comunismo.

¿Facebook pudo hacer más?

Cuando los verificadores de datos brasileños se acercaron a WhatsApp a comienzos de octubre y les propusieron cambios similares a los hechos en India, la empresa respondió que “no había suficiente tiempo” para hacer esos cambios. Pero después de las revelaciones de Folha, WhatsApp bloqueó más de 100 000 cuentas en Brasil por ser spam.

Después del bloqueo de las cuentas, Chris Daniels, presidente ejecutivo de WhatsApp, escribió un editorial en Folha, en el que enumera las medidas tomadas por WhatsApp para combatir la desinformación en su plataforma. Pero los cambios técnicos que mencionó se implementaron a nivel mundial. Ninguno era específico para Brasil.

Hasta donde sabemos, solamente en India la empresa ha tomado acción a nivel técnico, con la alteración de la capacidad de envío de mensajes del servicio. A comienzos de noviembre, muchos brasileños pueden mirar a India y preguntarse por qué Facebook no puede hacer lo mismo por ellos.

En WhatsApp, la encriptación de extremo a extremo hace virtualmente imposible moderar el contenido. La única manera de cambiar la dinámica del flujo de información en WhatsApp es alterar sus capacidades técnicamente, como ha sido a través del cambio del número de grupos que pueden recibir un mensaje reenviado. Pero incluso ahí, es increíblemente difícil saber qué intervenciones pueden funcionar para contener la difusión de desinformación a esa escala. ¿Han sido efectivas las medidas en India? Es casi imposible medirlo, por la manera en que WhatsApp está estructurada y la presencia de factores externos.

Lo que está claro es que, hasta con los cambios hechos por la empresa a nivel mundial este año, planes como el de Bolsonaro puede seguir siendo extremadamente efectivos en WhatsApp.

¿Qué hay de la regulación?

¿Los funcionarios electorales brasileños pudieron presionar a Facebook a tomar más acciones? Tal vez, pero a diferencia de India (país que ha demostrado no tener miedo cuando se trata de bloquear servicios de internet) la lay de derechos de internet de Brasil, conocida como “Marco Civil”, protege a empresas como Facebook de responsabilidad por los efectos de contenido publicado en sus plataformas, como la sección 230 de la Ley de Decencia en las Comunicaciones de Estados Unidos.

El Poder Judicial de Brasil no ha dudado en sancionar a las empresas cuando cruzan las líneas de la responsabilidad. Pero en este caso, aunque el Tribunal Electoral ha reconocido la abundancia de desinformación relacionada con las elecciones que ha inundado los sitios de medios sociales en Brasil desde diciembre de 2017, no ha actuado. Aunque han hecho recomendaciones o encontrado la manera de obligar a Facebook a hacer mayores cambios, no está claro que haya servido — y hasta puede haber afectado de otras maneras.

Lo ocurrido en Brasil muestra que Facebook aún no conoce su poder cuando se trata de desinformación. Con o sin regulación o cambios técnicos, los límites de WhatsApp son difíciles de descifrar.

Lo que se sabe es que los 45 millones de personas que votaron por Fernando Haddad, el derrotado rival de Bolsonaro, han visto llegar a la victoria a un candidato que pide abiertamente que sus rivales políticos sean abatidos a tiros, ayudado por la desinformación difundida principalmente en plataformas privadas multimillonarias.

El propio Bolsonaro sigue denigrando abiertamente a la prensa tradicional. Y con la toma de mando cada vez más cerca, sigue alentando a sus seguidores a conectarse con él en WhatsApp.

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