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¿Cómo encajará Google en el régimen de censura de internet de China, que lo abarca todo?

Concierto musical de Google en China, 2009. Foto de Keso vía Flickr (CC BY 2.0).

Este artículo se publica como de de una asociación editorial entre Global Voices y Ranking Digital Rights.

Se reveló el secreto — Google está elaborando un motor de búsqueda para China.

Después de evadir preguntas de reporteros durante meses, el presidente ejecutivo de la empresa, Sundar Pichai, reconoció en octubre el plan de Google de elaborar una aplicación móvil que servirá a los usuarios chinos –y que cumplirá con los mandatos de censura del Gobierno chino.

Pero quedan algunas preguntas. Por ejemplo, ¿cómo funcionará? Para tener contentos a los censores, Google deberá invertir significativos recursos humanos, financieros y técnicos para estar al tanto del enfoque singular exhaustivo de China de controlar la información y el discurso en línea. Aunque la empresa puede estar preparada para hacer algunas concesiones (y sustanciales inversiones) para entrar al mercado chino, esta decisión obligará a Google a socavar sus propios compromisos de ‘promover la privacidad y la libertad de expresión para [sus] usuarios en todo el mundo’.

Cómo censurar internet (con parámetros chinos)

En contraste con empresas estadounidenses, bien protegidas de responsabilidad por contenido ilegal, los gigantes de internet chinos están obligados a censurar de manera proactiva el contenido ilegal y políticamente delicado y denunciarlo a las autoridades. Si Google ingresa al mercado chino, puede esperar que se le aplique esa misma norma.

¿Qué cuenta como contenido ilegal? Lo regula la amplia ley de ciberseguridad del país, junto con un siempre cambiante conjunto de exigencias de funcionarios gubernamentales de alto nivel en la administración del ciberspacio.

La ley de ciberseguridad de China prohíbe que los usuarios de internet publiquen información que perjudique el “honor nacional”, “perturbe el orden económico o social” o tenga la intención de “derrocar el sistema socialista”. La ley también establece que las empresas de internet deben recopilar y verificar la identidad de sus usuarios cuando usen los principales sitios web o servicios.

La censura de palabras clave políticamente delicadas es un componente poderoso de este sistema. Junto con los términos que están prohibidos, como “derechos humanos” y “plaza Tiananmén”, hay constantantemente nuevos pedidos de censura, impulsados por acontecimientos actuales y temas tendencia en medios sociales. En 2018, por ejemplo, los censores prohibieron frases como “contra el acoso sexual” luego de que el movimiento #MeToo se expandiera a China.

Para cumplir con los pedidos estatales, grandes empresas de tecnología en China invierten importante recursos financieros y humanos para mantener sus sitios “limpios” y legales. Las empresas reclutan a personas como parte de esta iniciativa, que van desde trabajadores a tiempo completo a “asesores” de la comunidad a “voluntarios de la civilización” que promueven mensajes positivos sobre el Partido Comunista (y refunden los negativos). Un estimado no oficial de un medio de comunicación japonés en 2014 calculó en ocho millones la cantidad de trabajadores del sector de censura de internet.

La inteligencia artificial también se está volviendo una parte mayor de ese sector, aunque no se sabe mucho todavía cuáles son los mecanismos de toma de decisiones en la elaboración de censura y cómo encajan en sus sistemas.

Para empresas extranjeras como Google, también hay obstáculos adicionales cuando se trata de almacenamiento de datos. Como Google recopilará datos de usuarios (The Intercept informa que los usuarios en China necesitarán registrarse antes de hacer una búsqueda), la empresa deberá tener un centro de datos con un socio local, según la ley de ciberseguridad de China. Valiéndose de un memo interno filtrado, The Intercept sostiene que la empresa socia china tendría “acceso unilateral” a datos de búsqueda de los usuarios.

Para cumplir con estos pedidos, Google deberá cambiar sustancialmente su modelo de distribución y moderación de contenido, por no mencionar recopilación de datos. Sin duda, esto pondrá a prueba los principios de apertura y preservación de libre expresión de Google.

Ganancia antes que derechos humanos: ‘una carrera hacia el fondo’

En sus inicios, Google cumplía con los requisitos de censura del Gobierno chino. Pero dejó de censurar los resultados de búsqueda en China en 2010, luego de sufrir un gran ciberataque desde dentro del país dirigido contra activistas de derechos humanos de China. Después del ataque, la empresa empezó a dirigir el tráfico desde China a su versión de Hong Kong, que era relativamente abierta, parecido al ersto del mundo. Al cabo de meses, los servicios de la empresa quedaron totalmente bloqueados en China continental.

La decisión de Google fue bien recibida por los activistas de la libertad de internet dentro y fuera de China, y pusieron a Google en una categoría única. Se volvió una empresa que elegía cambiar su agenda (y posiblemente, perder ganancias) para proteger los derechos humanos.

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Google se vio obligado a salir de China en 2010. Imagen en Flickr del usuario Josh Chin (CC BY-NC 2.0).

Isaac Mao, emprendedor de Hong Kong fundador de Musicoin Project, recordó la decisión de 2010: “La acción de Google iluminó a muchos a prestar atención a los problemas de censura, eso [fue] histórico”.

Aunque Google retiró oficialmente sus servidores de China en 2010, aún mantiene presencia en el mercado chino con inversiones en empresas locales y un centro de investigación de inteligencia artificial en Pekín. Pero la decisión de ergresar sus productos emblemáticos a China, en los términos del Gobierno chino. representa un verdadero cambios de paradigmas para el sector en conjunto.

Mao considera que el plan de Google de volver a entrar a China está motivado por las ganancias.

“Los usuarios de internet chinos sufren mucho y quieren ver que Google tenga un alto nivel de moral, en vez de solamente preocuparse por los dígitos de la participación del mercado”, nos dijo.

Además de los cambios que traerá para Google, los expertos dicen que este cambio exhortará a otras empresas de tecnología (cuyos servicios están bloqueados actualmente en China) a buscar su propia porción del mercado chino.

“Alentaría a otras empresas a bajar los parámetros de derechos humanos para el mercado chino. Y luego se vuelve una carrera hacia el fondo”, dice Yaqiu Wang, investigador para China en Human Rights Watch.

Lokman Tsui, catedrático de la Universidad China de Hong Kong y que trabajó en Google, nos dijo que la decisión facilitará a los Gobiernos en todo el mundo a imponer regímenes de censura más estrictos para Google. Dijo:

“En negociaciones con Gobiernos en todo el mundo, cualquier Gobierno puede decir ahora: ‘pueden hacer esa censura para China, ¿no pueden hacer lo mismo con nosotros?’”.

Unirse a la festa en Pekín

La decisión de Google de volver sus productos emblemáticos al mercado chino no sorprende y parece corresponder a una tendencia mayor entre las principlaes empresas estadounidenses. Facebook, LinkedIn y Apple, por mencionar algunas, han biscado establecer bases más fuertes en China en años recientes –aunque solamente algunas lo han logrado.

En 2014, LinkedIn lanzó una versión china de su servicio que impide que usuarios de China continental accedan a contenido prohibido por el Gobierno chino. En conversación con The Guardian después de que los usuarios se quejaron del bloqueo de contenido político en el sitio web, Roger Pua, directivo de LinkedIn Asia-Pacífico, explicó que tenía la intención de “proteger la privacidad y seguridad del miembro de publicó el contenido”.

Los productos de Apple están disponibles para venta hace tiempo en China. A lo largo de los años, el gigante tecnológico también ha cumplido con la censura a sus usuarios chinos con medidas enérgicas contra redes privadas virtuales, retiro de la aplicación del New York Times de su tienda de China y censura del emoji de la bandera de Taiwán. A inicios de 2018, Apple accedió a almacenar localmente los datos de los usuarios para cumplir con la ley de ciberseguridad de 2017 del país, en una decisión que fue muy criticada por grupos de derechos humanos y defensores de la privacidad.

Aunque Apple y LinkedIn han encontrado dificultades a lo largo del camino, parece que para ambas empresas la estratégica decisión empresarial de entrar a China ha sido efectiva hasta ahora. Dicho eso, ninguna de las empresas tiene tanto poder sobre lo que la gente dice y ve en línea como Google.

¿Qué sigue?

Está claro que los ejecutivos y dirigentes de Google están dando prioridad a las ganacias antes que a la apertura con esta decisión. Lo que no está claro es hasta dónde está dispuesta a llegar la empresa para tener la bendición del Gobierno chino.

Google enfrentará una dura competencia de empresas de tecnología chinas, y Baidu en particular, que domina el mercado de motores de búsqueda en el país. Y aunque muchos usuarios en China pueden estar dispuestos a cambiarse a Google por la decepción pública con Baidu, las empresas chinas tiene una ventajaa: sus cercanos vínculos con el Gobierno chino.

La mayoría de empresas chinas “tienen relaciones muy profundas con el Gobierno local o central, y en China las relaciones lo son todo”, dijo Mao. “Si no están satisfechos, pueden cerrar las empresas de la noche a la mañana”.

Las empresas chinas “tienen mejores relaciones con el Gobierno chino”, dijo Tsui. “Es algo en lo que Google nunca las superará, ni quieren ser mejores en eso”.

En abril de este año, las autoridades ordenaron Toutiao o Titulares de Hoy, la plataforma de información más popular de China, que cerrara su aplicación de medios sociales afiliada, NeihanShequ, que permitía que los usuarios publicaran bromas o adivinanzas para que otros comentaran. NeihanShequ fue prohibido con el argumento de que “iba en la dirección equivocada con su contenido vulgar y banal”. Eso fue a pesar de la disculpa pública del presidente de la empresa, Zhang Yiming, que además prometió que Toutiao fortalecería medidas de autocensura con el aumento de personal de verificación antes de la publicación de 6000 a 10 000 personas.

Muchas grandes empresas de tecnologia del país, como Baidu, hasta tienen una sucursal designada el Partido Comunista en sus oficinas. En 2017, el Gobierno presionó a las empresas para que lo hicieran, les ofrecieron dinero y otros incentivos a cambio de más acceso a las actividades corporativas y el control.

A comienzos de noviembre, Weibo, la plataforma de microblogueo, dio 1322 cuentas afiliadas con entidades gubernamentales incluidas oficinas de seguridad pública y de ciberespacio a la autoridad directa para calificar las publicaciones como “rumores”. Weibo no participará en el proceso de revisión.

Es difícil imaginar que Google le dará a las autoridades chinas la capacidad de catalogar su contenido, o que la superpotencia de Silicon Valley se dignará a establecer una sucursal del Partido Comunista chino en su oficina de Pekín. Pero seguramente a la empresa le pedirán hacer importantes concesiones al Gobierno. ¿Dónde podrá Google los límites? Cuando esto ocurra, si es que ocurre, ¿le pedirán a la empresa que se vaya?

Estas y muchas otras incógnitas dejan a muchos preguntándose si realmente Google está teniendo la “visión a largo plazo”, como dice su presidente ejecutivo.

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