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Conoce a quienes salvan un bosque de 12 000 años de antigüedad de ser convertido en mina de carbón

Créditos: Hambi info vía Flickr

La versión original de este artículo fue escrita por Renee Karunungan en 350.org y se basa en entrevistas en video realizadas por Sarah Hüther, Lou Huber-Eustachi y Ruben Neugebauer. 

Situado en el estado alemán de Renania del Norte-Westfalia, el bosque Hambach tiene 12 000 años de antigüedad y se remonta a la última Edad de Hielo. Sin embargo, actualmente, solo queda el 10 % de las 5000 hectáreas originales.

Esa parte del bosque de Hambach está segura, por ahora. El gigante de energía alemán RWE, que compró el bosque en 1978, se había estado preparando para limpiar lo que quedaba del bosque antiguo y expandir una de sus vastas minas a cielo abierto, a pese a las fuertes protestas. A principios de octubre, un tribunal ordenó a RWE que suspendiera sus planes mientras otra demanda para proteger el bosque sigue pendiente. Aunque es una gran victoria para quienes han estado trabajando en la protección del bosque, la lucha está lejos de terminar y, desde 2012, varios activistas han estado ocupando el Hambach, decididos a salvarlo para siempre y poner fin a la minería de carbón en Alemania.

Los defensores del bosque

“Decidí vivir en el bosque y ponerme en medio de las máquinas taladoras”, afirmó Strobo, uno de los activistas que viven en el bosque Hambach.

Los activistas han construido casas en los árboles para vivir y han levantado barricadas en las carreteras para impedir que los vehículos de la compañía minera y de la policía entren y despejen el acceso a RWE.

En septiembre, laa autoridades del estado alemán de Renania del Norte-Westfalia ordenaron que se retiraran las casas de los árboles para dar paso a la expansión de la mina de carbón.

“Quienes me bajaron de las casas de los árboles eran trepadores profesionales”, dijo Lou, otro activista. “Vinieron con grúas, recolectores de cerezas y cosechadores para destruir los árboles y abrirse paso entre la ocupación para poder traer la maquinaria pesada y desalojar a la gente de las casas de los árboles”.

El gigante de la energía alemán RWE extrae 49.6 millones de toneladas de lignito, también llamado carbón marrón o blando, cada año. Alemania es el mayor productor de lignito del mundo. El carbón marrón produce más emisiones de carbono que el carbón duro. Los yacimientos de carbón de RWE en Renania son la mayor fuente de emisiones de carbono de Europa. Es responsable del 80 % de las emisiones de Alemaria procedentes del sector energético. Tres de los cinco mayores contaminadores de Europa son plantas de lignito propiedad de RWE. RWE ha expresado su desacuerdo con el calendario de Alemania para la retirada progresiva del carbón.

“No se trata solo del bosque”

El también activista Momo vincula la lucha por salvar el bosque de Hambach con otras luchas por la justicia climática. “Estamos produciendo un gran porcentaje de las emisiones de carbono a nivel mundial que impactan en el cambio climático, de las que las personas de los países en desarrollo tienen que huir. Esta lucha es más que una simple tala del bosque”, dijo.

Lou está de acuerdo: “Para mí, forma parte de una lucha internacional más amplia. Lo que está ocurriendo aquí —el carbón que se extrae y alimenta el cambio climático— es un problema global. Fue realmente importante para mí venir aquí y apoyar la lucha, y solidarizarme con la lucha aquí y con las luchas en todo el mundo, contra el cambio climático, el capitalismo, el racismo. Esta es parte de una lucha mucho más amplia contra el sistema general tal y como está”.

Tendiendo puentes entre activistas del clima y trabajadores del carbón

Alemania se ha comprometido a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero en un 40 % para 2020, pero no va a cumplir sus objetivos. El Gobierno ha creado una comisión de salida del carbón. Hacia fines de 2018, se ha pedido a este grupo de trabajo que busque perspectivas económicas para los trabajadores del carbón y las regiones afectadas, que establezca medidas para reducir las emisiones de carbono de acuerdo con los objetivos climáticos de Alemania, y que proporcione una fecha límite para la producción eléctrica a partir del carbón.

Las consecuencias para los mineros del carbón y otros trabajadores han recibido mucha atención en el debate público sobre la eliminación progresiva del carbón. Aquí es donde el trabajo de Christopher se vuelve importante.

Christopher forma parte del movimiento de justicia climática y ha estado trabajando con las comunidades afectadas por la minería. Organizó las primeras reuniones entre los trabajadores del lignito y los activistas de la justicia climática o “conversaciones de paz”, como las llama, porque “había demasiado enfrentamiento”, dice.

Christopher ha estado acercando a los activistas del clima y los trabajadores del carbón.

“Hablamos sobre el cambio climático y el lignito, sobre empleo y la transformación de la economía. No se trata solo de los puestos de trabajo en la industria del lignito. Cuando paramos el lignito no estamos parando la mayor fuente de emisiones de carbono de Europa, también estamos forzando un debate sobre otros sectores económicos; ¿qué tipo de economía queremos? Comenzamos esta conversación con los trabajadores del lignito”, dijo Christopher.

“No hay puestos de trabajo en un planeta muerto”, en una pancarta de la protesta para proteger el bosque de Hambach.

El poder de un movimiento unido

La colombiana María Fernanda, que vive en Alemania desde hace 22 años, también forma parte de las acciones para salvar el bosque Hambach. Es una lucha importante para ella y los pueblos indígenas de Colombia porque la destrucción de RWE también ha afectado a los bosques en su país.

“En 2017, algunas mujeres indígenas de Colombia vinieron a Alemania para pedir que se detenga la minería de carbón”, dijo María Fernanda. Trabajó como intérprete para las indígenas.

María Fernanda cerca del bosque Hambach.

Strobo, Lou, Momo, Christopher y María Fernanda dicen que este creciente movimiento para salvar el bosque Hambach les da esperanza.

“La sensación es buena, hemos conseguido construir un movimiento grande y diverso en poco tiempo, que es necesario para luchar por la justicia climática”, dijo Christopher.

Para María Fernanda, es un despertar de la gente que se ha dado cuenta de que “no solo necesitamos dinero, dependemos de nuestra madre Tierra —aire limpio, agua— para comer y vivir. Es un buen momento para juntarse y unirse”, dice.

Y al unirse, Momo cree que están enviando un fuerte mensaje al Gobierno alemán de que ya basta; que la solidaridad de miles de personas demuestra su fuerza colectiva.

Protestas para acabar con el carbón de cara a la mina a cielo abierto cerca del bosque Hambach. Foto: Leon Enrique.

A Win at Hambach

This is a major victory for the climate movement. Watch and learn how a group of people came together to protect an ancient forest and stop the expansion of a massive coal mine. #hambachforest #hambibliebt

Geplaatst door 350.org op Donderdag 15 november 2018

Victoria en Hambach

Esta es una importante victoria para el cambio climático. Mira cómo estas personas se unieron para proteger un bosque antiguo y detener la expansión de una gran mina de carbón.

Activistas como Lou y Strobo no abandonarán la lucha. Ellos habían construído casas en los árboles del bosque, que fueron destruídas por la policía pero que los activistas han comenzado a reconstruir.

“Pueden sacarnos de la casa del árbol, pero no pueden desalojar a un movimiento, no pueden despojarnos de las ideas por las que luchamos”, dijo Strobo.

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