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En Brasil, marcha de inmigrantes supera el miedo y protesta por derechos

“Por derechos iguales. No me juzgues antes de conocerme”. Cartel abre el camino a la Duodécima Marcha de Inmigrantes | Foto: Rodrigo Borges Delfim/MigraMundo

Con palabras de resistencia y el lema “No me juzgues antes de conocerme”, inmigrantes de diferentes regiones del mundo realizaron la Duodécima Marcha de Inmigrantes en São Paulo el 2 de diciembre. El acto en la avenida Paulista, que se realiza desde 2007, reunió a colectivos, instituciones, comunidades de inmigrantes y simpatizantes.

Según estimaciones de la Polícia Federal, 385 000 de los cerca de 1,8 millones de inmigrantes que viven en Brasil están en São Paulo. El número incluye a refugiados y solicitantes de asilo.

La avenida más famosa de São Paulo, la avenida Paulista, recibió por tercera vez la Marcha de los Inmigrantes.
Crédito: Pâmela Vespoli/MigraMundo

Lucha por los derechos

Al micrófono, los inmigrantes contaron cómo se sienten con relación a los prejuicios que viven en el día a día, cómo les gustaría que los vieran los brasileños y que comprendieran su lucha por sus derechos: derecho al voto, la regulamentación de la ley de migraciones de forma humana y democrática, el fin de la deportación, del trabajo esclavo y de exploración de inmigrantes y refugiados.

Lassana Kone, 34 años, de Mauritania, reivindica la calidad de trabajo y el derecho a tener documentos. Se mantiene con trabajos informales como vendedor de esfihas, pues no puede regularizar su situación por la burocracia del país. “Vine a mostrar que estoy aquí”, dijo.

Según la concejala Juliana Cardoso, del Partido de los Trabajadores, que integra Comisión de Derechos Humanos de la Cámara Municipal, ha discutido los problemas de los inmigrantes que llegan a São Paulo. “La gente sabe que no hay presupuesto para estos pedidos de derechos humanos, sobre todo para la coordinación de los inmigrantes”, citó.

Juliana refiere que el Centro de Referencia y Acogida del Inmigrante (CRAI) de la ciudad tiene pocos recursos para los servicios que presta. Se hizo un mensaje final para solicitar que la CRAI incluya la política de los inmigrantes en el prespuesto.

Representatividad doble

“También somos personas que aportamos a la sociedad, también pagamos impuestos, trabajamos duro duro duro. Trabajamos bastante por un país mejor porque es nuestra nueva casa”, dice Remberto Suaréz Roca, también conocido como la drag queen Florencia, que llegó de Bolivia cuatro años antes.

Como Florência, Remberto transmite su mensaje a diferentes públicos. En agosto, fue una de las vencedoras del Sétimo Festival de Música y Poesía del Inmigrante. “Ser inmigrante no es solamente esclavitud, no es solamente sufrimiento, también es alegria, es diversidad. Estamos aqui para dar amor y alegría, y eso es lo que muestra mi personaje”.

“Soy inmigrante, soy LGBT = soy inmigrante LGBT, y juntos somos más resistencia”. Remberto Suaréz Roca participa por primera vez en la marcha. | Foto: Pâmela Vespoli/ MigraMundo.

Al comentar sobre el futuro presidente Jair Bolsonaro –-que ya calificó a los inmigrantes de “escoria“–, no deja de mostrar una sonrisa como acto de resistencia. “Con el nuevo gobierno no sabemos cómo va a ser. Como inmigrante LGBT el miedo es doble”, dice Remberto.

Para la colombiana María Paula Botero, 29 años, no es el momento de tener miedo. “El miedo es algo que destruye a la gente. Necesitamos estar orgullosos de lo que somos y hay que tener dignidad”, afirma María Paula, representante del colectivo Red de Mujeres Inmigrantes Lésbicas y Bisexuales.

La activista dice que fue a la marcha porque quiere visibilidad. “Normalmente, son espacios de hombres con voces de hombres. No necesitamos eso, tenemos voz y todas las capacidades y potencialidades del mundo para hacer lo que podemos hacer”.

Compartir sus culturas

Vestida com ropa típica de Nicaragua, Ana Carolina Hidalgo Torai agradeció con una danza al país donde vive hace ya 36 años. Según ella, la cultura de su país es rica en paz, amor y unión, y es lo que desea a los brasileños. “Esa marcha maravillosa nos da la oportunidad de expresar nuestro sentimiento y agradecimiento a Brasil”.

Ana Carolina Hidalgo Torai presenta danza folclórica de Nicaragua durante la marcha | Foto: Pâmela Vespoli/MigraMundo

El joven boliviano Christian Jhoel Acho Aliaga también expuso sus tradiciones con danza. Aunque admitió tener pocos recuerdos de su infancia, pues llegó a Brasil a los once años, dice estar muy orgulloso de sus raíces y le gustaría transmitirlo a otros bolivianos que también llegaron muy jóvenes.

“Hay niños que tienen vergüenza de decir que son bolivianos porque no saben cuánta riqueza tiene el país. Cada país tiene una riqueza, todos son bonitos, y tenemos que estar orgullosos por eso”, dice.

Para Christian, que complía 19 años el día de la marcha, fue más especial. Su sobrenome de origen indígena, “Acho”, significa “flor que está naciendo”. Es estudiante de derecho y quiere ayudar con leyes para migrantes, dice que así crea sus raíces y quiere retribuir a Brasil.

La marcha es también una oportunidad de llamar la atencion de brasileños sobre la situación de otros países, como es el caso de Guinea, donde nació Alga Umaru Balde. Tras mucho esfuerzo, Alga logro su doble nacionalidad y hoy es brasileño, cuenta emocionado. “No somos un peligro para Brasil, queremos ayudar a construir también”.

Evaluación

Según Roque Patussi, brasileño y coordinador del Centro de Apoyo Pastoral del Migrante (CAMI), uno de los grupos organizadores de la marcha, se superaron las expectativas. Especialmente, por la participación de los mismos migrantes que reconocen la marcha como un medio para que su voz se escuche en el espacio público.

“Cada vez hay más comunidades de inmigrantes en la marcha, antes solamente nosotros estábamos. Hoy, ellos hacen todo, organizan y presionan. Nuestro papel es ayudar a orientar y ayudar a toda la movilización que hace la marcha”, explica Patussi.

Entre las demoras que tuvo el equipo organizador las peores fueron con el poder público, que retrasó las licencias y delimitó la manifestación a un espacio muy pequeño.

Para Elvira Riba Hernandez, representante del Equipo de Base Warmis-Convergencia de Culturas, la marcha es un acto muy importante, pero los inmigrantes no se deben unir solamente ahí. Deben buscar espacios de movilización para enfrentar lo que está por venir pues los espacios no están formados.

“Estamos en un momento político muy delicado. Sabemos que ya hay personas hostilizadas en espacios públicos por un discurso de odio que está muy acentuado”, afirma la costarricense.

Elvira Riba Hernandez enseña desde muy niño a su hijo la importancia de reivindicar los derechos de sus antepasados | Foto: Pâmela Vespoli/MigraMundo

Este texto fue publicado originalmente en el sitio web MigraMundo y se reproduce en Global Voices por un convenio de asociación.

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