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Avión con siete indígenas desaparece en la selva amazonica de Brasil y nadie habla al respecto

Zona donde desapareció el avión en Amapá, norte de Brasil | Imagen: Reproducción/Google Maps

El 2 de diciembre de 2018, un pequeño avión despegó de la aldea Matawaré, en el corazón de la selva amazónica, en el estado de Amapá, al norte de Brasil. Viajaban una mujer indígena de la etnia akuriyó, su yerno y una familia de la etnia tiriyó –un profesor, su esposa y sus tres niños. El piloto era Jeziel Barbosa de Moura, de 61 años, conocedor de la región.

Los indígenas de la región acostumbran arrendar vuelos en las aldeas más alejadas hasta Laranjal do Jari, de donde recorren cuatro horas en auto a la capital del estado, Macapá. Una hora de vuelo fletado puede llegar a los 3000 reales (cerca de 770 dólares). A los 25 minutos de la partida, Jeziel informó por radio que debía hacer un aterrizaje de emergencia. Fue el último contacto con el avión. Según informaciones del sitio web G1, la nave volaba clandestinamente y no había informado del trayecto que iba a seguir.

Quince días después, 128 horas de vuelo después, la Fuerza Aérea Brasileña anunció que suspendía la búsqueda de sobrevivientes. Dos aviones y un helicóptero recorrieron una zona de 12 500 kilômetros cuadrados, algo como 12 000 campos de futbol. No obstante, la tupida selva dificultó los trabajos.

Según Agência Brasil, amigos del piloto e indígenas de cuatro etnias –apalai, akuriyó, tiriyó y waiana– continúan la búsqueda por cuenta propia por vía terrestre. La Articulación de Pueblos y Organizaciones Indígenas del Estado de Amapá y el Norte de Pará publicó una nota de repudio a la decisión de la Fuerza Aérea de suspender la búsqueda.

El grupo expresó que la falta de una regularización de pistas de aterrizaje de las comunidades indígenas puede haber dificultado los trabajos de rescate. Se trata de un pedido antiguo. De acuerdo con G1, el Ministerio Público Federal dice que hay 249 pistas de aterrizaje no regularizadas en tierras indígenas en todo Brasil. Solamente en Amapá, “hay 17 pistas irregulares, usadas para transporte de profesionales de la salud, educación y los propios indígenas”.

El caso, pese a aparecer en algunos sitios y diarios nacionales, no mereció titulares. Ocho personas desaparecen en la mayor selva del mundo y la mayoría del país no se dio cuenta de lo ocurrido.

El lado de las familias

El sitio G1, que viene informando sobre el caso, se reunió con familiares de los indígenas y del piloto. Todos expresaron su “desesperación” y que esperaban ayuda del Ejército para buscar a los desaparecidos en la tupida selva. El miedo aumenta pues están contra el tiempo.

Flávia Moura, hija del piloto, dijo:

Meu pai conhece a região, já voa há bastante tempo, então a gente sabe que ele deu o jeito dele de pousar em algum lugar, só que na selva é difícil encontrar. A gente sabe a dificuldade no resgate aéreo, mas queremos encontrá-lo, por isso a gente reuniu alguns garimpeiros e índios amigos do meu pai, que estão na mata. Só que a gente quer ajuda do Exército que tem preparo pra isso.

Mi padre conoce la región, vuela desde hace bastante tiempo, sabemos que intentó aterrizar en algún lugar, pero que en la selva es difícil encontrar. Sabemos de las dificuldades del rescate aéreo, pero queremos encontrarlo, por eso hemos reunido a varios exploradores e indígenas amigos de mi padre, que están en la selva. Pero queremos la ayuda del Ejército, que está preparado para eso.

Sataraki Akuriyó, hijo de la pasajera de mayor edad, declaró:

Minha mãe não vou ver mais, por isso queria encontrar ao menos o avião ou o corpo falecido. Desde que eles caíram estou sofrendo muito.

No voy a volver a ver a mi madre, pero eso quería encontrar al menos el avión o su cuerpo. Desde que cayeron, estoy sufriendo mucho.

El silencio

El mismo día del anúncio de suspensión de la búsqueda, el presidente electo Jair Bolsonaro, que asumirá la presidencia de Brasil en enero, anunció que pretendía revisar la demarcación de la reserva indígena Raposa Terra do Sol para explorarla de “forma racional”.

En sus 1,7 millones de hectáreas, viven cerca de 17 000 indígenas de cinco etnias –macuxi, wapixana, ingarikó, taurepang y patamona. El abogado Lucio Augusto Villela da Costa recuerda que el lugar es “conocido por ser rico en minerales como estaño, diamante, oro, niobio, zinc, caolina, amatista, cobre, diatomito, barita, molibdeno, titanio, calcáreo, además de contar con la segunda mayor reserva de uranio del planeta”.

La idea de explorar la tierra, según los especialistas, es “inconstitucional” por ley brasileña. Iría contra el artículo de la Constitución que confiere a los indígenas el derecho a “tener tierras, modo de vida y tradiciones”.

Días antes, el sitio web De Olho nos Ruralistas, que informa sobre conflictos de tierra y política de Brasil, entrevistó a la antropóloga Denise Fajardo, investigadora del Instituto Iepé, sobre el caso del avión. Para ella, la política actual de Brasil y la manera en que se está informando del caso no están aisladas:



Não se fala sobre o assunto porque a vida dos indígenas não importa nesse momento, vivemos um período anti-indígena e eles são considerados um obstáculo para o desenvolvimento do país. Podemos traçar paralelos até com os meninos perdidos em uma caverna na Tailândia, que teve mais a atenção da imprensa.



No se habla sobre el asunto porque la vida de los indígenas no importa en este momento, vivimos un período antiindígena y se les considera un obstáculo para el desarrollo del país. Podemos trazar paralelos con los niños perdidos en una cueva de Tailandia, que tuvo más atención de la prensa.

Además, explicó que es común que los indígenas de la región salgan de sus aldeas para tratar asuntos particulares y que ahí se sientan aislados.



O Parque Nacional Montanhas do Tumucumaque é uma pequena área que pertence à eles e foi onde o Estado os colocou, ou melhor, onde o Estado os isolou. A região é de difícil acesso e não se fornecem meios de locomoção a essa população, que fica confinada lá na Aldeia.



El Parque Nacional Montañas de Tumucumaque es una pequeña zona que les pertenece y fue donde el Estado los instaló, mejor dicho, donde el Estado los aisló. La región es de difícil acesso y no se les da medios de locomoción a esta población, que queda confinada a la aldea.

La aldea Mataware, de donde partió el avión desaparecido, solamente es acesíble por canoa o avión. La noche del lunes 17 de diciembre, otro avión con indígenas sufrió un accidente en la Amazonía, cerca de la frontera con el Perú. Sus tres ocupantes fueron rescatados con vida por la Fuerza Aérea.

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