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Tonadas navideñas por excelencia de Trinidad y Tobago

Categorías: Caribe, Trinidad y Tobago, Medios ciudadanos, Música
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Flores de pascua rojas son populares plantas de maceta, sobre todo en época navideña. Foto de Guilherme Cardoso, CC BY-NC 2.0.

Las festividades navideñas en Trinidad y Tobago son una mezcla mágica de familia, amigos, comida y diversión, todo reunido por un ingrediente clave — ¡música! Olvídate de Jingle Bells [2] y Santa Claus viene a la ciudad [3]; las favoritas locales, desde baladas tradicionales a soca parang, están llenas de sabor caribeño.

Esta es nuestra selección (sin orden en particular) de las tonadas más originales de las fiestas. Sin estas tonadas… ¡simplemente no sería una Navidad trinitense!

1. Bebe un ron — Lord Kitchener

Es tal vez la canción navideña trinitense más icónica. Del tiempo en que el gran maestro de calipso canta a voz en cuello “Mooma, mooma…”, tenemos ganas de unirnos a su “nene” en la madre patria, ¡que se fastidie el invierno duro! Kitchener [4], ampliamente considerado como el mejor calipsoniano después de la guerra, capta perfectamente el aislamiento que debe haber pasado la generación Windrush [5] —sobre todo en Navidad— y hábilmente le permite superarlo con las queridas tradiciones culturales: “Bebe un ron y un ponche y una crema, bebe un ron … ¡no es momento de escalofríos!”. Hasta en un gris y frío invierno londinense, esta canción te calentará el corazón.

2. Oh, quisiera volver a ser niño — Kelwyn Hutcheon

Kelwyn Hutcheon es la versión trinitense de Frank Sinatra [6], su melodiosa voz evoca todo lo que es único de la celebración de Navidad en esa parte del mundo: entre flores de pascua rojas y latas de aceite, la canción es nostálgica para Trinidad de tiempos antiguos, y captura la magia de las fiestas como vistas a través de los ojos de un niño. Es una melodía maravillosamente romántica que te tendrá meciéndote mientras inicias tus preparaciones navideñas.

3. La gaita — Lara Brothers

Este colorido grupos es a la música parang [7] lo que The Beatles [8] son al género del pop/rock, pero su sonido [9] no es de las Tierras Altas escocesas. Los vivaces instrumentos de cuerda (cuatro y guitarra) atraen al oyente, con las claves (conocidas como “toc toc”) y el bajo indígena que definen al parang, se aferran al ritmo rústico de este híbrido amerindio, latinoamericana y africano. El brillo de la instrumentación es cautivante.

4. Hurra, Hurra — Singing Francine

El distintivo ritmo en guitarra que presenta esta canción pondrá hasta al Grinch [10] de buen humor. Francine toca la verdadera razón de la época: “Hurra, hurra, hurra, hurra, hurra dicen, nuestro Salvador nació hoy”. Además de la voz empalagosa de Francine, la genialidad de esta tonada es que sus mensajes religiosos se ponen en un ritmo que te invitan a bailar, lo que la convierte en trinibagoniana por excelencia.

5. Hooray, Hoorah — Daisy Voisin

No confundir con la melodía anterior, es la reina del parang [11] en su mejor expresión. La voz almibarada pero imponente voz de Voisin toma el control y lleva la canción exactamente a donde debe ir. Su pronunciación del español es impecable, su alegría es perceptibe. Cuando interviene con su conocido “Ohhhhhhhhhhh…”, una nota penetrante que se impone a la firme percusión y ululares vocales de fondo, te preguntas cómo hubo Navidad sin la exuberancia de la música.

6. Alrededor de mi árbol de Navidad — Lennox Grey

Si se trata de acordes menores y campanadas de iglesia, la riqueza de la voz de Grey o las imágenes de una Navidad caribeña, sin duda esta está entre las favoritas. En esta melodía, el mensaje navideño brilla a través de las rutinas diarias de la época –los niños ríen y tiran de “Santa Claus ”, los olores que emanan de la cocina, presentes y presencia– hacen de la canción una de las más solicitadas de la temporada.

7. Ah, quiero un pedazo de cerdo — Scrunter

La emoción que muchos trinitenses sienten alrededor de la Navidad es lo que aviva este bullicioso estribillo de Scrunter, calipsoniano que estupendo en el híbrido soca/parang. ¿Qué quiere para Navidad? “Un pedazo de cerdo”, puro y simple. Nada de manicou [12], ni callaloo [13], denle al hombre su jamón. Pero es interesante que esta canción aborda detalles específicos, se trata de la sensación de camaradería y buena voluntad que hay en época de Navidad.

8. Navidad en plaza Sésamo — Relator

Esta actuación estrafalaria y estupenda engancha inmediatamente a los niños —y los adultos rien también. Contada desde el punto de vista de Oscar el Gruñón [14], que lucha contra el espíritu de la Navidad con uñas y dientes: “No existe eso de Santa Claus bueno, toma este consejo de Oscar, no hay Navidad en plaza Sésamo”. Después de todo, no todos están en Navidad, y esta es una de las pocas canciones que hace que esté bien ser gruñón (aunque al final, Oscar se rinde).

Otras canciones navideñas notables de Relator incluyen “La Nvidad es tuya, la Navidad es mía” [15], y “Botella y cuchara” [16] —oda al modesto “instrumento” que le da al parang (y otras formas de música caribeña) su acesibilidad y, por extensión, su corazón.

9. Es Navidad — Baron

A Baron se le conoce como el “hombre de soca más dulce”, y mezcla perfectamente soca y parang en esta querida cancioncilla. Desde saludar al vecino y tomar el “juego de lima” juntos (con cantidades necesarias de alcohol), al alegre estribillo de “Oy yo yo, ay yay yay”, es imposible no quedar atrapado en el espíritu navideño. Después de todo, “es Navidad, ¡feliz Navidad!”.

Baron también rinde homenaje al parang en otro favorito navideño, “Ven, ande [17], en la que intenta compartir su amor a la música con la pareja mietnras se dejan llevar.

10. Navidad en la colina — Johnny Gonsalves y amigos, y Nigel Ferreira

Esta canción refuta la comparación de la “Blanca Navidad” [18] que ha inundado [19] la narrativa de la cultura popular de la temporada navideña. “No cae nieve, no se asan castañas, no hay fuego en el hogar”, comienza la canción, y luego explica que la Navidad es donde “te sientas como en casa”. El mensaje es que el amor y la pertenencia son el centro de las fiestas. Una oda a los recuerdos navideños de la infancia del compositor, llena de esperanza, alegría y gratitud… ¿acaso la Navidad no se trata realmente de eso?

Nota de la editora: Una versión de este artículo se publicó [20] antes de ser adaptada para Global Voices.