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Voto de “no confianza” tiene a la política de Guyana en territorio no explorado

Parlamento de Guyana. Foto de Scott Stadum, CC BY-NC 2.0.

El 21 de diciembre de 2018, los 65 parlamentarios de Guyana se reunieron para votar una moción de no confianza planteada por el opositor Partido Progresista del Pueblo contra la coalición gobernante, Alianza para la Unidad Nacional (APNU).

Con un voto por el sí del parlamentario Charandass Persaud, de la Alianza para el Cambio, partido político que integra la coalición gobernante, la moción de no confiaza pasó de 33 a 32, y dejó al Gobierno en caos y ante la perspectiva de una elección general.

Constitucionalmente, se deben realizar elecciones en el término de 90 días — en marzo de 2019 a más tardar. Por su parte, Persaud huyó de Guyana pues dice que teme por su vida. Esto pese a la revelación del periodista Freddie Kissoon de que Persaud había mencionado sus intenciones de formar una nuevo partido político para disputar las elecciones generales de 2019.

La movida llegó en medio de una andanada de acusaciones de corrupción contra el Gobierno del líder opositor, Bharrat Jagdeo, y de preocupaciones de alza de impuestos, pérdida de empleos y aumento del costo de vida.

Sin embargo, hubo especulaciones de que con Guyana a punto de convertirse en importante productor de petróleo, el Partido Progresista del Pueblo de Jagdeo podría querer regresar al Gobierno (su gobierno, destituido del cargo en 2015, estuvo bajo detallada observación por corrupción y matanzas extrajudiciales).

Antes de la votación, la coalición gobernante dejó en claro que “no estaba en venta”, pero ha habido especulación en línea de que —pese a la insistencia de Persaud de que emitió un voto de conciencia— su voto de no confianza fue comprado. No hay evidencia de esto.

Por su parte, Jagdeo sugirió que la decisión de Persaud puede haberse visto influenciada por el despido de miles de trabajadores azucareros en su circunscripción. De todas maneras. algunos observadores consideran que si Persaud no estaba contanto con cómo el Gobierno manejaba algunos sectores, abstenerse de votar hubiera enviado un fuerte mensaje sin minar a su propio régimen.

Aunque el Gobierno calificó la moción de no confianza como “hipócrita” y una “distracción”, Guyana se encuentra ahora en territorio no explorado.

Un editorial de Stabroek News opinó que es “alentador que el presidente Granger y su gobierno hayan aceptado inmediatamente el resultado de las elecciones y se haya comprometido a cumplir con las estipulaciones constitucionales”, pues dijo “esto es buena señal para el país”.

La moción — ¿pasó o no?

Aunque el Gobierno reconoció el resultado de la votación, algunas voces empezaron a refutarla. El abogado Nigel Hughes, cuya esposa es ministra de Gobierno, sugirió que “para que una moción de no confianza se apruebe y sea válida, debe contar con un voto más que la mitad del pleno [—] 34 votos”:

The house voted 33:32

33 is a rounding down of what constitutes half of the house.

The motion consequently was not carried.

La cámara votó 33:32.

Treinta y tres es redondear hacia abajo lo que constituye la mitad de la cámara.

Por lo tanto, la moción no se sostuvo.

Al comienzo, Ralph Ramkarran, abogado y expresidente de la Asamblea Nacional de Guyana, pareció coincidir, pero corrigió su postura en Facebook:

For a no confidence motion to succeed Article 106(6) of the Constitution requires ‘the vote of a majority of all the elected members of the National Assembly…’ 33 as against 32 is a majority. When I said that two votes were required for the no confidence motion to succeed, I was obviously wrong. I meant two abstentions.

Según el artículo 106(6) de la Constitución, para que una moción de no confianza prospere se requiere el ‘voto de una mayoría de todos los miembro elegidos a la Asamblea Nacional…’. 33 contra 32 es mayoría. Cuando dije que se necesitaban dos votos para que la moción de no confianza prosperara, obviamente estaba equivocado. Quise decir dos abstenciones.

Luego expresó que el problema mayor era el gobierno de mayoría de un partido en el país.

Puntos débiles

El resultado mostró el desacuerdo que hay dentro de la coalición gobernante. En 2018, por ejemplo, algunos columnistas afiliados con la coalición, fueron despedidos del diario estatal Guyana Chronicle, decisión que se piensa fue para silenciar sus críticas al Gobierno.

Entonces, la Alianza para el Cambio decidió impugnar las elecciones de Gobiernos locales de noviembre. Este esfuerzo solitario tuvo un alto costo, y mostró las tensas relaciones de la coalición y dejó de lado la fachada de un liderazgo unido. Las elecciones de Gobiernos locales también revelaron ganancias del Partido Progresista del Pueblo en algunas zonas, como Berbice. Aunque la región siempre ha sido bastión de Partido Progresista del Pueblo, la coalición pensó que ganó algo en la zona en 2015 por la presencia de Moses Nagamootoo, el actual primer ministro, pero las elecciones locales cambiaron esa creencia. En palabras del autor Ruel Johnson:

People treating Charandass Persaud's betrayal as if it's the disease itself as opposed to a symptom of it. Carry on. Let one man's action suddenly erode all the dysfunction that preceded it.

Están tratando la traición de Charandass Persaud como si fuera la enfermedad y no un síntoma. Avancen. Dejen que la acción de un hombre afecte repentinamente toda la disfunción que precedió.

Johnson agregó: “en cualquier elección que realice en la primera mitad de 2019, ganará el Partido Progresista del Pueblo … Se debe formar un nuevo movimiento político — sin  dinosaurios, oportunistas, aventureros ni emprendedores étnicos”.

En un país con una historia complicada de política basada en la raza, la étnica demográfica de Guyana puede influir fuertemente en las próximas elecciones. Los indo-guyaneses componen cerca del 44 % de la población, y los descendientes de africanos llegan alrededor del 30 %, con lo que el opositor Partido Progresista del Pueblo (con una fuerte base de apoyo india) podriá lograr la mayoría de votos en una elección general, pero eso no representa necesariamente una mayoría en el Parlamento. Es más, el anterior régimen del Partido Progresista del Pueblo era un gobierno minoritario.

Por lo tanto, en algunos ámbitos, se está criticando el voto de Persaud como una acción política para cambiar el equilibrio de poder en el Parlamento.

Tal vez, la perturbadora retórica basada en la raza en medios sociales ha avivado la narrativa de que los indo y afro-guyaneses siempre apoyarán a los suyos. En Facebook, el usuario Michael Xavier comentó:

We have become so fragmented as a people that everytime there is an elections upcoming we see the ugly side of people. We can't blame the Politicans who capitalize on this, that's on us. We have to be different if we wish to see a better Guyana.

Nos hemos vuelto un pueblo tan fragmentado que cada vez que vienen elecciones vemos el lado feo de la gente. No podemos culpar a los políticos que capitalizan esto, somos nosotros. Debemos ser diferentes si queremos ver una mejor Guyana.

En medios sociales, varios sintieron que la manera de salir del laberinto son los jóvenes.

En una actualización de Facebook, Elsie A. Harry también se dirigió a los jóvenes, y Joel Hinds publicó una lista de preguntas que cree que los jóvenes deben hacer a sus líderes antes de las elecciones de 2019.

Qué sigue

Según la Constitución del país, el presidente y miembros del gabiente deben renunciar, pero eso no significa que Guyana esté sin gobierno. El actual régimen ejerce un rol de custodio, para atender las necesidades diarias de manejar un país que se prepara para elecciones generales. El trabajo relacionado con el nuevo sector de gas y petróleo de Guyana, que aún necesita adecuada legislación que lo proteja, tiene prioridad, sobre todo dado que Exxon Mobil planea empezar producción costera en 2020.

Sin embargo, hay preocupación por la capacidad de la Comisión Electoral de Guyana “de reactivar la maquinaria electoral para las elecciones generales”, sobre todo porque el presidente está enfermo, por lo que se postergaron las reuniones hasta enero de 2019.

El lado positivo

Según el veterano periodista Wesley Gibbings, que ha informado de varias elecciones guyanesas, el caos político resultante del voto de no confianza puede tener un lado positivo. En conversación por WhatsApp con Global Voices, Gibbings elogió el hecho de que en elecciones anteriores, el desempeño de los medios de Guyana se relacionó directamente con la integridad del proceso electoral y la aceptación pública de su resultado, como lo determinó el Centro Carter, organización de derechos humanos estadounidense.

Además de los profesionales de medios regionales, la organización ayudó a establecer un sistema de seguimiento de medios con un estricto código de conducta periodístico específico para cobertura de elecciones. El sistema rastrea cuántos artículos se publicaron o transmitieron y puede identificar a quién citaron, lo que ayuda a asegurar un informe equlibrado.

Si continúa el debate público, Guyana puede encontrarse atrapada en viejas políticos y temores. En los días antes a la Navidad, las calles de la capital, Georgetown —por lo general llenas de compradores de último minuto— estaban vacías.

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