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Periódico comunitario no deja que Brasil olvide su peor desastre ecológico

Marcelina Xavier, que tuvo que agarrarse a un árbol de aguacate para salvar su vida, sostiene una copia de A Sirene. Imagen: Daniela Felix/Jornal A Sirene, usada con permiso.

Era el 5 de noviembre de 2015, una tarde de domingo, cuando Marcelina Xavier, de 76 años, se vio aferrándose a un árbol de aguacate para salvar su vida mientras toneladas de residuos mineros destruían su pueblo, Bento Rodrigues. Con el fémur roto, rezó hasta que la rescataron. Marcelina estaba en el centro del peor desastre ecológico de la historia de Brasil.

Aquel día, colapsó una presa minera de mineral de hierro localizado apenas a kilómetros río arriba. En cuestión de minutos, 50 millones de toneladas de relave fueron vertidos en el río Doce (río Dulce), que baña 230 ciudades de dos estados. Esto equivale a “20 000 piscinas olímpicas de residuos de lodo tóxico que contaminó suelos, ríos y sistemas de agua en un área de más de 850 kilómetros”, según un informe de Naciones Unidas. Diecinueve personas perdieron la vida en el desastre.

La historia de Marcelina fue contada en la primera edición de A Sirene (La Sirena), noticiario mensual dirigido por un grupo de personas afectadas por la tragedia en colaboración con estudiantes de periodismo. La publicación se fundó tres meses después del desastre e informó acerca de novedades relacionadas, como el estado de las demandas y las historias de los sobrevivientes. Se publica el día 5 de cada mes, para marcar la fecha de la tragedia. Su lema es “para no olvidarnos”.

Portada de la primera edición de A Sirene. Imagen: A Sirene, usada con autorización.

La iniciativa nació de un taller con un grupo local de fotografía, donde los sobrevivientes hicieron patente la preocupación con respecto cómo los medios más importantes de Brasil relataban sus historias. En una entrevista a través de correo electrónico con Global Voices, el equipo de Sirene dijo que los sucesos del 5 de noviembre revelaron lo poco preparados que pueden llegar a estar los periodistas cuando les toca cubrir grandes catástrofes mineras:

Ainda que vemos um esforço da grande mídia para tentar divulgar as informações sobre o que aconteceu/ce em Mariana (e outras cidades atingidas de Minas Gerais e do Espírito Santo), é insuficiente o modo como ela tenta representar os dois lados da situação. Primeiro, porque existe uma desigualdade clara em relação aos espaços de fala dos(as) atingidos(as) e das empresas responsáveis pelo rompimento, então, é como se a grande mídia ao usar o sistema de imparcialidade assumisse a vantagem que as mineradoras já têm. Segundo, porque normalmente a grande mídia já chega no território atingido com pautas pré-determinadas, e dificilmente eles mudam a angulação para aquilo que de fato importa para os(as) atingidos(as), suas pautas, suas causas, suas lutas. A distância, às vezes, a urgência dos veículos, com bem se sabe, acabam atropelando alguns processos essenciais do jornalismo, como o de ouvir as pessoas envolvidas, por exemplo.

Aunque vemos un esfuerzo de los grandes medios para divulgar la información acerca de lo ocurrido en Mariana (y otras ciudades afectadas de Minas Gerais y de Espírito Santo), la forma en que trata de representar los dos lados de la situación es insuficiente. Primero, porque existe una clara desigualdad en relación al espacio del que disponen para hablar los afectados y las empresas responsables por el colapso. Así, es como si los grandes medios, al usar este sistema de imparcialidad, reforzara una ventaja que las mineras ya gozan. Segundo, porque normalmente los grandes medios ya llegan al territorio afectado con pautas predeterminadas, y difícilmente cambian el enfoque para centrarse en lo que realmente importa a los damnificados, sus objetivos, sus ideales, sus luchas. La distancia, a veces, la urgencia de los medios, como bien se sabe, acaban atropellando algunos procesos esenciales del periodismo, como el escuchar a las personas involucradas, por ejemplo.

Sus noticias van desde historias de los árboles arrancados a cómo un bufete de abogados de Londres está demandando a BHP Billiton, una de las entidades matrices del gestor de la presa: Samarco. También tienen personal que explica terminología legal, además de perfiles personales, como el de Geralda Bartolomeu, sobreviviente de 97 años.

Una atrevida innovación que ha introducido la publicación es la firma de los artículos, que comparten reporteros y fuentes. Las fuentes siempre aprueban el contenido antes de que se publique un artículo. En general, el periódico no pretende ser un medio neutral. Otro ejemplo de esto es cómo el desastre se cataloga siempre como “un delito”.

Como han dicho a Global Voices, uno de los logros más significativos de la publicación es mantener un archivo público de la lucha de la comunidad para asegurar sus derechos y conseguir indemnizaciones totales por los daños:

É possível por meio das edições do jornal entender os principais acontecimentos na vida desses atingidos(as), principalmente dos moradores de Mariana e Barra Longa. Ainda que de maneira insuficiente, por se tratar de um veículo independente e com poucos recursos, há um apanhado significativo dos momentos de dor e de alegria experimentado por essas pessoas.

A través de las ediciones del periódico, es posible entender los principales acontecimientos en la vida de los afectados, principalmente quienes viven en Mariana y Barra Longa. Aunque de manera insuficiente, por tratarse de un medio independiente y con pocos recursos, ofrece una visión general de los momentos de dolor y de alegría experimentados por estas personas.

Colaboradoes de A Sirene en su primera sala de redacción en la Universidad de Ouro Preto. Imagen: Jornal A Sirene, usada con permiso.

El proyecto está coordinado por un periodista y dos editores en jefe, estos últimos siempre son personas afectadas por el desastre. Antes de ubicar su propia oficina en Mariana, utilizaban como sala de redacción un laboratorio de informática en la Universidad de Ouro Preto.

Los supervivientes esperan indemnizaciones

En octubre de 2018, Samarco por fin llegó a un acuerdo con los fiscales brasileños con respecto a las compensaciones debidas. Esto ha ocurrido tres años después del mortal incidente, y no será completado hasta dentro de otro año más. Alrededor de 4000 personas podrían llegar a exigir indemnizaciones, según dice la fiscalía. Y unas 500 000 personas de dos estados brasileños se vieron directa o indirectamente afectadas por el accidente. El nivel de contaminación de la cuenca del río Doce sigue siendo incierto.

Pero la batalla no ha terminado. Los próximos pasos para estas comunidades son, primero, hacer que las autoridades aseguren sus derechos de propiedad a las tierras donde alguna vez estuvieron sus hogares, y, segundo, que las ruinas de sus pueblos sean reconocidos oficialmente como lugares de recuerdo de la tragedia.

Mujer lee el periódico escrito por su comunidad. Imagen: Lucas de Godoy/Jornal A Sirene, usada con autorización.

El equipo de Siren explica:

Nesse sentido, o que assistimos são as vitórias das empresas responsáveis pelo crime em relação ao controle e posse das terras, o quanto elas atingiram esses espaços e hoje parecem ser as donas deles. Ou seja, existe uma grande inversão dos valores, para quase tudo o que envolve esse crime de Fundão. No caso das memórias não é diferente. Mas, nem por isso achamos que o tema seja algo que as comunidades vão abrir mão, acreditamos que elas irão lutar por essas memórias, porque entenderam antes de todos nós que sem elas será muito mais difícil retomarem a vida de antes. (…) o objetivo do jornal, hoje, mais do nunca, é esse, o de não esquecer!

En ese aspecto, lo que vemos son las victorias de las empresas responsables por el crimen en relación al control y posesión de las tierras, cuánto dañaron esos espacios de los que ahora parecen ser dueños. Es decir, existe una gran inversión de los valores con respecto a casi todo lo que rodea este crimen de Fundão. En el caso de la memoria no es diferente. Pero no creemos que sea un tema en el que las comunidades vayan a rendirse, pensamos que lucharan por esa memoria, porque entendieron antes que nosotros que sin ellas sería mucho más difícil volver a la vida de antes. (…) el objetivo del periódico, hoy más que nunca, es ese, ¡no olvidar!

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