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Vejez, discurso de odio y libertad de prensa: Aspectos críticos para las elecciones presidenciales de Nigeria de 2019

Votantes acuden a las urnas en las elecciones presidenciales de Nigeria del 28 de marzo de 2015, en Abuja, Nigeria. Foto de US Embassy/Idika Onyukwu. Atribución de la imagen (CC BY-NC 2.0)

Nigeria tendrá elecciones presidenciales el 16 de febrero de 2019, y todos los ojos están sobre el país pues será una prueba de la solidez de sus normas, valores y unidad democrática.

Este año, de un total de 73 candidatos presidenciales, hay cinco contendientes que se destacan; dos de los más importantes incluyen al presidente actual Muhammadu Buhari (Congreso de Todos los Progresistas) y el opositor y exvicepresidente Atiku Abubakar (Partido Democrático Popular).

Los otros tres candidatos, Obiageli Ezekwesili, Kingsley Moghalu y Omoyole Sowore, fueron denominados la “tercera fuerza” por su escasa experiencia política, pero igual plantean una competencia importante.

En medio de la cacofonía de las campañas electorales y la consiguiente pasión de sus simpatizantes, en línea y fuera de línea, hay asuntos claves que se pierden con tanto ruido.

Síndrome del hombre fuerte viejo

Los dos principales contendientes nigerianos, Buhari, de 76años, y Atiku, de 72, tienen una larga trayectoria de participación política en Nigeria, lo cual genera dudas sobre la salud y la longevidad de los candidatos presidenciales.

El final de los gobernantes prolongados, como el presidente sudafricano Jacob Zuma, de 76 años, y el de Zimbabue, Robert Mugabe, que a sus 94 años fue obligado a dejar el poder tras 37 años en la presidencia, se ha sentido como el fin de los regímenes liderados por los viejos hombres fuertes de África. Pero la esperanza no duró mucho. Paul Biya, de 84 años, fue reelecto presidente de Camerún y se convirtió en el líder político de más edad de África Subsahariana.

La salud de los líderes nigerianos se ha vuelto un importante factor político luego de que el presidente Umaru Musa Yar’Adua falleció cuando estaba en funciones, el 5 de mayo de 2010. La enfermedad y continua ausencia de Yar’Aduav dio lugar a un vacío de poder ya que no lo había entregado a su sucesor, Goodluck Jonathan, antes de viajar al exterior para recibir tratamiento.

El actual presidente ya hizo unos diez viajes al Reino Unido para recibir tratamiento médico por una dolencia no informada. Pasó “más de 170 días en Londres con licencia médica oficial desde que asumió la presidencia en 2015″, según informa el New York Times.

¿Tienen los candidatos jóvenes mayores oportunidades? Este año, hay diez candidatos de menos de 40 años y 16 que tienen entre 45 y 49 años. Sin embargo, puede que los candidatos jóvenes no tengan éxito ya que la larga historia de gobiernos militares de Nigeria ha creado una cultura de actores políticos que cuentan con las influencias y la riqueza para financiar políticas partidarias, y cultivar eso requiere tiempo y conexiones.

Buhari y Abubakar tienen fuertes bases políticas. Buhari tiene seguidores leales en el norte del país, y Abubakar tiene mucha aceptación entre las diversas tribus y religiones. La edad no parece ser un impedimento para obtener apoyo y lealtad.

Etnicidad y religión

Nigeria es lo que se conoce como un estado con línea divisoria étnica: durante mucho tiempo, la etnicidad y la religión han tenido un papel preponderante en las elecciones y la política en general. Las elecciones de 2015 mostraron que los dos “principales contendientes recibieron votos en bloque de sus distintos estados y zonas geopolíticas”, según señala un artículo del Journal of African Elections. Además, se usaron los sentimientos étnicos para atraer a los votantes. El discurso de odio etnocéntrico surgió dentro y fuera de línea, antes y después de las elecciones presidenciales de 2015.

Asimismo, en 2017, algunos redactores nigerianos dieron voz de alarma sobre el vil discurso de odio étnico que casi consumió a la nación. El expresidente Goodluck Jonathan resultó desfavorecido en las encuestas por el mal manejo de los atentados del grupo militante islámico Boko Haram que sacudieron a la nación y causaron una ola de inseguridad. El secuestro de las estudiantes de Chibok que llevó a cabo Boko Haram provocó la indignación mundial con la etiqueta #BringBackOurGirls cuando fue evidente para los ciudadanos que la intervención del Gobierno fue casi nula.

Tanto Buhari como Abubakar se valdrán de las alianzas étnicas para ganar votos. Buhari, norteño (fulani-musulmán), mantiene a Yemi Osibanjo como candidato a la vicepresidencia para obtener votos de la región suroeste (yoruba-cristianos) del país. Abubakar, norteño (fulani-musulmán) seleccionó a un candidato a la vicepresidencia proveniente de la región sureste (igbo-cristiano).

Como Buhari y Abubakar pertenecen al mismo grupo etnoreligioso, las tensiones no son tan fuertes como en las elecciones de 2015, en las que Jonathan Goodluck, de la minoría de ijaw-cristianos del sur, se postuló frente a Buhari.

Libertad de expresión y de prensa

El gobierno de Buhari fue acusado de graves violaciones a los derechos humanos, y hubo muchas etiquetas que fueron tendencia en las redes sociales durante 2018 para exigir la liberación de los internautas y periodistas detenidos.

El 17 de marzo de 2016, el periodista nigeriano Yomi Olomofe fue víctima de una brutal golpiza y arresto, lo que fue un claro ataque a la libertad de expresión. El periodista nigeriano Daniel Elombah y su hermano Timothy Elombah fueron arrestado el día de Año Nuevo de 2017 por una historia que ni siquiera escribieron. En agosto de ese año, el comerciante nigeriano Joe Fortemose Chinakwe fue arrestado por llamar a su perro “Buhari”.

Jones Abiri, editor de Weekly Source, fue arrestado el 21 de julio de 2016 por agentes de seguridad estatal (DSS) en su oficina de Yenagoa, en el estado de Bayelsa. #FreeJonesAbiri fue tendencia durante varios días en Twitter, hasta que Abiri fue liberado el 15 de agosto de 2018, tras haber estado detenido dos años.

#FreeSamuelOgundipe también se hizo tendencia cuando la Brigada Táctica Especial de Nigeria mantuvo detenido durante tres días al periodista Samuel Ogundipeby por negarse a nombrar a sus fuentes para una historia sobre los agentes de seguridad que impidieron, con el uso de la fuerza, que los legisladores ingresaran a la Asamblea Nacional de Nigeria a comienzos de agosto de 2018.

Deji Adeyanju, activista político y miembro del partido de oposición, fue arrestado nuevamente en diciembre de 2018 y, desde entonces, permanece detenido debido a una “nueva petición”.

Buhari ha expresado abiertamente su aversión a la libertad de prensa y a la libertad de expresión. En un discurso a los abogados en 2018, declaró que “el estado de derecho debe subordinarse a la supremacía de los intereses nacionales y de seguridad”.

Por su parte, Abubakar prometió llevar una “estructura gubernamental inclusiva” que potenciará la diversidad de Nigeria y mantendrá un “entorno justo y equitativo donde un gobierno transparente proteja los derechos de todos los ciudadanos”.

Solo el tiempo dirá cómo se desarrollará todo durante el período electoral y más adelante.

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