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Tras asesinato de periodista de investigación ghanés, activistas buscan respuestas

Categorías: África Subsahariana, Ghana, Derechos humanos, Libertad de expresión, Medios ciudadanos, Periodismo y medios

Ahmed Hussein-Suale Divela. Crédito de la imagen: Comité para Proger Periodistas.

Un mes después del asesinato a tiros del periodista de investigación ghanés Ahmed Hussein-Suale Divela, ocurrido el 19 de enero de 2019, en Madina, Ghana, los activistas piden respuestas e información de las circunstancias de esta terrible muerte.

El grupo Prensa Unida por el Desarrollo realizó una caminata pacífica de solidaridad [1] en Accra a mediados de febrero como un mensaje a la policía de que los asesinos de Divela no han sido identificados ni condenados. Dicen que las caminatas continuarán hasta que el grupo tenga respuestas.

La muerte de Divela llama la atención sobre la libertad de prensa en Ghana, donde las muertes violentas de periodistas son raras, según el Comité para Proteger Periodistas [2].

Por su parte, Kofi Asante, organizador del grupo, dice que han registrado “el asesinato de 31 periodistas en Kumasi [3], algunos ocurridos en 2018, y la ironía es que Ghana ha sido reconocido como el primer país en libertad de prensa en África y el 23 del mundo”.

¿Quién era Ahmed Hussein-Suale Divela?

Ahmed Hussein-Suale Divela trabajaba en Tiger Eye Private Investigations, medio de periodismo de investigación liderado por Anas Aremeyaw Anas [4]. Su enfoque no convencional y controvertido de periodismo de investigación ha expuesto a muchas personas de alto perfil en todo África.

Divela había colaborado recientemente con un trabajo de investigación que expuso a Kwesi Nyantakyi, expresidente de la asociación de fútbol de Ghana, también exmiembro del Consejo General de la FIFA, acusado de aceptar un soborno de 65 000 dólares. El consejo de adjudicación de la FIFA dio a Nyantakyi un impedimento de por vida [5] de todas las actividades relacionadas con el fútbol.

Anas anunció el asesinato de Divela en un tuit que incluía un video adjunto que muestra al parlamentario ghanés Kennedy Agyapong [6] hablando en vivo en televisión en mayo de 2018:

Triste noticia, pero no nos silenciarán. Descansa en paz, Ahmed.

En septiembre de 2018, Divela dijo al Comité para Proteger Periodistas [11] vía WhatsApp que algunas “figuras poderosas en Ghana buscaban perjudicarlo” después de que Agyapong publicó una imagen suya en la estación NET 2 TV en mayo de 2018.

Since my image was published and [the] public was incited against me […] many people have attempted [to attack me]. These criminals after us are people who are […] associated with powers that be in Ghana and can do anything and get away with it. Indeed, it [has] been hinted in some quarters that the very man who published [my image] said he was doing everything possible to quell [my] existence.

Desde que mi imagen fue publicada y [se] incitó al público en mi contra […] muchas personas han intentado [atacarme]. Esos delincuentes que nos siguen son personas que están […] asociadas con poderes que están en Ghana y puede hacer lo que sea para salirse con la suya. Ciertamente, se [ha] insinuado en algunos lugares que el mismo hombre que publicó [mi imagen] dijo que estaba haciendo todo los posible para terminar [mi] existencia.

Las palabras de los parlamentarios tienen poder

Kennedy Agyapong, miembro del gobernante Partido Nuevo Patriótico, ha ejercido como parlamentario durante 19 años. En su lucha contra la corrupción, Agyapong es conocido por hacer acusaciones de soborno contra funcionarios políticos corruptos —sobre todo los que están dentro de su propio partido [12].

Se inició un debate sobre si los comentarios de Agyapong en televisión en vivo dirigidos a Divela pueden o no haber provocado su asesinato:

The boy is very dangerous. He lives here in Madina. If you meet him somewhere, break his ears. If he ever comes to this premises [sic], I'm telling you, beat him.

El muchacho es muy peligroso. Vive acá en Madina. Si se lo encuentran en algún lugar, rómpele las orejas. Si llega a estas instalaciones, les digo, golpeénlo.

Agyapong justificó sus acciones y dijo que sus comentarios no tenían la intención de provocar daño y se refirió a una escaramuza que supuestamente Divela tuvo una vez con miembros del personal de Agypong. En otro video [13], Agyapong sugiere que Anas es el sospechoso principal de la muerte de Divela. Se ofreció a pagar una recompensa de 100 000 cedi ghaneses [14] (cerca de 19 000 dólares estadounidenses) para quien encuentre a los asesinos de Divela como prueba de que no pidió su asesinato.

Agyapong salió de Ghana [15] después de que la policía [16] lo interrogó —él negó [17] tajantamente que estuviera huyendo de Ghana o que lo habían identificado como sospechoso.

Seis personas han sido arrestadas y puestas en libertad bajo fianza en relación con el asesinato de Divela. La policía afirmó que los arrestos [18] se “basaban en sospechas razonables”. Sin embargo, sus identidades no han sido dadas a conocer.

Periodismo peligroso

Tiger Eyes Investigations ha estado recibiendo amenazas de muerte durante varios años y se le ha acusado de usar técnicas no éticas que violan la ética periodística.

Aunque no hay evidencia para mostrar que Agyapong haya tenido conexión directa con la muerte de Divela, sus palabras tienen poder y se dijeron en una estación de televisión de su propiedad.

Un informe del Comité para Proteger Periodistas [19] revela que en 2018, cerca de 53 periodistas en todo el mundo fueron asesinados, “de los que 34 fueron asesinados en represalia por su trabajo”. Entre 2016 y 2017, 102 periodistas han muerto como resultado de su trabajo. Más de mil periodistas fueron asesinados en la última década (2006-2017), según un informe de UNESCO [20].

El asesinato del columnista de The Washington Post Jamal Ahmad Khashoggi [21] en el consulado saudita en Estambul el 2 de octubre de 2018, a mano de agentes del Gobierno saudita atrajo la ira global.

Awil Dihar Salad, veterano periodista en Somalia, fue asesinado [22] en diciembre de 2018. Salad huyó a Somalia en 2005, por temor a ser atacado, luego regresó y lo asesinaron.

En julio de 2018, mataron a tres periodistas rusos en la República Central Africana mientras “investigaban [23] las actividades del llamado grupo Wagner, grupo de contratistas militares privados”.

Realizar periodismo de investigación puede ser como firmar una orden de muerte. Muchos Gobernos africanos operan en la opacidad y se resisten firmemente a los intentos de exposición. Considerando la baja remuneración de los periodistas, para la mayoría de periodistas no tiene sentido arriesgarse a ese nivel.

De todas maneras, la muerte de Divela no se ha olvidado y su trabajo perdura. Periodistas y activistas seguirán avanzando hasta que haya una solución.