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Chalecos Amarillos: Alarmante aumento de violencia policial en Francia

Manifestación de los Chalecos Amarillos el 16 de marzo de 2019, en Paris (Foto M.A.).

Des violences policières, il y en a tous les samedis. Les gens qui sont blessés et mutilés ne sont pas des casseurs, mais des manifestants.

Todos los sábados hay violencia policial. Los heridos y mutilados no son agitadores, sino manifestantes.

El periodista independiente David Dufresne está muy enojado. Desde el inicio del movimiento de los Chalecos Amarillos, ha estado haciendo una lista de los heridos por violencia policial. El pasado 18 de marzo, como invitado de la cadena radial France Inter, explicó los detalles de este proceso:

Je m’y suis intéressé, tout début décembre, quand j’ai vu que circulaient sur les réseaux sociaux des images épouvantables de mutilés. Parce que c’est bien de mutilés que l’on parle : je recense 23 personnes qui ont perdu un œil, cinq qui ont perdu une main.

Me interesé por el tema desde inicios de diciembre, cuando vi que en redes sociales estaban circulando imágenes terribles de mutilados. Porque es precisamente de mutilados de quienes estamos hablando: tengo una lista de 23 personas que han perdido un ojo, y a otros cinco que han perdido una mano.

Para denunciar estos actos violentos, David Dufresne puso a disposición un sitio web en asociación con Mediapart, diario independiente francés. Llamado irónicamente «Allo Place Beauvau» [¿Aló Plaza Beauvau?; @Place_Beauvau, es la cuenta oficial de Twitter del Ministerio del interior de Francia (N.del T.)], en referencia a una expresión utilizada en Twitter para señalar contenido ilegal u ofensivo hacia la policía, la plataforma identifica a cada uno de los heridos desde el inicio del movimiento. Detalla la tipología de las lesiones reportadas, es decir, las que pueden haberse cometido con una violación del código de ética de la policía.

De los 550 informes a los que se hace referencia, más de 222 están relacionados con lesiones en la cabeza, de los que 20 consisten en pérdida del uso de un ojo, y cinco han perdido una mano. De las víctimas, 419 son manifestantes, 57 son periodistas, 37 son menores de edad, 19 son transeúntes y 18 son médicos.

Herida causada durante las manifestaciones. Foto de Twitter @AlloPlaceBeauvau.

En su cuenta de Twitter, el periodista publica fotos de heridas enviadas por las víctimas. Algunas fotos son muy fuertes y muestran las graves heridas provocadas por las fuerzas del orden durante las manifestaciones.

Violencia policial: hay al menos 260 informes de David Dufresne. CheckNews identifica a 93 heridos graves, de los cuales 13 han perdido un ojo. Se informó de un chaleco amarillo en estado de coma. Muchos periodistas han resultado heridos también. Una constante: el silencio del Gobierno.

Se cuestiona la violencia represiva. ¿Cómo es posible perder un ojo o el uso de una mano solo por ir a manifestar?

Un arma polémica

Una de las explicaciones reside en el uso masivo por parte de las fuerzas del orden, de un arma que es el centro de la polémica: la escopeta de balas de defensa (LBD). El lanzador de proyectiles se fabrica en Suiza, e inicialmente se concibió para no matar ni herir gravemente a ningún objetivo, y no cesa de alimentar el debate. Sus detractores denuncian su peligrosidad. En nueve años, entre 2004 y 2013, ha habido aproximadamente 30 heridos graves a causa de las LBD, tantos como desde el comienzo del movimiento de los Chalecos Amarillos en noviembre del 2018, hace cinco meses.

En enero, el personal médico lanzó una petición para suspender la utilización de las LBD. En palabras de Laurent Thines, neurocirujano y jefe de servicios del Centro Hospitalario Regional Universitario (CHRU) de Besançon, al este de Francia:

Un projectile de type LBD4O, par exemple, lancé à plus de 90m/sec (324 km/h) a une force d’impact de 200 joules: c’est comme si on vous lâchait un parpaing de 20kg sur le visage ou la tête d’une hauteur de 1m !

Un proyectil tipo LBD40, por ejemplo, lanzado a más de 90 metros por segundo (324 km/h), tiene una fuerza de impacto de 200 joules: es como si lanzáramos un bloque de concreto de 20 kg en la cara o en la cabeza de alguien ¡desde una altura de un metro!

En principio, la utilización de las LBD debería recaer sobre el “torso o sobre los miembros superiores o inferiores”, según una nota del director general de la Policía Nacional, Eric Morvan. Lamentablemente, su precisión es aproximada, y son muchas las heridas generadas a causa de estas armas. “Amputación de miembro, rostro desfigurado de por vida, golpes maxilofaciales o dentales, desgarramiento o extirpación ocular, fractura craneal, hemorragias cerebrales que comprometen la vida y acarrean secuelas neurológicas, así como mutilaciones que producen nuevos grupos de ‘heridos de guerra'… Muchas vidas han sido sacrificadas de esta manera…”, se lamenta Laurent Thines.

Las granadas antidisturbios también forman parte del arsenal represivo de las fuerzas del orden. Equipadas con TNT, su explosión puede generar esquirlas con un efecto explosivo peligroso y ensordecedor.

Francia es uno de los pocos países de Europa que aún utiliza LBD, junto a Polonia, Hungría, Turquía y Grecia.

Foto tomada el 18 de marzo de 2019 en París; las fuerzas del orden limpiaron gran cantidad de los disparos de los proyectiles (Foto M.A.).

Movimiento de rechazo que se eterniza

El movimiento de los Chalecos Amarillos apareció inicialmente en Francia como reacción al aumento en los impuestos sobre el precio del combustible, y se transformó rápidamente en jornadas de protestas semanales. Cada sábado, sus seguidores van a las calles para pedir un cambio. Entre las exigencias están el deseo de una nueva política fiscal, la mejora del poder adquisitivo, la organización de un referendo de iniciativa ciudadana y hasta la dimisión del presidente francés Emmanuel Macron.

Desde el mes de noviembre, las manifestaciones de los Chalecos Amarillos generaron numerosos daños materiales en varias ciudades de Francia. Diez personas han muerto “indirectamente” luego de accidentes de tránsito relacionados con las manifestaciones. En Marsella, una persona murió luego de haber sido alcanzada por una esquirla de granada.

Si el ministro del Interior reconoce 2200 heridos, de los cuales diez presentan “daños irremediables en el ojo”, el Gobierno asume la estrategia de mantener el orden. Al ser interrogado por varios periodistas en enero de 2019 sobre la violencia policial mientras estaba en la provincia de Aude, el ministro del Interior, Christophe Castaner, expresó “que ningún policía, ningún gendarme” había “atacado a los Chalecos Amarillos”.

La violencia, siempre.
Los atropellos cometidos al margen de los encuentros de Clermont-Ferrand, Ruán, Montpellier… son intolerables.
Aplaudo la acción de nuestras fuerzas del orden que intervinieron con sangre fría y determinación cuando las separaban de forma violenta.

En febrero, el ministro reactivó el debate cuando justificó el uso de la fuerza. Desde el inicio del movimiento, los agitadores se han infiltrado regularmente en las filas de los manifestantes. La respuesta agresiva de las fuerzas del orden habría nacido como reacción a esa violencia, según el ministro.

Si no hubiera negocios robados, ni barricadas construidas.
Si no hubiera autos quemados, ni edificios públicos saqueados.
Si no hubiera fuerzas del orden linchadas.
En resumen, si la ley se respetara, no habría heridos.

En Twitter, el periodista independiente Alexis Kraland respondió inmediatamente, y recordó que hay heridos que no están relacionados directamente con los manifestantes:

Si no hubiera negocios robados, ni barricadas construidas.
Si no hubiera autos quemados, ni edificios públicos saqueados.
Si no hubiera fuerzas del orden linchadas.
En resumen, si la ley se respetara, no habría heridos
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————–
Propaganda de Estado falsa, porque muchos heridos estaban bastante lejos de las barricadas o de los autos incendiados, de los edificios públicos y de las agencias bancarias o inmobiliarias saqueadas, de los negocios robados o de las fuerzas del orden enfrentadas.

Naciones Unidas exige una investigación

Desde el inicio del movimiento, se han presentado 243 denuncias ante la Inspección General de la Policía Nacional (IGPN), servicio dedicado a la correcta aplicación de las leyes y los reglamentos por parte de los funcionarios de la policía. En total, hay 174 investigaciones en curso, según Christofer Castaner, el Ministro del interior. Estas investigaciones tienen el objetivo de demostrar si los policías han hecho uso “equilibrado” de la fuerza. “Las fuerzas [del orden] serán sancionadas”, anunció el Ministro.

Preocupado por la violencia, el defensor de derechos, Jacques Toubon, ha manifestado esta molestia en su informe anual sobre el “uso masivo de escopetas de balas de defensa”, cuya prohibición él mismo ya había aconsejado. Asimismo, recomendó también la prohibición de granadas explosivas.

Naciones Unidas, a través de Michèle Bachelet, alta comisionada de derechos humanos, exigió igualmente una “profunda investigación” sobre la violencia policial en Francia desde el inicio del movimiento.

Durante un debate organizado el 7 de marzo, el presidente Emmanuel Macron rechazó el término “violencia policial”. “No hablemos de ‘represión’ o de ‘violencia policial’, estas palabras son inaceptables en un Estado de derecho”, declaró el presidente francés.

En Niza, durante la actividad número 19 de los Chalecos Amarillos, una manifestante de 73 años resultó herida en la cabeza por un golpe. Incluso antes de finalizar la investigación, Emmanuel Macron había afirmado al diario Nice-Matin que la manifestante no había estado “en contacto con las fuerzas del orden”.

Diez días después, esta versión fue desmentida por el procurador de la República de Niza, quien explicó que un policía —de forma aislada— había sido el responsable del golpe a la septuagenaria.

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