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Mágica imagen de participante del carnaval con zancos afirma la legitimidad de amamantar en público en Trinidad y Tobago

Categorías: Caribe, Trinidad y Tobago, Arte y cultura, Educación, Fotografía, Juventud, Medios ciudadanos, Mujer y género, Salud
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En el extremo sur de Puerto España, mientras espera que su banda cruce el punto de calificación de South Quay el martes de carnaval, la reina del carnaval de Trinidad y Tobago 2019, Shynel Brizan, amamanta a su hijo Prince. Foto de Shaun Rambaran, usada con autorización.

Fue un hermoso momento que se vio alrededor del mundo: el martes de carnaval de Trinidad y Tobago, la recién coronada reina del carnaval [2], Shynel Brizan, se sienta calmadamente en el muro que bordea el cementerio Lapeyrouse [3] en Puerto España, y amamanta a Prince, su hijo de un año de edad.

Shynel Brizan, reina del carnavel 2019 sentada encima del muro del cementerio Lapeyrouse el martes de carnaval amamanta a su hijo Prince. Foto de Jillian Fournillier, usada con autorización.

Su amiga Jillian Fournillier, que tomó la foto, había estado siguiendo al grupo y cuidando a Prince, mientras Brizan, su pareja y otros caminantes con zancos (conocidos en Trinidad y Tobago como “moko jumbies”) que conformaban la banda del carnaval “Palacio del pavo real [4]” recorría las calles. Se dio cuenta de que el niño tenía hambre y que necesitaba a su madre. “Descansaré ahora”, prometió Brizan, y en cuanto vio la oportunidad, descansó. No había mucha gente en esa parte del camino que rodea el cementerio. Brizan se subió al muro y Fournillier le entregó a Prince. Amamantó a su hijo cerca de diez minutos.

Fournillier recuerda que ese momento fue muy tranquilo –poco habitual para un martes de carnaval, cuando la música está alta y la energía es eléctrica. En conversación telefónica con Global Voices, dijo: “La mayor parte del día, Prince tuvo protección en los oídos, pero se los pudimos sacar y dejarlo con su mami. Estuvo muy contento y no necesitó que lo volvieran a amamantar por mucho rato después”.

Esa sensación de paz se refleja en la serenidad de la foto, que se ha difundido mucho [5] en medios sociales, incluida la Asociación de lactancia materna de Trinidad y Tobago [6] y La Leche League USA [7].

La mayoría de los otros fotógrafos eran hombres, recuerda Fournillier, y se alejaron del lugar –todos menos Shaun Rambaran, que tomó varias fotos de Brizan ese día, algunas mientras daba de lactar. Por correo electrónico, Rambaran explicó a Global Voices que no se intimidó al capturar el momento, tal vez porque su madre era asistente de obstetra: “Creo que estar expuesto de esa manera tan abierta al conocimiento del cuerpo me dejó con actitudes ligeramente inusuales hacia el ser humano, desnudez, sexo, cuidado de la salud y la propia vida, en realidad”.

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Mientras espera entrar a Park Street al punto de calificación de Victoria Square, Prince se sienta feliz a la cabeza de la banda Moko Somõkõw el 5 de marzo de 2019. Foto de Shaun Rambaran, usada con autorización.

En un artículo titulado “Moko – Madre – Maravilla” [8], Brizan dijo al bloguero Sheetal Daswani: “Los zancos y yo nos convertimos en uno cuando desfilo, y cuando doy de lactar a mi hijo, él y yo también nos convertimos en uno. Las experiencias son similarmente espirituales”. Daswani expresó [8] que las fotografías de la lactancia materna sirvió para “romper el agotado diálogo binario –la división entre lo aceptable y lo inaceptable, lo privado y lo público, lo aislado y lo social”.

Marilyn Stollmeyer, consultora de lactancia del Centro de Recursos y Nacimientos Mamatoto [9],  está de acuerdo. Se conmovió con lo que logró la foto de Brizan, y lo interpreta como una señal de que las madres trinibaguenses están más informadas sobre los beneficios de dar de lactar a sus hijos. Habló con Global Voices por teléfono sobre las actitudes sociales hacia la lactancia, y dijo: “no creo que tenga bases religiosas, es más cultural. Particularmente, en el carnaval, somos una sociedad que dice que está bien ponerse ropas reveladoras y mostrar los senos, pero si las mujeres están dando de lactar, muchas veces se les pide que se cubran o vayan a otro lado”.

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Con su disfraz y encima del muro, Shynel Brizan se toma un momento para amamantar a su hijo Prince. Foto de Shaun Rambaran, usada con autorización.

O, en palabras de Daswani, las “imágenes de Shynel afirman la legitimidad de amamantar en público, y su audiencia reconoce le exposición de su cuerpo y la ha normalizado, igual que normalizan a mujeres disfrazadas a pesar del nivel de exposición. Estas fotos han presentado una estrategia estética no intencional de presentar una profunda proclamación para todas las mujeres — Somos dueñas de nuestro cuerpo. Comer en espacios públicos es normal y natural, independientemente de si comes de un plato, una hoja de plátano o los pechos de tu madre”.

De todas maneras, dice Stollmeyer, hay trabajo que hacer para superar lo que llama la “cultura de bebé y biberón”. Los empleadores, como mínimo, deben brindar facilidades adecuadas para que las madres trabajadroas pueden expresarse y guardar su leche con seguridad. “Los pedidos a las madres no se han vuelto más fáciles”, explica Stollmeyer. “Debemos hacer todo lo que podemos para preparar a las mujeres a amamantar antes del parto, y ofrecerles y a sus parejas [10], y la ‘aldea’ que se necesita que criar buen apoyo a lo niños para tomar las decisiones más saludables”.

Desde la perspectiva del fotógrafo, Rambaran confía que el cambio ya está ocurriendo. “Mi lado optimista quiere creer que mientras en Estados Unidos, por ejemplo, ha habido fracasos tontos para la lactancia materna en público, hemos ido a nuestra ‘caribeñidad’ suficiente para rechazar estas ideas particulares en los que tenemos la delantera. Me hace más que feliz difundir estas fotos, para ayudar a preservarnos y a nuestras ideas”.