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“El Ejército no mató a nadie”, dice Bolsonaro después de que soldados dispararon a auto familiar y mataron a una persona en Brasil

Oficiales del Ejército patrullan en Río de Janeiro, 2018. Imagen: Tânia Rêgo/Agência Brasil, reproducción permitida con atribución.

El domingo 7 de abril, el músico Evaldo dos Santos Rosa, de 51 años, iba a un baby shower en Guadalupe, un barrio pobre en la ciudad de Río de Janeiro. En el auto con él estaba su suegro, su esposa, su hijo de siete años y un amigo. El sol brillaba y parecía un fin de semana común y corriente en la mayor ciudad costera de Brasil.

Cuando pasaron por un complejo del Ejército, soldados dispararon una sarta de balas al auto. Evaldo murió en el momento, mientras su suegro y un transeúnte que estaba cerca del lugar quedaron heridos. Los otros pasajeros lograron escapar.

La policía inspeccionó la escena y luego reveló que el auto había recibido 80 disparos. El jefe de policía Leonardo Salgado dijo que creía que los policías confundieron el auto de Evaldo con otro que usaron delincuentes a los que perseguían, según el sitio web de noticias G1. Agregó que la policía no encontró armas en el auto de Evaldo.

Luciana Nogueira, la esposa de Evaldo que sobrevivió al tiroteo dijo a Estado de S. Paulo:

Os vizinhos começaram a socorrer (o meu marido), mas eles continuaram atirando. Eu botei a mão na cabeça, pedi socorro, disse pra eles que era meu marido, mas eles não fizeram nada, ficaram de deboche.

Lo vecinos empezaron a ayudar (a mi esposo) pero [los soldados] siguieron disparando. Puse las manos en la cabeza, pedí ayuda a gritos, les dije que era mi esposo, pero no hicieron nada, solamente se quedaron en el desenfreno.

Mientras la brutal muerte de un hombre inocente debido a funcionarios estatales ha indignado a Brasil, el presidente Jair Bolsonaro estuvo en silencio sobre el incidente durante seis días.

El 12 de abril, cuando finalmente habló en una conferencia de prensa, dijo: “El Ejército es del pueblo, y no puedes acusar al pueblo de asesinato””.

Antes, las únicas palabras que salieron del Palacio de Planalto, sede del Ejecutivo, fue a través de un portavoz que se refirió a la ejecución de Evaldo como “un incidente” sin ofrecer condolencias a su familia.

La noche del 8 de abril, el gobernador del estado de Río de Janeiro, Wilson Witzel, aliado de Bolsonaro, declaró que “no le correspondía emitir un juicio”.

Dos días después, el ministro de Justicia y Seguridad Pública, Sergio Moro, solamente dijo que la muerte fue “desafortunada” en una entrevista de televisión.

Esta es la cantidad de menciones en Twitter del gabinete de Bolsonaro al tiroteo contra un auto familia en Río de Janeiro.

Sí, el gráfico está VACÍO porque nadie se manifestó, ni para decir que lamentan lo ocurrido.

El auto fue alcanzado por 80 disparos de militares.

Investigación militar

Poco después de que empezaron a circular noticias en lo medios sobre el episodio, el Ejército emitió una declaración en la que decía que sus hombres respondieron a una “injusta agresión de atacantes”. En la noche del 7 de abril, emitieron una nota diferente, en la que decían que realizarían una investigación.

Aunque la policía civil inspeccionó la escena, no investigará el caso. Lo hará el propio Ejército, y una corte militar procesará a los soldados al final. Eso se debe a una ley de 2017 que dice que las propias fuerzas armadas son responsables de investigar homicidios cometidos por su personal mientras en servicio.

Human Rights Watch, que criticó la ley cuando la aprobó el presidente Michel Temer, publicó una declaración el 9 de abril en la que pedía una investigación imparcial de la muerte de Evaldo, y que se derogue la ley.

El 8 de abril, el Ejército arrestó a 10 de los 12 oficiales que estaban en el lugar y los acusaron de homicidio y tentativa de homicidio, según el periódico local Extra. Un juez dejó en libertad a uno de los diez oficiales el 10 de abril luego de una audiencia.

No es la primera vez

La policía de Brasil es conocida por “disparar primero, preguntar después”, un dicho que ha sido demostrado una y otra vez.

Un informe de Amnistía Internacional publicado este año dice que la polícía brasileña es la más letal del mundo. Solamente en 2018, el 15,6 % de todos los homicidios en el país los cometieron agentes de la ley. Solamente en el estado de Río de Janeiro, y solamente en enero de 2019, la policía ha matado a 160 personas.

Un proyecto llamado “paquete contra la delincuencia” que el gobierno de Bolsonaro ha propuesto al Congreso podría aumentar esas ya impactantes cifras. El proyecto busca cambiar varias directivas que rozan o reducen significativamente penas para oficiales de policía y militares que matan a alguien mientras están de servicio.

Las circunstancias de la muerte de Evaldo, de 51 años y negro, no es una excepción sino la regla en Brasil, como dijeron Samira Bueno y Renato Sérgio de Lima, directores del Foto Brasileño de Seguridad Pública, en un artículo para Folha de São Paulo:

Evaldo teve sua vida ceifada por aqueles que juraram defendê-la. Seu filho jamais se livrará do trauma de ter assistido ao pai ser fuzilado por agentes estatais. Mas que fique claro que a culpa não é apenas daqueles que apertaram o gatilho. Ou começamos a responsabilizar toda a cadeia de comando pelos atos cometidos, ou vamos continuar contando os nossos mortos e desacreditando as nossas instituições.

A Evaldo le quitaron la vida quienes habían jurado defenderla. Su hijo nunca superará el trauma de ver a su padre recibir disparos de agentes estatales. Pero que quede claro que la culpa no es de quienes jalaron el gatillo. O empezamos a responsabilizar a toda la cadena de mando por sus actos, o seguiremos contando a nuestros muertos y desacreditando nuestras instituciones.

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