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Cómo los uzbekos aprendieron a querer (y a vivir con) la aplicación Telegram

Categorías: Asia Central y Cáucaso, Uzbekistán, Activismo digital, Arte y cultura, Economía y negocios, Medios ciudadanos, Política

En Uzbekistán, si te despides de un buen amigo, lo normal es decir “gaplashamiz” o “telefonlashamiz”. Si lo traducimos sería “ya hablaremos” o “te llamaré”. Sin embargo, cada vez más, los uzbekos se dicen “telegramlashamiz”: Charlemos en Telegram.

Telegram es la red social más ampliamente usada en Uzbekistán y, para mucha gente, ha usurpado fundamentalmente el concepto de internet.

En el momento de escribir este artículo, Telegram era la segunda aplicación más descargada en iOS en Uzbekistán, después de Instagram, y la segunda más descargada en Android después de Share (ver las capturas de pantalla).

En Telegram, aplicación creada por el empresario ruso Pável Dúrov [1] y, posteriormente, bloqueada [2] por las autoridades en su país de origen, los usuarios pueden enviar mensajes privados a sus contactos, chatear en grupos y tener un microblog o “canal”.

Su naturaleza de bajo mantenimiento y uso fácil de sus canales lo han convertido en la mayor fuente de información de Uzbekistán.

Actualmente, existen varios canales de Telegram en uzbeko entre los 20 mayores servicios. Solo son eclipsados por los canales en persa, seguidos mayoritariamente por los usuarios de Irán, donde la locura por Telegram se ha desatado hace tiempo.

El canal uzbeko más grande en cuanto a suscriptores es Kanallani Dodasi, que significa “el mejor canal” en uzbeko. Cuenta con 810 suscriptores, lo que equivale al 2,5 % de la población del país.

El impulso del rápido crecimiento de los servicios de mensajería en Uzbekistán ha provocado un fuerte incremento en el costo de las comunicaciones móviles en 2013, cuando las autoridades introdujeron un impuesto de suscripción, lo que obligaba a los operadores móviles a pagar un impuesto por cada suscriptor.

Durante un tiempo, los usuarios uzbekos recurrieron a varios servicios de mensajería antes de establecerse en Telegram, que no publicó una versión para Android hasta el final de 2013.

El boca a boca y las recomendaciones personales ayudaron a impulsar la popularidad del servicio. Allí, los administradores comparten experiencias sobre comida saludable, solucionar problemas escolares y empezar su propio negocio.

Por otra parte, los grupos son lugares de debates activos.

Si antes los problemas importantes de las comunidades uzbekas se solucionaban en reuniones en mesas largas y llenas de tazas de té y cuencos de pilau [3], ahora estos asuntos se deciden a través de Telegram. Aunque la mensajería todavía no ha sustituido al mahalla uzbeko, o vecindario, se ha integrado ahí y parece que espera quedarse mucho tiempo.

Una de las principales ventajas de Telegram en un país donde internet va despacio [4] es el hecho de que la plataforma es bastante económica en términos de consumo de tráfico de datos en comparación con otras mensajerías.

Otra ventaja es su relativa buena encriptación. Esto ha sido un aspecto doloroso para el regulador de internet ruso, Roskomnadzor, que bloqueó el servicio el año pasado, después de que Telegram se negara a entregar sus claves de encriptación. Los trabajadores inmigrantes uzbekos que trabajan en Rusia están entre los cientos de miles de usuarios que han recurrido a herramientas para eludir el bloqueo.

En Uzbekistán, el Gobierno no ha intentado censurar el servicio a pesar de imponer bloqueos de más de un años desde octubre de 2017 en redes sociales como Facebook. Es más, la pérdida de velocidad e innecesario consumo de tráfico que conlleva el uso de redes privadas virtuales para acceder a Facebook durante el bloqueo, que llegó a un abrupto final en enero de 2019, llevó a muchos conocidos blogueros a refugiarse en Telegram.

Quizás es sorprendente que las autoridades hayan permitido que este servicio haya crecido tan rápido.

Después de todo, Telegram es un imán para el tipo de contenido que Uzbekistán ha censurado antes, como la pornografía, mientras que el hecho de que los usuarios puedan permanecer en el anonimato lo ha convertido también en lugar para el lenguaje obsceno, el troleo y todas las otras etiquetas negativas asociadas con internet. A nivel local, abundan los anzuelos de clics personalizados.

Quizá es mucho más importante que Telegram se ha convertido en un foro para discusiones políticas de niveles sin precedentes mientras el país se dirige a una forma ligeramente más relajada de autoritarismo, después de la muerte del líder Islam Karimov en 2016.

El ejemplo más claro ocurrió en octubre de 2018, cuando aparecieron en internet fotos de agricultores colocados de pie en una zanja frente a policías como forma de castigo por una cosecha pobre.

Telegram ayudó a “canalizar” la indignación que produjo la humillación de los agricultores por policías de la región. Foto ampliamente compartida y publicada [5] por los medios locales.

Telegram se convirtió en el núcleo de la indignación en los días posteriores a la aparición de la foto. Los usuarios pedían que el viceprimer ministro Zoir Mirzayev, que vigiló el castigo junto con los policías de la región, se colocara también en la zanja. Circularon fotos que mostraban a uzbekos en zanjas en solidaridad con los agricultores y anuncios falsos de botas resistentes al agua como “el mejor remedio para enfrentarse a los policías enfadados”.

El presidente Shavkat Mirziyoyev destituyó después a Mirzayev y recalcó el papel de servidores del pueblo de los policías.

Sin embargo, el Gobierno también tiene su propia presencia significativa en el servicio. Además de innumerables cuentas y bots a favor del Gobierno, los órganos del Estado e incluso la oficina de Mirziyoyev [6], con 250 000 seguidores y en aumento, tienen sus propios canales.

Por último, Telegram se está convirtiendo en centro de actividad económica.

Como Instagram y YouTube en otros países, los blogueros más seguidos buscan expandir su público agresivamente y hacer rentable su contenido, mientras muchas tiendas de Telegram han abierto recientemente sus puertas virtuales.

Las empresas más grandes de Uzbekistán, como el operador móvil Ucell, gastan una importante cantidad de dinero en lanzar sus anuncios en los canales con muchos seguidores. Un solo vídeo de publicidad en un canal con unos 50 000 suscriptores cuesta, actualmente, 24 dólares.

Lejos de ser una moda pasajera, Telegram está echando raíces más y más fuertes en Uzbekistán. El servicio, cuyo crecimiento en el país parecía casi accidental en algún momento, es ahora el espejo de un país en movimiento.

Una versión anterior de este artículo afirmaba erróneamente que el bloqueo en Facebook en Uzbekistán duró entre octubre de 2018 y enero de 2019. En realidad, el bloqueo empezó en octubre de 2017.