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¿Tercera elección del presidente haitiano para primer ministro resolverá los problemas de seguridad del país?

Jean-Michel Lapin está listo para ser primer ministro de Haití. Captura de pantalla vía YouTube, Moise Dume, 29 de marzo de 2019.

En los dos últimos años, el gobierno del presidente haitiano Jovenel Moïse ha tenido varios primeros ministros.

El 21 de marzo de 2019, el presidente designó al ministro de Cultura y Comunicación, Jean-Michel Lapin, como primer ministro interino de Haití, y el 9 de abril decidió que el nombramiento fuera permanente. Los haitianos tienen la esperanza de que la relación de Moïse y Lapin darán paso a una mejor oportunidad de estabilidad y seguridad en el país.

Jacques Guy Lafontant y su sucesor, Jean Henry Céant, no duró mucho en el cargo. Lafontant pagó por su incapacidad de responder adecuadamente a las manifestaciones violentas que generó la crisis socioeconómica de Haití que empezó en julio de 2018. Esas primeras olas de descontento popular amenazaron con terminar prematuramente con la presidencia de Moïse. El 14 de julio de 2018, tras días de protestas por los enormes aumentos en el precio del gas, Lafontant anunció su renuncia.

Mientras Céant mostró una voluntad evidente de enfrentar la crisis, su insistencia en abordar temas delicados para el presidente —como el escándalo de PetroCaribe— lo retrató más como el adversario político de Moïse que como su colaborador. Este conflicto hizo que la cohabitación fuera incómoda, que culminó cuando el Parlamento revocó el nombramiento de Céant en marzo de 2019:

El diputado Alfredo Antoine dice a radio Magik9 que la razón del mal desempeño dada para despedir al primer ministro Jean Henry Céant fue un pretexto. La verdadera razón fue el artículo 149 y para que el Senado hiciera un juego político. Céant no tenía presupuesto porque no lo había votado el Parlamento, dijo.

El 15 y 16 de abril, como lo establece la Constitución haitiana, Lapin envió sus documentos legales al Senado y Cámara de Representantes respectivamente, para su aprobación. Después de la revisión de sus documentos, Lapin puede esperar que el Parlamento ratifique su declaración de política general:

El decreto que designa al ciudadano Jean Michel Lapin como primer ministro de la República de Haití.

Inestabilidad económica

El presidente Moïse ha insistido en que quiere que el nuevo primer ministro sea alguien más afín a su rol de implementar la visión del presidente, y se dedique más al desarrollo del país que a la división política. Pero otros, como el joven economista Etzer Emile, sintieron que la designación del presidente de Lapin no estuvo motivada por la necesidad de resolver la crisis socioeconómica. Emile también sugirió que el presidente no había aprendido la lección de que no atender problemas económicos llevan a mayor inestabilidad política.

La moneda de Haití se ha desplomado: un dólar equivale a 85 gourdes, y la inflación ha llegado al 17 %, la mayor desde los disturbios por la crisis alimentaria del país de 2008. Además, el país enfrenta una severa crisis de energía y una creciente inseguridad. Los intensos apagones y constante escasez de combustible han atormentado a los haitianos comunes y corrientes.

Desde marzo de 2019, Novu, proveedor estadounidense de petróleo, se negó a entregar 150 000 barriles de gasolina hasta que el Gobierno haitiano le pague 58 millones de dólares impagos a la empresa. Hasta ahí, el Gobierno ha acumulado un total de 2.5 millones de dólares en penalidades por este retraso en los pagos. Los haitianos consideran esta situación como clásico mal manejo económico y financiero, junto con mala gestión:

ENORME CONGESTIÓN DE TRÁFICO EN PÉTION VILLE gracias a la “aterradora” estación de gas que decide cuándo y dónde puede conducir la gente… ¿¿¿Cómo puede un país estar gobernado así??? INCREÍBLE.

Violencia de pandillas

La inseguridad está en la mente de todos los haitianos mientras las pandillas siguen controlando lugares tradicionalmente violentos alrededor de Puerto Príncipe, como Cite Soleil, Martissant y La Saline, pero también han dejado sentir su presencia en otras partes de la capital y diversas provincias.

La Policía Nacional de Haití, a pesar del elogio profesional del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas sobre Haití, ha fracasado reiteradamente en desarticular estas pandillas armadas. Solamente en los tres últimos meses, las pandillas han cobrado la vida de 13 oficiales de policía, que han muerto abaleados.

Recientemente, el presidente Moïse anunció en Twitter que se reunió con las autoridades pertinentes y les dio instrucciones de tomar medidas para detener a las bandas y restablecer una sensación de seguridad:

Después de una importante reunión con las más altas autoridades responsables de la seguridad del país, he dado instrucciones formales para que tomen medidas urgentes para contrarrestar a los delincuentes armados que amenazan los hogares y la seguridad pública.

Sin embargo, más que palabras se necesitan acciones para llevar calma y seguridad a la población de Haití.

Lapin fue recibido en su nuevo puesto el 16 de abril con la detonación de pistolas automáticas en las zonas cercanas el Parlamento en La Saline, barrio cerca de Puerto Príncipe. Cuando entregaba documentos legales a la Cámara Baja como parte del proceso de su ratificación, los medios haitianos informaron que a Lapin le preguntaron sobre la situación de seguridad y comparó la intensa actividad de las pandillas del país como un escenario de guerrilla.

Pacificadores de Naciones Unidas fuera

Después de 13 años de la presencia de Naciones Unidas en Haití, que no hizo mucho para garantizar la estabilidad, el país no contará con una fuerza pacificadora de Naciones Unidas a partir de octubre de 2019, y muchos haitianos se preguntan si el Estado tiene la capacidad de brindar seguridad pública. La presencia de Naciones Unidas se vio eclipsada por escándalos de violación y un debilitante brote de cólera.

Ahora, Naciones Unidas busca establecer una misión política especial que se dedicará esencialmente a dificultades de desarrollo, pero los problemas no resueltos pueden obstaculizar su capacidad de hacer colaboraciones significativas al desarrollo sostenible.

Fuerzas de paz brasileñas de la Misión de Estabilización de Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH aseguran las calles alrededor del Palacio Nacional, tras las protestas contra la escalada de los precios de los alimentos. 8 de abril de 2008. Foto de Naciones Unidas / Logan Abassi vía Flickr CC BY-NC-ND 2.0.

Con la posibilidad de tener un nuevo primer ministro que cederá a los deseos de Moïse, la pregunta persiste: ¿el Gobierno podrá ahora enfrentar efectivamente los problemas que importan a los haitianos, o simplemente Lapin será usado para proteger los intereses políticos del presidente?

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