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Comunidades sij e hindú de Afganistán se reducen y se dirigen hacia la salida

Categorías: Asia Central y Cáucaso, Afganistán, Gobernabilidad, Medios ciudadanos, Política, Religión

Presentación de la “Encuesta de hindúes y sijs afganos” de la Organización de Investigación Porsesh en Kabul el 6 de marzo. Foto usada con autorización de la Organización de Investigación Porsesh.

En Afganistán, los grupos minoritarios sij e hindú han sufrido desde hace décadas persecución religiosa y bajo acceso a derechos civiles.

Como estas injusticias se han complicado por los profundos y crecientes problemas de seguridad, no sorprende que queden en Afganistán menos de mil ciudadanos sijs e hindués de los 220 000 que había en la década de 1980.

La Fundación Manmeet Bhullar está comprometida a lograr que los sijs e hindués afganos logren asilo en Canadá.

Han solicitado al Gobierno canadiense que reconozca a los sijs e hindués de Afganistán como minorías particularmente vulnerables y a que elabore un plan apropiado para evacuarlos.

Un letal ataque [1] a destacados líderes sijs el 1 de julio de 2018 agregó urgencia a la solicitud.

Ese ataque suicida causó la muerte de 19 personas, dejó heridas a otras diez, y se produjo cuando los representantes sijs e hindués se dirigían a la reunión con el presidente afgano, Ashraf Ghani. El grupo afgano afiliado a ISIS reivindicó la autoría del ataque, con lo que envió temores a toda a comunidad.

Entidades canadienses, como la Organización Sij Mundial y las comunidades gurdwara, han apoyado el impulso del asilo, con notables éxitos. Las primeras familias de refugiados sijs e hindués de Afganistán llegaron a Canadá el 13 de marzo de 2019.

También confirmado, y agregado a la cifra de sufrimiento de hoy: Rawail Singh, una presencia activa y vibrante de la escena social afgana [está] entre los muertos en la explosión de Jalalabad, dicen sus amigos.
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Funcionarios de salud dicen ahora que 17 de los 19 muertos en la explosión de Jalalabad de hoy eran miembros de la comunidad sij e hindú afgana.

Fue reconfortante la bienvenida al primer grupo de familias sijs e hindúes afganas que huían de la intolerancia y la persecución a su nuevo hogar, y las nuevas oportunidades que les esperan con el apoyo de la comunidad.

¿Éxodo final?

Mientras una puerta posiblemente se abre para los sijs e hindúes de Afganistán que quedan, parece pertinente la publicación de la “Encuesta de hindúes y sijes afganos” [6] realizada en marzo por la Organización de Investigación y Estudios Porsesh (PRSO), entidad sin fines de lucro de Kabul.

La encuesta se hizo para “entender mejor la situación y brindar una imagen clara de las condiciones de vida [de los sijs e hindúes afganos]”, según sus autores.

Organización de Investigación y Estudios Porsesh presentó los hallazgos del estudio que examina la situación de SEGURIDAD de hindúes y sijs, su PARTICIPACIÓN POLÍTICA, DERECHOS CIVILES, TRABAJO Y ECONOMÍA, MIGRACIÓN e INTEGRACIÓN. Haz clic en este enlace para leer el informe completo.
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Lee la más reciente encuesta interesante sobre los sijs e hindúes afganos dada a conocer ayer por la Organización de Investigación y Estudios Porsesh. Destaca datos interesantes y alarmantes sobre los sijs e hindúes afganos.

La encuesta se centró en la situación de seguridad, participación política, economía, derechos civiles, ánimo nacional, migración e integración de las comunidades sijs e hindúes en Afganistán.

La encuesta encontró que “sijs e hindúes son considerablemente menos optimistas sobre la dirección de Afganistán en comparación con el resto de afganos”.

Inseguridad, desempleo y pobreza con los factores que impulsan este pesimismo. Los niños no tienen acceso a la educación. Para las mujeres, uno de los principales problemas es “no poder salir libremente”.

Las comunidades sijs e hindúes siempre han participado en la sociedad afgana.

Aunque más del 50 % votó en las más recientes elecciones nacionales, solamente un tercio (34.38 %) de los encuestados dicen que sienten que pueden influir en las decisiones de su Gobierno local. Esto es considerablemente menos que el promedio nacional y, según los autores, está estimulado en parte por la “mala representación en las administraciones gubernamentales” de sijs e hindúes.

Económicamente, un “cuarto de los encuestados informa tener dificultades para comprar alimentos simples y básicos”, mientras a otros solamente les alcanza para las necesidades básicas. Invariablemente, sijs e hindúes trabajan en el sector privado como comerciantes minoristas y propietarios de tiendas.

Con respecto a la emigración, el “60.7 % de los encuestados expresaron su deseo de migrar si tuvieran la oportunidad”. El resto citó su patriotismo como razón para no emigrar, un recordatorio de las raíces que estas comunidades tienen en Afganistán pese a las dificultades y el dolor emocional de partir.

Al medio de los problemas de ambos grupos en el país hay una predisposición sistémica contra las religiones no islámicas escrita en la Constitución, que la encuesta calificó de “excesivamente dependiente de interpretaciones islámicas y (que contiene) muchos artículos discriminatorios hacia sijs e hindúes”. Aunque ambos grupos son libres de profesar su religión, el reconocimiento de la Constitución de la supremacía de la ley islámica complica que sijs e hindúes vivan públicamente según su fe.

Por eso, está enraizada la percepción de que las instituciones estatales existen para acosarlos más que protegerlos.

Por lo general, sijs e hindúes temen encontrarse con la Policía Nacional Afgana más que otros. Más de la cuarta parte de los encuestados ha sufrido amenazas, y también sostienen haber sido víctimas de apropiación de tierras o confiscación de propiedad.

La encuesta concluye con recomendaciones para impulsar derechos políticos y legales y acceso a la educación y empleo para sijs e hindúes, y promueven diversidad y pluralismo en el país como un todo.

Ehsan Shayagan, fundador y presidente ejecutivo de la Organización de Investigación y Estudios Porsesh, expresó su esperanza de que la encuesta “ayude a la inclusión de sijs e hindúes afganos en el proceso de paz y desarrollo en Afganistán”.

Tristemente, puede ser muy tarde para eso.