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Bloguero mauritano escapa de la pena de muerte, pero sigue tras las rejas

Ould Mkhaitir fue sentenciado a muerte en 2014 por un artículo de opinión publicado en línea.

A pesar de que su sentencia de muerte fue conmutada hace más de un año, el bloguero mauritano Mohamed Cheikh Ould Mkhaitir sigue en prisión.

Ould Mkhaitir fue sentenciado a muerte en 2014 por un artículo de opinión publicado en el sitio web del diario Aqlame. En el artículo, titulado “Religión, religiosidad y artesanos”, Ould Mkhaitir criticó el rol de la religión en el sistema de castas de Mauritania, con historias de la vida de profeta Mahoma para apoyar su argumento. El artículo original fue eliminado por Aqlame, pero sigue disponible en línea.

Un juzgado lo condenó por “apostasía” y lo sentenció a muerte según el artículo 306 del Código Penal mauritano.

En abril de 2016, una corte de apelaciones ratificó la sentencia y envió su caso a la Corte Suprema, que luego lo devolvió a la corte de apelaciones por “irregularidades procesales”. En noviembre de 2017, la corte de apelaciones conmutó su sentencia a muerte y la redujo a dos años de prisión y una multa. Sin embargo, a pesar de haber cumplido los dos años en prisión, las autoridades no han liberado a Ould Mkhaitir. Casi 18 meses después del veredicto de la corte de apelaciones sobre su libertad, Mkhaitir sigue tras las rejas.

El 24 de abril de 2019, el ministro de Justicia de Mauritania dijo que Mkhaitir estaba en “detención temporal” y que “solamente la Corte Suprema puede decidir sobre su destino”.

El artículo 306 del Código Penal dispuso con anterioridad que si el condenado se “arrepiente” antes de su ejecución, la Courte Suprema de Mauritania podría conmutar la sentencia de muerte por una de prisión, entre tres meses y dos años, y una multa.

Pero en abril de 2018, la Asamblea Nacional mauritana aprobó una ley que hacía que la pena de muerte fuera obligatoria paras los condenados por “discurso blasfemo” y actos considerados “sacrílegos”.

“Para que su caso se relaciona con lo9s oportunidad de restablecer la ley apenas unos meses después de que la corte de apelaciones ordenó la libertad de Mkhaïti”, dijo Human Rights Watch en noviembre de 2018.

Las críticas al racismo y el sistema de castas son un tabú en Mauritania, y han generado muchas amenazas políticas y legales contra periodistas y activistas en años recientes. En 1981, Mauritania fue el último país del mundo en abolir oficialmente la esclavitud, y penalizó la práctica en 2007. Desde esa época, funcionarios de Naciones Unidas y trabajadores de derechos humanos han documentado evidencia de que miles de personas, muchas de etnia haratin de origen africano negro, siguen esclavizadas y viven en situaciones de trabajo forzado, o enfrentan discriminación por casta.

El Gobierno mauritano niega que aún haya esclavitud en el país, y mucho como Ould Mkhaitir, que critican la práctica y la discriminación contra los haratines, han sido encarcelados y procesados. En septiembre de 2019, las autoridades encarcelaron y acusaron al activista Abdallahi Salem Ould Yali por incitar la violencia y el odio racial por publicar mensajes en grupos de WhatsApp que denuncian las dificultades y la marginación de su comunidad.

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