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Cómo el término “género” se convirtió en insulto en Bulgaria

Periódicos búlgaros usan la palabra “género” (джендър) de diferentes formas: en sentido peyorativo en el tabloide Telegraf, y en sentido sarcástico en el Pras Pres. Foto de Global Voices, CC-BY.

“Charlize Theron está criando a su hija como un género“, es uno de los titulares que aparece el 20 de abril en la versión impresa del tabloide búlgaro Telegraf, fotografiado arriba. “Un género enfada a los atletas”, se titula un artículo de Class.bg sobre un levantador de pesos transexual, que también aparece en la fotografía de arriba.

El término “género”, en su transliteración directa (джендър), se está usando así en Bulgaria para menospreciar a las minorías sexuales y a las personas de género no conforme. A menudo el término también se utiliza para degradar a las feministas y a los defensores de los derechos humanos.

Cuando escuchas algo en búlgaro y alguien menciona la palabra “género” tal cual, te preguntas si hablan en serio o sarcásticamente.

Un artículo de Emil L. Georgiev publicado el 17 de abril en la edición local de la revista satírica Pras Pres, titulado “El género no se rinde [y] la lucha continua” (Джендърът не се предава но борбата продължава), abordaba este reciente uso de la palabra.

Do you fear “the gender,” that dangerously naughty, multi-sexual, anti-constitutional boogeyman with Western European origins, born in Istanbul? He was sent to our country with a subversive mission to sneak into the beds of healthy Bulgarian families at night, and to destroy them in the most abnormal manner. It is horrible, but the healthy forces, represented by the presidency, Bulgarian Orthodox Church, Bulgarian Socialist Party, larger part of the Constitutional Court, and tens of patriotic and religious organizations and foundations, so far has managed to restrain it – to a degree. Because “the gender” doesn't give up so easily.

¿Le tienes miedo a “los género”, esos peligrosamente obscenos, multisexuales, anticonstitucionales, cocos con orígenes de Europa occidental, nacidos en Estambul? Los han enviado a nuestro país con la misión subversiva de colarse en las camas de las sanas familias búlgaras por las noches y destruirlas de la manera más extraña. Es horrible, pero las fuerzas sanas, representadas por la presidencia, la Iglesia ortodoxa búlgara, el Partido Socialista búlgaro, gran parte del Tribunal Constitucional, y decenas de organizaciones y fundaciones patrióticas y religiosas han conseguido frenarlos hasta ahora en cierta medida. Porque “los género” no se rinden tan fácilmente.

En la década de 1990, las feministas búlgaras presionaron para que se utilizara el término búlgaro existente para “género” (род) en vez de la transliteración del inglés, pero parece que este último, con su connotación degradante, se ha arraigado en los medios de comunicación y en la sociedad en general. Incluso el término transliterado titula la entrada de “género” en la Wikipedia búlgara.

Ciertamente, el uso del término en este sentido refleja la creciente homofobia y transfobia existente en Bulgaria, así como los datos cada vez más graves del país en relación con el trato que reciben las personas LGBT y el respeto de los derechos humanos en general –todo encabezado por las formaciones nacionalistas que se han unido para gobernar en coalición en 2017. Desde entonces, el primer ministro Boyko Borisov del partido de centroderecha GERB se ha aliado con tres partidos nacionalistas de extrema derecha que se autodenominan Patriotas Unidos (United Patriots). Sus plataformas son una mezcla de conservadurismo nacional y social, populismo de derechas, euroescepticismo, antiglobalización, islamofobia y rusofilia.

Según el artículo de Pras Pres, se exhibieron caricaturas antigay en la 44ª Exposición Nacional de Caricaturas, evento que se inauguró el 1 de abril en la capital, Sofía. Ese mismo mes, dirigentes del Partido Socialista búlgaro y del partido de derechas VMRO BND (uno de los miembros de Patriotas Unidos) intentaron cerrar una exposición fotográfica denominada “Orgullo de los Balcanes” en la ciudad de Plovdiv, nombrada Capital Europea de la Cultura 2019 junto con Matera en Italia. Exigieron al ayuntamiento que despidiera a Svetlana Kuyumdzhieva como directora artística de la fundación pública que organiza el festival, pero no lo consiguieron –el 8 de abril, en una entrevista de televisión, Kuyumdzhieva anunció que la exposición tendría lugar tal y como estaba previsto.

Pero quizás el hecho más representativo de la creciente homofobia en Bulgaria sea el rechazo a adoptar por ley los principios del Convenio de Estambul. El Convenio de Estambul es el “Convenio del Consejo de Europa sobre prevención y lucha contra la violencia contra las mujeres y la violencia doméstica”, firmado por 46 países europeos, incluido Bulgaria, en 2011. En 2018, el Tribunal Constitucional de Bulgaria dictaminó por ocho votos contra cuatro que los principios del convenio eran inconstitucionales porque su definición de “género”, como construcción social, “relativiza el límite entre los dos sexos –hombre y mujer como está determinado biológicamente”.

En su informe anual de 2018, el Comité Búlgaro de Helsinki, la organización de derechos humanos más antigua del país, ha señalado los efectos sociales del dictamen del Tribunal Constitucional:

Една от целите на мащабната кампания против Истанбулската конвенция бе изключването на защитата както от домашно насилие, така и от основано на пола насилие, която ратификацията на конвенцията би дала на нехетеросексуалните и трансджендър жените и мъжете. Страничен и неочакван ефект на това бе и произнасянето на Конституционния съд, че евентуален бъдещ закон, въвеждащ процедура за промяна на пола в личните документи на трансджендър лица, би бил противоконституционен – извод, който няма опора в Конституцията.

Uno de los objetivos de la campaña a gran escala contra el Convenio de Estambul era la exclusión de la protección de la violencia doméstica y de la violencia por motivos de orientación sexual que la ratificación del Convenio daría a las personas no heterosexuales y transgénero. Un extraño e inesperado efecto de esto fue el dictamen del Tribunal Constitucional sobre que una posible futura ley para introducir un proceso para el cambio de género en los documentos personales de las personas transgénero sería inconstitucional –-conclusión que no tiene base en la Constitución.

Presentación del informe anual de 2018 del Comité Búlgaro de Helsinki en Sofía, 23 de abril de 2019. Foto de BHC, CC-BY.

El informe también indicó que, durante la segunda mitad de 2018, hubo varios cambios en la legislación que afectaron a las libertades de expresión, reunión y religión, a la seguridad de las mujeres y a los derechos de las personas LGBT, romaníes, refugiados y personas encerradas en centros psiquiátricos y en otras instituciones de internamiento.

Al final, el término “género” en su sentido despectivo simplemente se unió a un repertorio más amplio de palabras de odio usadas contra los defensores de los derechos humanos y los activistas de la sociedad civil.

Otro término similar es “liberasti” (либерасти), combinación de equivalentes búlgaros de las palabras “liberal” y “pederasta”, o “sorosoidi” (Соросоиди), término despectivo (que puede haber surgido en Macedonia) que se aplica a alguien supuestamente relacionado con el filántropo estadounidense George Soros.

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