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“El silencio y la invisibilidad son violencias que se esconden bajo el embauco del mestizaje”

Scarlet Estrada. Fotografía de Afroféminas. Usada con permiso.

La siguiente es una republicación de una entrevista hecha por Valeria Angola para Afroféminas y ha sido republicada y reeditada por Global Voices con permiso.

Scarlet Estrada es una antropóloga mexicana y estudia periodismo en la Universidad Nacional Autónoma de México. Su trabajo se concentra en la sexualización de las mujeres negras en Ciudad de México. Estrada ha participado también en varios encuentros sobre derechos humanos, así como eventos académicos sobre la autodenominación de los pueblos negros. Además, ha participado en los debates por el reconocimiento del número de personas negras en Ciudad de México para que el Instituto Nacional de Estadística y Geografía lo tenga en cuenta para el censo de 2020.

En esta conversación, Estrada explora lo que se esconde tras el reconocimiento propio de pertenecer a las comunidades afro y la dificultad de hacerlo en un país como México, donde el imaginario nacional excluye en invisibiliza a los afromexicanos.

Valeria Angola: ¿Cuándo comenzó tu reconocimiento como mujer afromexicana?

Scarlet Estrada: Reconocerse es un proceso inacabado. La gente siempre ha señalado la diferencia toda mi vida. Esto significa, claramente, que no soy igual a los demás. Recuerdo que desde chiquita me preguntaban de dónde era. Siempre me cuestionaban mi nacionalidad. Eso hace que este proceso de autoreconocerte sea constante, y más en México, donde las poblaciones afrodescendientes están invisibilizadas.

VA: ¿Cuándo vino el acercamiento a los porqués?

SE: Nunca me había puesto a reflexionar hasta que entré a estudiar antropología. En una de las clases de segundo semestre, el profesor llevó a una chica colombiana que hablaba sobre el cabello afro y el afrofeminismo. La chica comenzó a hablar sobre su cabello, sobre el significado de dejarlo suelto, de dejarlo rizo, dejarlo libre, porque dejarlo libre significaba para ella liberar una parte que estaba oprimida. Ella decía que siempre se había sentido obligada a cambiar su pelo para poder ser aceptada, para encajar en la sociedad. Yo también pasé por esto en la infancia y en la adolescencia.

VA: ¿Así supiste que eras negra?

SE: Creo que siempre lo supe, pero nunca lo había nombrado. Veía las caricaturas de Barbie y siempre me identificaba con la más morenita, por el cabello chino. Veía cualquier serie y siempre me identificaba con los personajes negros. Más a fondo, creo que también tuvo que ver cuando la gente afromexicana comenzó a reconocerme. Tú sabes lo que eres porque te reflejas en los demás.

VA: ¿Qué significa reconocerte de esta manera en México?

SE: Significa dar cuenta de poblaciones que han sido invisibilizadas por muchos años. Insisto, se debe abrazar y aceptar la diferencia, y empoderarse [con ella] también. No tratar de acoplar tu cuerpo a bellezas que no te corresponden. Además, creo que reconocerse implica no solo decir que eres afro. En lo personal, implica también tomar conciencia de las desigualdades, discriminaciones y racismos que se viven con lo afro y con el resto de las poblaciones indígenas de México.

VA: ¿Cómo se siente ese reconocimiento?

SE: [Me siento] libre y empoderada. Ya no siento culpa de tener este traserote grande y hermoso, ya no tengo culpas porque mi cabello se rice. Me siento muy liberada, amando tener este cuerpo. A veces me conflictúa, pero es genial poder darle nombre a esas violencias que sufrimos específicamente las mujeres negras. Tengo la libertad y el poder de nombrar esas violencias y luchar contra ellas.

VA: ¿Cómo se declina el racismo en México?

SE: Si bien en México el racismo puede ser evidente de maneras muy explícitas —como cuando se arremete en las redes sociales contra Yalitza Aparicio cada vez que sale modelando en la portada de alguna revista—, también opera de forma muy silenciosa cuando se omite de la historia nacional la participación política, social y cultural de las personas negras. Se dice que en México no hay negros, pero esto no es cierto.

¿Para qué le sirvió el nacionalismo a México sino para acallar las voces y negar las pieles negras de las personas esclavizadas que llegaron de África? El silencio y la invisibilidad son violencias que se esconden bajo el embauco del mestizaje y la democracia racial. El mestizaje como biopolítica negó los cuerpos negros de este territorio.

Hoy, estos cuerpos rebeldes se levantan, hablan, se reúnen, discuten entre ellos y se organizan para reconfigurar las dinámicas discursivas populares que niegan su presencia. La gente negra de México existe, ¡aquí estamos!

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