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Ventas sin precedentes, asientos vacíos: La oscura paradoja tras el torneo de fútbol de la Copa América de este año

Estadio de Maracaná, Río de Janeiro, poco después del partido entre Perú y Bolivia. Foto de Tânia Rêgo/Agência Brasil, reproducción permitida con atribución.

Mientras algunos de los mejores futbolistas del mundo están en la cancha, las cámaras de televisión muestran asientos vacíos en los estadios brasileños que alojan la Copa América 2019, la copa regional sudamericana de fútbol. Es una visión inusual para un campeonato internacional tan destacado, mas aún en la capital mundial del deporte. Pero de alguna manera, ha sido la realidad del torneo de este año.

La Copa América es un torneo entre las selecciones de los países que forman parte de la CONMEBOL, la Confederación Sudamericana de Fútbol. El campeonato se disputa cada cuatro años desde 1916 –es el campeonato de selecciones de fútbol más antiguo del mundo. Se suele invitar a participar a algunos equipos que no pertenecen a la CONMEBOL. En 2019, los invitados son Japón y Catar.

El torneo de 2019 se desarrolla entre el 14 de junio y el 7 de julio en Brasil, país que recientemente fue sede de la Copa Mundial de Fútbol FIFA 2014 y las Olimpiadas de verano de 2016, en Río de Janeiro.

La CONMEBOL dice que los primeros seis partidos generaron 42 millones de reales (10 millones de dólares). El partido inaugural entre Brasil y Bolivia tuvo un ingreso de 22 millones de reales (cerca de 5,72 millones de dólares), el más rentable en la historia del fútbol brasileño.

Pero esas considerables ganancias se ven impulsadas principalmente por los altos precios de los boletos más que por la asistencia. Como informa el periódico brasileños Folha de S. Paulo, el precio promedio del boleto del partido entre Brasil y Bolivia costó 485 reales (126 dólares), casi la mitad de la remuneración mínima del país. Los precios variaron entre 190 y 590 reales (entre 49 y 153 dólares), los asientos de primera oscilaron entre los 1600 y 4000 reales (415 y 1117 dólares respectivamente).

El partido inaugural en el estadio de Morumbí de São Paulo tuvo un índice de ocupación del 69 % de los asientos, el más alto del torneo hasta la fase de grupos. CONMEBOL dice que los primeros ocho partidos tuvieron una asistencia promedio de 29 500 personas, pero eso parece haber sido impulsado por los partidos de Brasil o Argentina. A su vez, los otros equipos están jugando con estadios casi vacíos.

Como informó el sitio de noticias UOL, el primer partido de Uruguay llegó a un total de 13 611 boletos pagados. Venezuela y Bolivia tuvieron la menor concurrencia con solamente 4640 boletos pagados –menos del 7 % de la capacidad del estadio de Mineirão, donde se jugó el partido.

El continente vibra.

Fernando Muslera, el portero de Uruguay que juega para el Galatasaray de Turquía, dijo en conferencia de prensa:

Ninguém gosta de ver as tribunas vazias. Ninguém gosta. E vocês sabem disso, é estranho, complicado. Esta situação chamou atenção de todos nós até agora

A ningún jugador le gusta ver las tribunas vacías. A nadie. Como saben, es raro, es complicado. Este situación llamó la atención de todos hasta ahora.

El periodista Breiller Pires, en la versión en brasileña del diario español El País, señala sobre el constante aumento del precio de los boletosen la historia reciente de la Copa América:

Em 2007, na Copa América da Venezuela, quando a economia do país ainda estava longe de entrar em colapso, os ingressos mais baratos para assistir à fase final do torneio custavam menos de 10 dólares. Pouco mais de uma década depois, as entradas “populares” dos jogos de menor apelo saem pelo triplo do valor, em que pese a estagnação econômica no Brasil e vizinhos como a Argentina, sem contar a crise crônica dos venezuelanos.

En 2007, en la Copa América de Venezuela, cuando la economía del país aún establa lejos de entrar en colapso, los boletos más baratos para asistir a la fase final del torneo costaban menos de diez dólares. Algo más de una década después, los boletos “populares” para los partidos menos atractivos están al triple del valor, pese al estancamiento económico de Brasil y sus vecinos, como Argentina, sin contrar la crisis crónica en Venezuela.

Mariana Vantine, que investiga sobre fútbol y política económica, comparó los precios de los boletos con los salarios mínimos en Brasil y Francia, país anfitrión de la Eurocopa 2016:

Sobre la Copa América y los asientos vacíos:

Hice esta humilde table que compara con la Eurocopa 2016. La relación entre el sueldo mínimo y el precio del boleto más barato del país anfitrión es algo a lo que deberíamos prestar atención.

Lo que la comparación muestra es que el sueldo mínimo de Francia de 1446.62 euros puede pagar hasta 57,9 boletos de menor precio (vendidos a 25 euros), mientras que el sueldo mínimo de Brasil’ de 998 reales solamente cubre 8,3 boletos de menor precio.

Muchos periodistas e hinchas han señalado que el propio torneo tuvo promoción deficiente de la CONMEBOL y las ciudades anfitrionas. Los asientos vacíos parecen no preocupar a la confederación en tanto haya garantía de ventas rentables, dice Impedimento, cuenta anónima de Twitter que comenta sobre futbol sudamericano:

A CONMEBOL no le preocupó nada de esto cuando pusieron los precios a los boletos. ¿Y por qué les preocuparía? Están obteniendo rentas sin precedentes sin llenar los estadios. En 2024, tal vez hasta tengan un sistema de hologramas, para que no tengan que preocuparse por el inconviente de acomodar a la gente dentro del estadio.

Un estadio de fútbol vacío en ligas importantes es raro en esta parte del mundo. Echemos un vistazo a las imágenes históricas de un Maracaná repleto en Río de Janeiro en la final del Mundial de fútbol de 1950, cuando Uruguay derrotó a Brasil y generó un silencio ensordecedor en las tribunas. Cualquier partido en campeonatos nacionales en la región, como los de la La Bombonera, en Buenos Aires, capital de Argentina, tendrá concurrencia considerable.

En Sudamérica, es imposible separar la culture del fútbol de clase social. El escritor uruguayo Eduardo Galeano, gran hincha de fútbol, escribió en su Fútbol a Sol y Sombra que los primeros clubes creados por el Río de la Plata fueron organizados por obreros. En ese tiempo, dice Galeano, anarquistas y socialistas acusaron a los equipos de ser “maquinaciones burguesas” para disuadir de las huelgas y ocultar diferencias de clase.

Escribe:

Ha entrado usted, alguna vez, a un estadio vacío? Haga la prueba. Párese en medio de la cancha y escuche. No hay nada menos vacío que un estadio vacío. No hay nada menos mudo que las gradas sin nadie.

Breiller Pires afirna que el “proceso de aburguesamiento” que está tomando el fútbol es el culpable de la poca asistencia a la Copa América. Rodeadas por escándalos de corrupción, las cabezas de las federaciones y asociaciones han “comprado la idea de que excluir a los pobres ayudaría a terminar con los episodios de violencia en los estadios, como si el acto violento de prohibir la pasión justificara ese experimento”, dice Pires.

La pregunta persiste: ¿es un estadio vacío un digno legado del fútbol de Sudamérica?

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